Desde que el coronavirus (COVID-19) dio sus brotes iniciales en la región china de Wuhan, las precauciones se han extendido a nivel mundial mientras los casos de contagio repercuten en países europeos del sur, o bien, en otros países asiáticos.

El discurso manejado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo confirma: a pesar de que el COVID-19 representa un riesgo mínimo para la mayor parte de la población global, y ya hasta se habla de miles de pacientes recuperados, el mundo entero se enfrenta a una pandemia: se habla de 116 países que juntan alrededor de 120 mil infectados y 4,200 muertos.

En el caso particular de México, las autoridades sanitarias confirmaron la existencia de 12 los casos reconocidos. A pesar de la alerta mundial, el Gobierno Federal optó por no tomar regulaciones especiales en cuestión de llegadas internacionales y/o eventos aglomerados llevados a cabo en el país.

Con estos datos, es suficiente para que el doctor Gustavo Cruz de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) emita un cálculo matemático exacto de cuánto tardará el COVID-19 en expandirse a gran escala por toda la Nación mexicana (aunque eso no necesariamente desembocará en casos graves).

Cruz —perteneciente al equipo del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM— colaboró en 2009 para elaborar un modelo matemático durante el brote epidémico de la influenza H1N1. En aquel entonces, esto predijo con gran exactitud la velocidad de propagación del virus. En 2020, se repitió el ejercicio con el coronavirus tomando en cuenta dos factores esenciales: el biológico y el social.

Desde luego, Cruz está en proceso de añadir nuevas variables a su modelo actual, pero los primeros resultados indican que la propagación del COVID-19 en México a nivel masivo es inevitable. La mayor aceleración de contagio probablemente se dará entre el 20 y el 30 de marzo. Las conclusiones son claras:

Cruz explicó que al completar ecuaciones basadas en parámetros otorgados por la OMS y en la respuesta del Gobierno Federal, se generó un sistema de reacción-difusión que también tomó en cuenta la evolución de los contagios desde el primer paciente diagnosticado en México el día 28 de febrero.

El experto detalló que el concepto de número reproductivo básico inició con el R0 o paciente cero. Se consideraron como variables, la resistencia del virus y el periodo de incubación de forma prioritaria:

Por otro lado, Cruz contempló en los factores sociales, medidas de contención implementadas por los gobiernos y sus repercusiones hasta ahora:

Los contagios serían estadísticamente controlados tras el máximo punto estimado para el 20 o 30 de marzo, es decir, tras esa fecha comenzarían a decaer.

Fuente: vix.com

Pin It

Comentarios potenciados por CComment