La inversión regional representa sólo el 2.8% del total mundial; en un contexto de pandemia, la necesidad de más ciencia y tecnología se hace patente, revela estudio del organismo

“La crisis internacional causada por la Covid-19 no viene sino a confirmar que la ciencia es clave para responder adecuadamente tanto a la crisis sanitaria provocada por la pandemia, como para paliar también sus efectos sociales y económicos”, asegura Mariano Jabonero, secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), a propósito de la presentación del documento El Estado de la Ciencia 2020, Principales Indicadores, creado por la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT).

A pesar de esta premisa, el escenario en la región no es prometedor y presenta severas limitantes, por ejemplo, el estudio en el que también participa la UNESCO a través de su oficina regional y que provee de información estadística a las instituciones gubernamentales, expone que en 2016 los recursos destinados a investigación y desarrollo en América Latina y el Caribe (ALC) cayeron de manera simultánea en casi todos los países por primera vez desde 2000, desde esa caída se mantiene el estancamiento. México no es ajeno, pues igualmente comienza su descenso en 2016 y continúa hasta los datos de 2018 afectando el desarrollo de las actividades de ciencia y tecnología de manera notoria, a esto se une la actual desacreditación por parte del gobierno hacia sus científicos y la poca participación de la industria.

Este dato deja claro que frente a un año en que la ciencia y la tecnología reafirman su utilidad, en contraste los presupuestos e inversión en la región han sido mínimos y no van a alcanzar para hacer frente a futuras emergencias, advierte el trabajo en el que participan diversos países, incluido México. El llamado a sostener los sistemas es inminente; en los países iberoamericanos se invierte apenas el 0.74% de su Producto Interno Bruto (PIB) en Investigación y Desarrollo (I+D), en ALC hablamos de un 0.63%, para México es hablar del 0.31%, muy por debajo en comparación con países industrializados como Corea e Israel que destinan casi el 5% de su PIB, mientras que Alemania y Estados Unidos rondan el 3 por ciento.

Sería importante entender que la inversión regional representa tan sólo el 2.8% del total mundial, mientras el bloque de países asiáticos representa el 45.4% de la inversión, esto impulsado principalmente por el crecimiento de la inversión en China, Japón, Israel y Corea. La región además sufre un fenómeno de concentración en el cual Brasil con 64% del esfuerzo regional, México con 13% y Argentina con 8%, representan el 85% de su inversión total.

Más indicadores

El informe muestra otros rasgos importantes que detienen el desarrollo de la ciencia en la región, por ejemplo, la investigación no logra salir del ámbito académico; el 59% de los investigadores trabajan en centros públicos, universidades e institutos y menos de 30% en empresas privadas.

Sobre los artículos publicados en revistas científicas registradas en Scopus por autores de ALC, estos crecieron 81%, sin embargo, respecto al mundo se generan apenas el 4.7% de las publicaciones.

Otra cifra sorprendente es que los investigadores de la región representan el 4.1% del total mundial en 2018. En contraste, el bloque de países asiáticos es el que más ha crecido, representando el 45.7% de los investigadores a nivel mundial y ampliando la brecha con respecto a la Unión Europea y Estados Unidos junto con Canadá.

También está presente el tema de género, mientras que en muchos países hay un virtual balance, en Chile, México y Perú las investigadoras son menos de 35 por ciento.

Por último, hablando de patentes solicitadas en países de la región, en el año 2018 el 80% corresponde a no residentes, principalmente a empresas extranjeras protegiendo productos en los mercados de la región. En este sentido México es el país con un fenómeno marcado, el 91% del total de sus solicitudes está en manos de no residentes. En Argentina y Chile ese valor fue del 88% y 87% respectivamente.

Una edición de aniversario

Este reporte anual además de emitirse en un escenario complejo como lo es la pandemia mundial por Covid-19, cumple 25 de existencia por lo que la edición incluye un dossier especial sobre este tiempo de la RICYT, se reflexiona sobre la trayectoria de la red, la comunidad que la constituye y la producción de información estadística en Iberoamérica.

También se pueden encontrar palabras de varias personalidades e instituciones de la región, entre las que se encuentran las de la directora regional de ciencias, Lidia Brito, además de un capítulo especial sobre el estado de la comunicación de la ciencia en la región.

En sus conclusiones, este estudio señala que los países de la región están entrando en una grave recesión económica. Ante tal escenario, llama la atención la necesidad de adoptar medidas que eviten un retroceso en el fortalecimiento de los sistemas científicos que se han ido construyendo en Iberoamérica en los últimos tiempos. Por ello Mariano Jabonero, invita a los distintos países ”a unir esfuerzos para sostener los sistemas científicos y tecnológicos y lograr objetivos compartidos a nivel regional: promover una ciencia socialmente contextualizada, así como una adecuada apropiación social de la ciencia que contribuyan a la transformación de una ciudadanía crítica y una región más justa y sostenible."

Extras:

Anualmente, la RICYT realiza este informe que recopila los principales indicadores de la región, junto con diversos trabajos de análisis de la información estadística. Los resultados, se encuentran disponibles en el sitio web de la red (www.ricyt.org) y ofrecen una visión de la situación actual de la ciencia en Iberoamérica, su evolución a lo largo de los años y una comparativa con otras regiones.

Fuente: eleconomista.com.mx

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