La pandemia provocó un aumento en los índices de personas con insomnio

El ser humano debe dormir ocho horas diarias, aunque depende de su edad; en el caso de los jóvenes menores de 21 años tienen que descansar alrededor de nueve horas, porque todavía se encuentran en desarrollo, mientras que los adultos lo hacen en menor medida, con cinco, seis o siete horas.

Las cinco fases del sueño y el insomnio

Fase 1: Adormecimiento

La persona aún es consciente y es capaz de reaccionar ante los estímulos externos. Los ojos en esta fase se abren, se cierran y se mueven de vez en cuando. Dura unos diez minutos y ocupa un 10 por ciento del total del sueño.

Fase 2: Sueño ligero

Disminuye el ritmo cardíaco y el respiratorio. En esta etapa es más difícil despertarse, las pulsaciones bajan mucho y podemos caer en un sueño profundo. Si bajan demasiado, el cuerpo reacciona con un movimiento súbito, lo que conocemos como “soñar que nos caemos”.

Fase 3: Transición

Se trata de la fase de transición hacia un sueño profundo. Suele durar unos dos o tres minutos como máximo.

Etapa 4: sueño Delta

Es una fase de sueño lento, la actividad cerebral y la respiración son lentas. Cuesta mucho despertarse estando en esta fase y permanecemos en ella unos 20 minutos aproximadamente.

Etapa 5: Fase REM

Los ojos se mueven rápidamente en todas direcciones, de ahí su nombre Rapid Eye Movement y los músculos se paralizan. En esta etapa aparecen los sueños y para evitar que la persona imite lo que sueña, el tronco cerebral bloquea las neuronas motrices.

Este tipo de sueño ocupa en torno a un 25 por ciento del total del sueño. Se la denomina fase «paradójica» y aún sigue siendo una incógnita para los expertos

“Si nosotros dejamos, en un momento determinado, de pasar a la fase cuatro y a la cinco, y nada más estamos en las primeras tres, nunca descansaremos y la gente puede morir por insomnio. Hay experimentos muy viejos en gatos, en donde les colocan electrodos y no les permiten pasar a la fase cuatro y cinco y los gatos mueren por insomnio”.

José Halabe Cherem, académico de la Facultad de Medicina de la UNAM

Las consecuencias del insomnio

De acuerdo con la Gaceta de la UNAM, dormir menos de cuatro o cinco horas al día aumenta 12 por ciento el riesgo de muerte y es que ciertas funciones como el juicio o la memoria se podrían ver afectados a mediano plazo.

Con el paso del tiempo, las consecuencias por no dormir lo necesario serán mayores, advirtió Halabe Cherem, al referirse a las personas que padecen este trastorno de forma crónica y muy prolongada.

Las causas del insomnio

El presidente de la Academia Nacional de Medicina de México señaló que este trastorno puede desarrollarse por la higiene inadecuada del sueño, es decir, no contar con una buena cama o iluminación, el uso de fármacos sedantes y estimulantes, la ingesta de alcohol y los factores ambientales, como el ruido de una construcción o una fiesta.

Consejos para dormir bien

  • Acostarse y levantarse a una misma hora.
  • Evitar las siestas prolongadas durante el día.
  • Limitar la ingesta de alcohol, cigarro y bebidas con cafeína al menos cuatro horas antes de acostarse.
  • No utilizar la cama para otras actividades como leer, estudiar, comer o trabajar.
  • Evitar la estimulación luminosa brillante de los dispositivos electrónicos antes de ir a la cama.

Fuente: unotv.com

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