La vacuna recombinante para prevenir infección por SARS-CoV-2 fue diseñada a partir de la proteína spike del virus, que es capaz de generar una respuesta inmune

La vacuna recombinante contra covid-19 que desarrolla el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional, entrará en estudios clínicos de Fase 1 el próximo año, por lo que será aplicada en 80 voluntarios el próximo mes de febrero, anunció Beatriz Xoconostle, investigadora del Departamento de Biotecnología y Bioingeniería del Cinvestav.

“En enero estaremos fabricando un lote –bajo buenas prácticas de manufactura– que nos permitiría lanzar una Fase 1 de evaluación de este antígeno vacunal en febrero del siguiente año, que es dentro de un mes y medio (…) Ya tenemos nuestra lista de voluntarios, tenemos mucho entusiasmo, mucha gente voluntaria trabajando como nunca habíamos visto, una iniciativa de jóvenes trabajando, dando su mayor esfuerzo para hacer esto una realidad”, anunció Xoconostle Cázares.

Durante el foro virtual, la científica detalló que tras obtener favorables evidencias experimentales en laboratorio, el centro realizó estudios preclínicos en conejos y ahora están evaluando en cerdos vietnamitas, las dosis que se requiere suministrar, además de la vía de administración, nasal e intradémica; por lo que están en condiciones de comenzar en enero, la producción del antígeno para los estudios clínicos.

“Nuestra idea es poder producir bajo estas condiciones 25 millones de dosis mensuales para completar 300 millones anuales (…) La propiedad intelectual es federal, lo cual nos pone en una ventaja del punto de vista estratégico para el país, porque no dependemos de patentes extranjeros, tenemos la capacidad instalada de las farmacéuticas y pensamos que podemos hacer una historia de éxito para lo que queremos todos, que es proteger a la población mexicana y poder regresar a actividades a la normalidad normal, no a la nueva normalidad”, expresó.

La “vacuna recombinante Cinvestav para prevenir infección por SARS-CoV-2” fue diseñada a partir de la proteína Spike (S) del virus, que es capaz de generar una respuesta inmune.

“Los trabajos internacionales, así como los de laboratorio demostraron que solamente una región de todo ese conjunto de antígeno es capaz de generar una respuesta necesaria para una vacuna que es la generación de anticuerpos que neutralizan la entrada del virus a la célula y por lo tanto detiene la infección”.

De tal forma, dijo que el antígeno del Cinvestav está diseñado para generar anticuerpos neutralizantes, no se administran proteínas adicionales, además de que el sistema de producción es clásico que ya ha sido aprobado para otros ejemplos por las autoridades regulatorias como la Cofepris y la FDA de Estados Unidos.

Durante la charla, la Dra. Beatriz Xoconostle destacó que de acuerdo al calendario establecido por el gobierno mexicano para la adquisición de vacunas de laboratorios extranjeros, éstas serán insuficientes para inmunizar a toda la población, por lo que México debe desarrollar sus propias vacunas covid.

“Los números no nos alcanzan, es importante que México cuente con su propia vacuna. No dependamos de aquellas vacunas que sobran, que no necesariamente son las mejores para nuestra población, tiene que ser algo de largo aliento, de tener esta estructura lista para hacer cara a un nuevo reto que muy posiblemente pueda llegar”, indicó.

Durante el foro virtual, también participaron los investigadores Edda Sciutto, del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM; Laura Palomares del Instituto de Biotecnología de la UNAM; Manuel Aguilar, del Tec de Monterrey; Juan Joel Mosqueda de la Universidad Autónoma de Querétaro y Esther Orozco del Cinvestav, y coordinadora del consorcio mexicano de investigadores en vacunas ante la CEPI, quienes presentaron cada uno el estado de sus proyectos de vacunas covid, y coincidieron que la falta de recursos ha frenado su avance más dinámico.

Beatriz Xoconostle dijo que el desarrollo de vacuna del Cinvestav ha recibido financiamiento de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid), impulsado por la Secretaría de Relaciones Exteriores; pero también han generado sus propios recursos pero aún se requiere mayor inversión para los estudios clínicos.

“Sabemos que lo que consume sustancialmente el recurso son las fases clínicas, para ese fin nosotros pensamos que necesitamos un millón y medio de dólares, sobre todo la fase 3 que implica un conjunto de análisis y pruebas de laboratorio de los pacientes en gran numero.

“Estamos tratando de identificar capital ángel, capital de riesgo pero también nuestro centro de investigación ha puesto capital semilla, estamos financiando por Amexcid, nos pusimos a buscar una manera de generar recursos propios para invertir en las vacunas, generamos insumos para diagnóstico que han alimentando la investigación, estamos autosustentables, pero vamos a necesitar una inversión para fases clínicas”, puntualizó.

Fuente: milenio.com

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