Cuando detonó la crisis de la influenza tipo A(H1N1) en 2009 en la Ciudad de México, el doctor Gustavo Cruz colaboró en el diseño de un modelo matemático capaz de determinar la velocidad de los contagios, la fecha en que se registrarían los casos y la efectividad de las medidas de contención aplicadas en ese entonces, consiguiendo índices muy altos de predicción.

El doctor Gustavo Cruz, investigador del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM, estimó mediante un modelo matemático que en dos semanas se intensificará el brote infeccioso del COVID-19 en la Ciudad de México.

“La propagación de la enfermedad es algo inevitable y —según las estimaciones— el brote infeccioso se daría entre el 20 y el 30 de marzo”, apuntó el académico.

De acuerdo con el académico, el modelo matemático se basa en un modelo clásico de 1927 ideado por los médicos escoceses W. O. Kermack y A. G. McKendrick, por medio del cual se emplea un sistema de ecuaciones diferenciales a fin de conocer la manera en que surge un brote infeccioso, su expansión, el momento en que alcanza su punto máximo y en el que decae.

Lo anterior puede conocerse mediante dos parámetros, uno biológico y otro humano, explicó el doctor Cruz. “En este caso, hemos complementado estas ecuaciones diferenciales con difusión clásica para formar lo que se conoce como un sistema de reacción-difusión”, agregó.

Con el objetivo de ejemplificar estos parámetros, el académico del IIMAS se refirió a la película Contagio (2011), dirigida por Steven Soderbergh, donde la epidemióloga Erin Mears (interpretada por Kate Winslet) explica que “por cada persona que cae enferma ¿cuántas podrían infectarse? Para una gripe estacional casi siempre es una; con la viruela, más de tres; antes de la vacuna, la polio se propagaba a una tasa de entre cuatro y seis. A ese número lo llamamos número reproductivo básico o R0”.

A este respecto, el doctor Cruz señaló que este filme no solo popularizó el concepto de número básico, sino que ejemplificó de una manera muy simple la rapidez con que una infección se extiende en una población cuando recién aparece.

“En términos epidemiológicos se dice que hay un brote infeccioso cuando, a una población sin la enfermedad, llega un infectado y contagia a más de una persona. Hay quienes calculan que el R0 de este nuevo coronavirus podría ir de 1.5 a cuatro, lo cual nos plantea un intervalo muy grande, aunque a partir de lo observado en Wuhan estimamos que esta cifra es de 2.5. Tan sólo para contrastar, diremos que el número reproductivo básico del virus H1N1 era de 1.7, lo que nos da un atisbo de lo que podría venírsenos en breve”, explicó el doctor Cruz.

Con relación a las medidas que ha tomado el Gobierno chino para contener el nuevo coronavirus -específicamente la cuarentena impuesta en gran parte de su territorio-, el académico de la UNAM asegura que es de las más efectivas, pues este mismo modelo fue utilizado en la crisis infecciosa que desató el brote de influenza A(H1N1) (2009), por la que las autoridades metropolitanas cerraron la CdMx y suspendieron diferentes actividades académicas, y se logró contener el virus.

““En ese entonces tomamos los datos de la Secretaría de Salud del DF para analizar lo ocurrido desde aquel 23 de abril de 2009 y, a partir de ahí, modelamos lo observado durante la cuarentena, la cual demostró ser una estrategia de contención bastante efectiva. Por ello creemos que China, al mantener a sus ciudadanos en reclusión domiciliaria, se ha vuelto el único lugar del mundo donde se ha podido controlar el brote infeccioso con éxito”, observó Cruz.

En este sentido, el doctor Gustavo Cruz advirtió que es importante considerar que por el mundo en que vivimos, donde podemos viajar de un continente a otro en cuestión de horas, la Ciudad de México es un destino económico importante al que llegan y se van miles de personas, por lo que no es descartable que se eleven los contagios.

“Vivimos en un planeta muy interconectado; antes las epidemias se extendían menos porque la capacidad de movimiento era menor. El evento de México en 2009 sentó un precedente y nos permitió entender mejor el escenario actual, por lo que, en esta ocasión, en vez de caer en pánico, debemos ver aquí una oportunidad para comprender estos fenómenos que, de seguro, se repetirán. Si aprendimos la lección, la siguiente vez estaremos mejor preparados”, concluyó.

Cuando detonó la crisis de la influenza tipo A(H1N1) en 2009 en la Ciudad de México, el doctor Gustavo Cruz colaboró en el diseño de un modelo matemático capaz de determinar la velocidad de los contagios, la fecha en que se registrarían los casos y la efectividad de las medidas de contención aplicadas en ese entonces, consiguiendo índices muy altos de predicción.

Fuente: sin embargo.com.mx

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