En palabras de Adolfo Martínez Palomo, “Ramón de la Fuente Muñiz hizo progresar a la medicina en nuestro país al conservar al humanismo, como parte fundamental del aprendizaje del médico”

Este 17 de agosto, El Colegio Nacional transmitió en vivo a través de sus plataformas digitales la conferencia A 100 años del natalicio del doctor Ramón de la Fuente, un homenaje a la vida, obra y legado del psiquiatra mexicano que realizó significativos aportes en la enseñanza, asistencia e investigación de la salud mental.

A cien años del natalicio del doctor Ramón de la Fuente fue el nombre de la sesión, coordinada por la colegiada María Elena Medina Mora, en la que participaron Adolfo Martínez Palomo, miembro de esta institución; German Fajardo Dolci, director de la Facultad de Medicina de la UNAM; y Eduardo A. Madrigal de León, director general del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.

Al tomar la palabra, el colegiado Adolfo Martínez Palomo recordó que de la Fuente Muñiz fue el segundo médico clínico en ingresar a El Colegio Nacional en 1972. “En la segunda mitad del siglo XX se empezó a gestar una revolución médica al convertirse la psiquiatría poco a poco en una disciplina científica. En buena medida, fue gracias al doctor De la Fuente que México participó de este avance científico gradual.”

Comentó que, en su discurso de ingreso, el psiquiatra mexicano hizo la siguiente afirmación: “En el grado en que la salud y las enfermedades de los hombres están influidas con sus motivos, sus esperanzas, sus temores y sus contradicciones, el humanismo no sólo es un complemento, sino una dimensión necesaria de la medicina.”

En palabras del especialista de la salud, el autor del libro Psicología médica (1959) pensó que la psiquiatría atravesaba desde hace 50 años por una etapa de profundas prácticas y mutaciones. “De la Fuente consideró que el logro más importante de la psiquiatría en la segunda mitad del siglo XX fue reunir el cuerpo y la mente, a través de los métodos de investigación científica.”

Explicó que uno de los empeños mayores del también coautor de libro Salud mental en México (1997) fue lograr que los estudiantes de la Facultad de Medicina de la UNAM recibieran una formación humanista. “Escribió en una de sus publicaciones que lo que se pretendía era que el estudiante aprendiera a identificar las situaciones de la vida, tensiones, crisis, conflictos, pérdidas y frustraciones que intervienen en la iniciación, evolución y desenlace de los estados patológicos.”

Agregó que “siguiendo este pensamiento suyo, podemos afirmar que Ramón de la Fuente hizo progresar a la medicina en nuestro país al conservar al humanismo como parte fundamental del aprendizaje del médico y al actualizar la psiquiatría, a través del ejercicio ejemplar de su magisterio”.

Las contribuciones a la psiquiatría y la medicina

Al tomar la palabra Eduardo Ángel Madrigal de León, director general del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, se refirió a las contribuciones a la psiquiatría que realizó el científico homenajeado, que nació en 1921 y murió en 2006. “Es el organizador y constructor de la psiquiatría mexicana contemporánea y fundador del Instituto Nacional de Psiquiatría.”

En palabras del psicoterapeuta, De la Fuente Muñiz fue un apasionado de la disciplina y fue, quizá, quien más hizo por ella en las últimas cinco décadas. Evolucionó el estudio y tratamiento de las enfermedades mentales; creó instituciones para la investigación y solución de estos padecimientos; introdujo la psicología médica en los programas académicos; y fue el gran maestro formador de psiquiatras en el país, “más de la mitad de los psiquiatras que todavía ejercemos fuimos formados por él directamente”.

“Tenía una concepción integral del ser humano, es decir tenía presente al hombre como ser biopsicosocial. Con una visión multidisciplinaria, integra de humanismo, como filosofía, concepto y valor, todas las áreas de su influencia.”

De acuerdo con Madrigal de León, De la Fuente Muñiz consideró que la psiquiatría tenía una dualidad aparente, por una parte, la experiencia subjetiva y los procesos interpersonales y, por otra, las funciones superiores del cerebro. “Siempre hemos navegado en la psiquiatría con el estigma y la invisibilidad. En el siglo XVII se consideraba que al perder la razón se perdía la condición humana y todo derecho a trato generoso. Se excluyó a los enfermos mentales y a sus médicos del mundo normal debido a la construcción de los asilos psiquiátricos alejados de las ciudades. En México, los 43 hospitales psiquiátricos, en su inmensa mayoría, se ubican fuera de las urbes.”

Puntualizó que el también miembro fundador de la Asociación Psiquiátrica Mexicana encabezó la defensa de la especialidad. “Al doctor De la Fuente le debemos el impulso fundamental de ser el modernizador de la psiquiatría en México. Otro de los aportes fue ampliar, hacia el terreno de la biología y la evolución, el concepto canónico de las humanidades. Lo esencial como maestro, como clínico, como constructor de instituciones fue anteponer los valores de la vida humana a otros valores.”

Por su parte, Germán Fajardo Dolci, director de la Facultad de Medicina de la UNAM, habló de las contribuciones a la medicina que hizo el autor de más de 170 trabajos de investigación publicados. “La biografía del doctor De la Fuente es, sin duda, la de un mexicano y universitario de excepción, dedicado a la medicina, a la psiquiatría, a la docencia, a la investigación, un reconocido humanista con gran vocación de servicio. Sus contribuciones, su visión, su obra y legado deben ser fuente de inspiración y respeto para todos nosotros, especialmente para las nuevas generaciones.”

Recordó que el psiquiatra mexicano realizó sus estudios profesionales en la Facultad de Medicina de la UNAM, la residencia de especialidad en Neuropsiquiatría en la Universidad de Nebraska, así como cursos de posgrados en dicha disciplina en las Universidades de Nueva York y de Columbia. “Propuso la introducción de una nueva materia, la psicología médica, que podría ser el marco necesario para una orientación humanista. Esta materia se incluyó en los programas de la carrera de médico cirujano.”

Entre 1977 y 1980, Ramón de la Fuente Muñiz fue director de Salud Mental de la Secretaria de Salud. “Durante este periodo se crearon servicios se psiquiatría en los hospitales generales y centros de salud de la República, se rehabilitaron los hospitales psiquiátricos dependientes a esa dirección y empezó la modernización de la psiquiatría en México”, comentó.

Las Ciencias Sociales en el pensamiento del doctor De la Fuente

En su participación, María Elena Medina Mora, miembro de El Colegio Nacional y coordinadora de la sesión, afirmó que Ramón de la Fuente Muñiz decía que los problemas de salud mental no serían comprensibles del todo, si no se les examinaba en términos de la relación del hombre con el ambiente, el entorno en el que se desenvolvía y transcurría la vida.

“Él optó siempre por pensar que la manera de atender a los pacientes era a través de un enfoque integral en el que se pudiera incluir la biología, la psicología y la sociedad… Su visión de la salud pública consistía en que en la salud mental el péndulo debe oscilar del interés del individuo aislado al interés en el grupo y la comunidad, y del énfasis en la curación al énfasis en la prevención y la detección temprana”, puntualizó la psicóloga mexicana.

En palabras de la colegiada, De la Fuente Muñiz hablaba de la genética como un hecho establecido que se expresa en las células nerviosas y que determina a los seres humanos, pero que la experiencia y la educación en el curso de la vida los individualizan. “Este pensamiento coincide con el actual, gracias a eso crea los laboratorios de genética y nos estimula a trabajar los aspectos epidemiológicos y sociales junto con esta disciplina.”

Recordó que el doctor también se refirió a los determinantes sociales como la pobreza y la violencia. Escribió: “Es claro que la privación económica es sólo un elemento de una serie compleja de problemas asociados al ingreso insuficiente como la baja educación, la mala nutrición, y la salud mental y física precarias.”

“Fue sensible a la sobrecarga de las mujeres, a las madres, a la importancia de la primera infancia y las necesidades del adulto mayor. Decía que las sociedades crean en los individuos necesidades, pero les niegan las oportunidades para satisfacerlas, las contradicciones son fuente del potencial de agresividad que albergan los humanos.”

Explicó que, en el campo de las adicciones, antes de la moderna concepción de salud pública, De la Fuente pensó que “cualquier propuesta de política pública tendría que estar basada en el conocimiento del problema y de sus tendencias, por lo que impulsó el desarrollo de un área de la epidemiología y así surgió un grupo que estudia las adicciones desde una perspectiva social. Fue una persona que impactó a múltiples generaciones”, concluyó Medina Mora.

Fuente: El Colegio Nacional

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