El proyecto de Alejandra Ortiz y Javier Mejía que comenzó como una simple tarea escolar, ahora es un despacho de diseño único en México

Alejandra Ortiz y Javier Mejía son dos jóvenes menores de 30 años que se conocieron a la mitad de la licenciatura de Diseño Industrial en el Tecnológico de Monterrey. Por azares del destino, coincidieron en una asignatura que cambiaría sus vidas y ahora manejan una empresa enfocada en el desarrollo de equipos para personas con discapacidad.

Un camino que empezó desde abajo con el lugar, las herramientas y hasta escritorio prestado, por no mencionar el dinero, hoy en día es un despacho de diseño único en México.

Cuando tienes la voluntad, el talento y hasta colmillo un simple proyecto se puede convertir en una empresa. Alejandra y Javier cursaron una materia que se trataba de diseñar un producto para alguien con discapacidad. El Tec de Monterrey y el DIF les asignaron a una persona, cada una con un diagnóstico diferente. Al equipo de estos jóvenes emprendedores, les tocó una persona con cuadriplejia por un accidente en moto. El fin era diseñar algo que les ayudara a mejorar su calidad de vida en cualquier ámbito o actividad cotidiana.

El proceso de crear

En un trabajo arduo de entrevistas para saber qué era lo que la persona necesitaba y quería, empezaron su investigación para conocer todos los aparatos existentes hasta ese momento, para poder pararse o caminar. Así llegaron a las sillas bipedestadoras (que ayudan a mantener erguido a la persona sobre las extremidades inferiores). Estas tienen un costo elevado por ser importadas, la más “accesible” nos comenta Alejandra en entrevista exclusiva para Entrepreneur en Español, es de 120 mil pesos más gastos de envío e impuestos.

De esta forma Alejandra y Javier se dieron cuenta de la necesidad de tener este tipo de equipos en México, porque la mayoría de las personas con discapacidad en el país se ve en muchas dificultades para poder costearlas.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) México cuenta con una población de más de 6 millones de personas con discapacidad.

Para poder hacer el prototipo inicial, los jóvenes tuvieron que invertir de sus bolsillos y hasta pedir dinero prestado porque al final ni la institución académica ni el DIF los patrocinaron como inicialmente iba a ser. Sin embargo, Alejandra y Javier ya tenían un compromiso y decidieron llegar hasta el final. Incluso ganaron el premio al mejor proyecto en el Tec de Monterrey.

De la escuela al emprendimiento

Luego de terminar el proyecto estudiantil, tanto los medios internos de la escuela como otros de comunicación los dieron a conocer. Así la gente los empezó a buscar e incluso la directora de la institución llegó a tomar recados. Javier admite que no sabían el impacto que iban a tener ni cuánta gente necesitaba un producto de ese tipo.

De este modo se dieron cuenta de que estaban formando una empresa y que podría funcionar. Luego de graduarse tuvieron a su primer cliente en forma. “El mismo proyecto nos fue llevando a la gente indicada”, reflexiona Alejandra.

En el 2016 se inscribieron al Premio Nacional de Diseño y ganaron en tres categorías; Mejor Diseño de Equipo Médico, Diseño Conceptual y Diseño de Producto. En esa edición se les reconoció con un premio económico de 50 mil pesos, el cual les ayudó para empezar a financiarse e impulsar el proyecto.

Aunque en Puro Diseño Mexicano son pocos, tienen alianzas con herreros y cuentan con el taller para poder ajustar detalles de los productos. Además, en su proceso de emprendimiento tuvieron que aprender a equilibrar la carga laboral: mientras que Javier se enfoca en la producción, Alejandra se encarga de los temas administrativos.

Los dos pilares: accesibilidad y personalización

Los jóvenes explicaron a Entrepreneur en Español, que desde el principio tuvieron bien claro lo que querían lograr: poner este tipo de aparatos al alcance de más gente y que se fabricara aquí en México utilizando productos y talentos locales. Además de fomentar el comercio justo.

“Los venden como si fueran electrodomésticos. Productos hechos en serie que no están diseñados para las necesidades de cada usuario”, comenta Alejandra respecto a los equipos que la mayoría vende no están personalizados.

“Como la discapacidad es tan diversa, es muy difícil que una silla le quede a todas las personas aun cuando estas tuvieran el mismo diagnóstico”. Por esa razón, todas sus sillas están hechas a la medida pensando en las necesidades de cada cliente, “ninguna es igual a otra”, en palabras de la emprendedora.

En cuanto a los precios al público, distan mucho de un aparato comprado en el extranjero. La silla para ponerse de pie más económica (por ser manual) está rondando los 27 mil pesos, en cambio, la de mayor costo (por ser totalmente eléctrica) cuesta aproximadamente 55 mil pesos. Ese mismo de tipo de silla en otra parte del mundo vale más de 300 mil pesos.

Aunque empezaron con la silla bipedestadora y esta ha tenido varias modificaciones para adaptarse a distintos diagnósticos, ahora también fabrican otros tipos de sillas, no solo para poder ponerse de pie. Por ejemplo sillas eléctricas, activas (de uso diario), infantiles, accesorios para control postural de niños y bicicletas para hacer ejercicio. En general son productos para realizar actividades que con una silla “normal” no puedes. Además de equipos de rehabilitación con realidad virtual.

Con un crecimiento orgánico ya hacen envíos para toda la República Mexicana desde su página web y planean ampliar su mercado a Latinoamérica. Ellos siguen en camino para que la sociedad sea más equitativa ayudando a la gente cada día desde su taller y hasta bautizando las sillas con los apellidos de sus clientes. Aunque es un negocio, los jóvenes consideran que muchas veces la retribución es más emocional.

“La discapacidad no es una limitante física, es un hecho social y, al generar estas herramientas para ponerlas al alcance de las personas, ayudamos a reducir la segregación y fomentar la construcción de comunidades más plurales e incluyentes”, Alejandra Ortiz fundadora de Puro Diseño Mexicano.

Fuente: entrepreneur.com

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