En palabras de la especialista, el cielo se observa en dos dimensiones, “es un plano en el que no se tiene una idea de cuál estrella está detrás de otra, la única manera de saberlo es con la distancia. La distancia es crucial para los astrónomos, porque permite conocer la tercera dimensión que ubica a los astros en el espacio”

Los métodos de observación de estrellas jóvenes de baja masa, que permiten conocer las dinámicas y distancias de estos objetos celestes, fueron los temas que abordó la astrofísica Rosa Martha Torres López al impartir la conferencia Midiendo el Universo con radiotelescopios, transmitida en vivo el 6 de agosto por las plataformas digitales de El Colegio Nacional.

En la sesión, que formó parte del ciclo Noticias del cosmos, coordinado por los colegiados Susana Lizano Soberón y Luis Felipe Rodríguez Jorge, la profesora e investigadora del Centro Universitario de Tonalá, habló del ángulo de paralaje, método basado en la geometría que permite medir la distancia a la que se encuentran las estrellas cercanas en el Universo.

La también miembro del Sistema Nacional de Investigadores comentó que las estrellas tienen un movimiento aparente debido a que la Tierra gira alrededor del Sol, lo que significa que un mismo objeto en el cielo puede observarse en dos posiciones distintas si se observa en dos momentos diferentes.

“El movimiento será más grande si la estrella está más cercana y más leve si la estrella está más lejana. Eso se mide con el ángulo de paralaje, que permite calcular qué tanto se mueve una estrella y por trigonometría dirá la distancia del Sol a la estrella cercana.”

La especialista recordó que, en 1838, el matemático y astrónomo alemán Friedrich Bessel midió por primera vez el ángulo de paralaje de la estrella 61 Cygni, lo que correspondía a 0.28547, es decir 11.4 años luz de distancia. Con lo anterior, “se supo que las estrellas están distribuidas de diferente manera en el cielo y se obtuvo una idea de cómo es su distribución”.

Para comprender este sistema de medición se puede pensar en un diagrama que muestra a la Tierra en dos posiciones separadas por un periodo de seis meses cada una, estas posiciones y el punto donde se encuentra la estrella observada forman un triángulo, conocer las medidas de los lados de esta figura geométrica y su ángulo, requiere el uso de la trigonometría.

“El método se usa porque es cien por cierto directo y no se basa en la suposición, este método no funciona para todos los objetos terrestres o para las galaxias, funciona para estrellas cercanas”, afirmó la especialista.

Agregó que esta medición es importante, porque “nosotros vemos el cielo en dos dimensiones, es un plano en el que no se tiene una idea de cuál estrella está detrás de otra, la única manera de saberlo es con la distancia. La distancia es crucial para los astrónomos, porque permite conocer la tercera dimensión que ubica a los astros en el espacio”.

En palabras de la astrofísica, para calcular la edad de las estrellas se necesitan las distancias y si se tiene un error del 20% en la distancia, entonces se produce un error del 40% en la luminosidad, y como la luminosidad se utiliza para calcular la edad, se puede generar un 70% de falla en el cálculo de la edad. “Las edades son cruciales para entender la evolución de las estrellas y una distancia precisa es importante para comprender su vida. De nada sirve tener un montón de distancias si van a tener muchos errores.”

Recordó que en 1989 se envió el satélite Hipparcos, que duró cuatro años observando objetos cósmicos y calculó el paralaje de más de 2 millones de éstos. En 2013 se envió Gaia, telescopio óptico que ha permitido conocer las distancias de más de mil millones de estrellas.

De acuerdo con Torres López, para poder observar las estrellas también se utilizan los interferómetros, inventados para mejorar la resolución angular, es decir la definición de la imagen. “Mejoran la resolución de las antenas de radio que pueden observar objetos, en regiones donde se forman las estrellas, porque son capaces de detectar ondas y de atravesar el gas y el polvo.”

“Los interferómetros básicamente consisten en dos o más antenas que están observando al mismo tiempo un objeto. Estas antenas graban la señal del objeto y después se junta la señal de otras antenas. Esta suma permite obtener una imagen similar a la que se hubiera observado con un telescopio del tamaño de la separación de las antenas, lo que es efectivo, porque no se tiene que construir un objeto muy grande para hacer observaciones buenas.”

La especialista explicó que los interferómetros pueden ser del tamaño de un país o de un continente, como el Very Long Baseline Array (VLBA) de Estados Unidos, que calcula la distancia de las estrellas jóvenes de alta masa y baja masa. “Las estrellas jóvenes de baja masa nacen en las inmensas nubes de gas y polvo, que son muy frías, densas y débiles en la luz.”

Explicó que para calcular las distancias de estrellas jóvenes de baja masa se requiere medir sus ondas de radio. Tienen campos magnéticos muy fuertes y los electrones que giran alrededor de ese campo liberan fotones, que son los que se detectan con el VLBA. “Hicimos un primer experimento con el VLBA para calcular la distancia de varias estrellas jóvenes de baja masa en la región de formación estelar de Tauro. Obtuvimos precisiones del orden de 0:0001 segundos de arco, lo que equivale a una precisión mil veces superior a lo que se lograba en el siglo pasado. Las precisiones con este instrumento son altas.”

“En la región de formación estelar de Tauro medimos la distancia a varias estrellas, las promediamos, estimamos la forma tridimensional de Tauro y estimamos el movimiento en grupo.”

La doctora y su grupo de colaboración también estudian las estrellas de la vecindad solar, las regiones de Orión, Perseo, Serpens y Monoceros. “Estudiar estas regiones es importante porque si se logran entender darán pistas de cómo es la forma y la geometría de la galaxia que habitamos. Si obtenemos la distancia a las regiones de formación estelar de baja masa, será posible conocer las propiedades de esos objetos con mayor precisión y entender la formación de estrellas como el Sol.”

La ponente concluyó afirmando que “la astronomía promueve la curiosidad, la imaginación y el sentido de exploración. Estimula la formación de científicos, ingenieros, matemáticos o tecnólogos. Con ella puedes hacer cosas que nunca nadie ha hecho más”.

Fuente: El Colegio Nacional

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