El premio solo se otorga a tres estudiantes en el mundo y quienes deciden a los ganadores son expertos mundiales en bioimpresión

Johana Bolívar, alumna del doctorado en Biotecnología del Campus Monterrey, es excepcional.

No solo por su proyecto de bioimpresión de tejidos que ayuda a la regeneración muscular y busca cambiar la vida de las personas, sino porque obtuvo uno de los premios más competidos en el mundo.

Ella fue distinguida por la Sociedad Interamericana de Biofabricación (ISBF, por sus siglas en inglés), con un galardón que es entregado cada año solo a tres estudiantes doctorales en todo el mundo. Y la ISBF los reconoce por sus logros sobresalientes en un proyecto innovador.

“Es un honor recibir este premio como representante de América Latina. Es fruto de un esfuerzo muy grande de mis compañeros, de mis asesores y mío”, dijo la estudiante del Tec de Monterrey de 31 años.

El proyecto de regeneración muscular

El proyecto de Johana, denominado “Bioimpresión caótica de tejidos pre-vascularizados”, consiste en la producción de filamentos con canales internos vacíos, que se asemejan a los vasos sanguíneos.

Los canales vacíos promueven un desarrollo más rápido de las células, facilitando la circulación de oxígeno y nutrientes, es decir, similar a la función de los vasos sanguíneos en el cuerpo humano.

Bolívar explicó a CONECTA que los materiales que forman el filamento se cargan con células −por ejemplo− musculares, que se desarrollan hasta generar un tejido.

“Todos estamos propensos a padecer enfermedades musculoesqueléticas, por ejemplo, te puedes lastimar jugando futbol o en un accidente de auto. Buscamos generar estos filamentos para que en un futuro puedan implantarse y ayudar a regenerar el tejido muscular”, explicó.

En un futuro, prevé que se puedan implantar y ayuden a formar nuevo tejido muscular.

La vocación por el bienestar humano

Johana, originaria de Cali, Colombia, y egresada de la Universidad del Valle de su país, realizó sus estudios profesionales y de maestría en Ingeniería en Alimentos.

Su interés en generar bienestar en las personas y de trabajar en algo relacionado con la salud humana la llevó a realizar un doctorado en el Tec.

“Antes me enfocaba en productos fermentados para mejorar la nutrición y ahora puedo trabajar en algo más biomédico, desarrollando tejidos mediante técnicas de bioimpresión, en pro de mejorar la calidad de vida de las personas”, agregó.

Actualmente, la joven investigadora desarrolla su proyecto en el Alvarez-Trujillo Lab, ubicado en el Centro de Biotecnología FEMSA en el Campus Monterrey del Tec.

Ahí, es asesorada por Grissel Trujillo, de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tec, quien dirige el laboratorio junto a su esposo el Mario Álvarez y que cuenta con un equipo enfocado en la investigación con el uso de biomateriales y de tecnologías de bioimpresión 3D caótica.

Una familia en el laboratorio

Johana también comparte el laboratorio con su esposo Carlos Ceballos, quien ha sido su compañero en el laboratorio y ha colaborado con ella en sus proyectos, incluido el que le otorga la distinción.

“Mi esposo y yo hemos tenido la fortuna de trabajar juntos desde Colombia. Él es un muy buen compañero de trabajo, amigo y esposo. Llevamos tres años en el equipo y ha sido maravilloso trabajar con mis compañeros. Son como mis hermanos. Es un equipo multidisciplinario, hay compañeros de diferentes carreras y todos aportan a la investigación desde diferentes áreas”, dijo Johana.

Por su parte, Grissel Trujillo destacó que el reconocimiento es un logro importante en la carrera de Johana, también para el equipo del laboratorio y para el Tec de Monterrey, así como para la investigación que se realiza en México y Latinoamérica.

“Johana es una estudiante de doctorado ejemplar. Éste es un premio a su disciplina y a sus horas de trabajo. Esto va a reforzar mucho su perfil, porque este premio lo decide gente que es autoridad mundial en las áreas de biofabricación y bioimpresión. Para nuestro grupo de investigación es una gran satisfacción, porque se reconoce la calidad del trabajo que hacemos en el laboratorio. Y para el Tec, como institución latinoamericana, es un indicador de que los esfuerzos de investigación están dando frutos”, dijo Trujillo.

Fuente: tecreview.tec.mx

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