Javier Garciadiego afirmó que “dentro de todos los revolucionarios, el que tenía un compromiso educativo, una propuesta educativa más acabada, porque incluía lo cultural, fue Vasconcelos”

Un diálogo en el que se recordó la política educativa que implementó el llamado Maestro de la juventud de América al frente del Ministerio de Educación, fue el punto de partida de la mesa La política cultural de José Vasconcelos, realizada en colaboración con el Instituto Cultural Mexicano en Washington, D. C., y transmitida en vivo el 26 de octubre, a través de las plataformas digitales de El Colegio Nacional.

Ésta fue la tercera sesión del ciclo de diálogos binacionales que derivan de la firma del Convenio de colaboración entre El Colegio Nacional y la Embajada de México, en Washington D.C., en enero de 2021, en el contexto del aniversario de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en México. Contó con la participación del colegiado Javier Garciadiego; de Luis Marentes, profesor de la Universidad Massachusetts, de Estados Unidos, y autor del libro José Vasconcelos and the Writing of de Mexican Revolution; así como Teresa Vicencio, Secretaría Administradora de El Colegio Nacional, quien fue la moderadora.

Al responder la pregunta ¿cómo trazar en unas líneas la política cultural, el pensamiento y la acción de José Vasconcelos?, el profesor Luis Marentes aseguró que José Vasconcelos es un personaje que representa una serie de contradicciones en su carrera, desde ser un personaje que llevó la universidad a la calle hasta una persona mucho más conservadora y reaccionaria, después de perder la elección.

Agregó que “hay una continuidad complicada en la vida de Vasconcelos, uno de sus proyectos principales con la Universidad Nacional fue impulsar el orgullo de ser latinoamericanos y mexicanos. La contradicción es que, a pesar de ser un personaje exquisito al que le encantaba la filosofía, la literatura y las artes, se dio cuenta que la misión de la Universidad tenía que ser práctica, separada de su proyecto idealista”.

En palabras del investigador, entre las características más fascinantes de José Vasconcelos se encuentra su capacidad de movilizar y organizar. “Él tenía una visión hispana de lo que era América, la raza de la que hablaba en su lema “Por mi raza hablará el espíritu” era la iberoamericana.”

Detalló que el proyecto de José Vasconcelos encontró una tensión muy fuerte con esta relación amor, odio, que tuvo con los Estados Unidos. “Se educó en la frontera, admiró las bibliotecas Carnegie y en su proyecto nacional escribió que buscaba una educación más filosófica, pero se basó muchas veces en la educación práctica. Esas contradicciones de Vasconcelos son las que a mí me llaman la atención.”

Por su parte, el doctor Javier Garciadiego aseguró que es un personaje al que se le recuerda por sus altas y sus bajas. “Creo que Vasconcelos tuvo momentos realmente lamentables, prolongados, tal vez, desde 1929, 1930 en adelante, una vida complicada, amargada y negativa. Diría que sus momentos altos fueron con la campaña electoral, aunque estoy convencido de que la perdió, yo creo que su grandeza está en la pérdida, está en lo que dejó a la memoria histórica de la democracia en México. Y qué bueno que no fue presidente, porque el país hubiera sido un desastre.”

En palabras del colegiado, la fundación de la Secretaría de Educación Pública y la rectoría de la Universidad fueron los dos momentos simbólicos de este personaje, porque fue desde la Universidad de donde se creó la SEP, en 1921. Señaló que esta dependencia era muy diferente a la Secretaría de Instrucción Pública de 1905, creada por Justo Sierra en los últimos años del porfiriato. “Entre 1905 y 1921 el país atravesó por un proceso transformador que fue la Revolución mexicana. La SEP de Vasconcelos es el resultado de un proceso que tiene como antecedente la Secretaría de Instrucción Pública, de Justo Sierra y, por otro, la propuesta de educación que hubo en la Revolución mexicana.”

Puntualizó que se personifica a la cultura y a la educación de la Revolución mexicana con José Vasconcelos y no con los profesores de la época. “Dentro de todos los revolucionarios, el que tenía un compromiso educativo, una propuesta educativa más acabada, porque incluía lo cultural, fue Vasconcelos”.

Después de que Teresa Vicencio, Secretaría Administradora de El Colegio Nacional se refiriera a la quinta bandera de la Revolución mexicana, la educación, y planteara la pregunta ¿por qué afirmar que, así como Zapata es el emblema de la tierra, Vasconcelos sería el líder emblemático del proyecto educativo? El profesor Luis Marentes respondió que cuando se piensa en la bandera de la educación se puede relacionar con la figura de José Vasconcelos y también con los misioneros culturales. “Las misiones culturales tenían proyectos de lo que se llamaba la escuela racional, la moderna, de proyectos anarquistas. No sé hasta qué punto Vasconcelos apoyaría algunos de los currículos, pero dio ese espacio para la experimentación también.”

Agregó que otro elemento importante de José Vasconcelos, además de la red de bibliotecas, fue la intersección de lo idealista con lo práctico. “Cuando pensamos en los proyectos educativos de ese periodo no fue sólo la visión de Vasconcelos, sino es una visión donde diferentes facciones estaban tratando de encontrar diferentes modelos y Vasconcelos sabiamente participó en muchos de estos proyectos.”

Por su parte, Javier Garciadiego subrayó que en Vasconcelos había siempre una mezcla de idealismo y de un hombre práctico, que demostró tener una gran capacidad organizativa como secretario de Educación Pública, porque construyó una Secretaría con impactos regionales, con presupuesto. “En Vasconcelos hay un filósofo, un hombre de cultura que escribe y que lee, y por otro lado hay un hombre con una intuición administrativa y organizativa.”

Puntualizó que no fue un caudillo de masas, sino un líder de gente con alta escolaridad, estudiantes universitarios, profesores e intelectuales. “Fue un líder de equipos y por eso se le llamó el Maestro de América, aunque nunca estuvo frente a una tarima, él no daba clases, daba mensajes a América Latina.”

Recordó que Vasconcelos tuvo, como secretario de Educación, una filosofía muy liberal, gubernamental y muy de la Revolución mexicana y que todos los jóvenes que reclamaron en contra del positivismo tenían esa sólida formación acompañada de cultura y una mente organizada.

Por su parte, Luis Marentes agregó que Vasconcelos se oponía a la educación bilingüe, a la educación de lenguas indígenas. “Para él había un proyecto de unidad. Yo creo que tenía una visión muy problemática con las comunidades indígenas. Me fascina que en La raza cósmica para hablar del pasado nos refiere hasta los atlantes para ligarnos a la cultura grecorromana, entonces, definitivamente ese es un hueco importante en el pensamiento vasconceliano, pero una vez más, en la Secretaría de Educación Pública y en la Universidad Nacional tenía más gente y el proyecto fue más amplio de lo que hubiera querido Vasconcelos, en mi opinión”, finalizó el especialista.

Fuente: El Colegio Nacional

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