En palabras del investigador emérito de la UNAM, los Organismos Genéticamente Modificados son una tecnología biológica segura e indispensable para ayudar en la producción de alimentos y medicamentos avanzados e inocuos

La importancia que tienen los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) en la salud humana y en la sustentabilidad del planeta, fue el eje principal de la segunda sesión del ciclo Biotecnología moderna: organismos transgénicos y las nuevas variedades genéticamente editadas; la importancia para la sustentabilidad del planeta, la salud humana y de manera indirecta del efecto invernadero (responsable del cambio climático), de los cultivares transgénicos por dejar de usar en el campo los dañinos insecticidas químicos y en un futuro, los herbicidas químicos como el glifosato, coordinado por Francisco G. Bolívar Zapata, integrante de El Colegio Nacional.

En la sesión, transmitida en vivo el 3 de agosto por las plataformas digitales de la dependencia, el bioquímico mexicano recordó que la biotecnología moderna es el uso responsable de la biodiversidad, es decir del conjunto de seres vivos que hay en el planeta. “Los cultivares transgénicos tienen importantes e indispensables beneficios para construir un entorno susténtale y saludable, porque evitan el uso de insecticidas y herbicidas en la agricultura.”

Destacó que los cultivos transgénicos incrementan la productividad de granos y aumentan su variedad. “Los OGM son producidos por ingeniería genética o por edición del genoma, a través de la técnica CRISPR-Cas-9. Son también llamados recombinantes, porque llevan fragmentos de material genético de un organismo vivo a otro que les confiere propiedades importantes, y son una tecnología biológica segura e indispensable para ayudar en la producción de alimentos y medicamentos avanzados e inocuos.”

El investigador emérito de la UNAM puntualizó que su ponencia se sustentó en el libro Transgénicos: grandes beneficios, ausencia de daño y mitos, publicado en 2017 por el Comité de biotecnología de la Academia Mexicana de Ciencias, que contiene más de 500 hojas y más de 2 mil referencias científicas.

Agregó que actualmente existen más cien medicamentos de origen transgénico en farmacias, entre ellos la insulina, para contender enfermedades metabólicas como diabetes e infecciones; además de vacunas como la de la influenza y la COVID-19. “Cientos de millones de humanos usamos organismos transgénicos desde hace más de 35 años sin evidencia de daño a la salud y al ambiente. Sus beneficios tienen sustento científico e impactan diferentes sectores.”

El también ganador del Premio Príncipe de Asturias en Ciencia y Tecnología en 1991 subrayó que los transgénicos producen alimentos sanos, porque no requieren insecticidas químicos como el malatión o algunos cancerígenos que se usan en el país. Además, dejar de fumigar en el campo disminuye la producción de CO2, el mayor contaminante de la atmósfera.

“Países como China, Kenia y Nigeria aprobaron nuevos cultivares de OGM por sus beneficios. Varios reportes de agencias de seguridad alimentaria y academias de ciencia de todo el mundo, incluyendo uno firmado por 152 Premios Nobel, se manifiestan a favor de las plantas transgénicas y avalan la inocuidad e importancia de estos productos.”

Comentó que, desde el 2015, en México está prohibida la siembra del maíz transgénico, sólo se autoriza la soya y el algodón. “El maíz transgénico que se detecta en el país procede por importación de Estados Unidos y, mientras tanto, nos seguimos envenenando por el uso de insecticidas. Lamentable, falsa e irresponsablemente se siguen denostando y satanizando estos productos sin sustento. No aceptan la tecnología avanzada.”

De acuerdo con el especialista, en julio de 2019, 130 científicos escribieron una carta al presidente López Obrador en la que enumeraron las razones para no prohibir y permitir el uso inteligente, con sustento científico y responsable, de los Organismos Genéticamente Modificados en beneficio de los mexicanos, de acuerdo con la Ley de bioseguridad del país.

Aseguró que se cuenta con la caracterización detallada y a nivel molecular de OGM como vegetales, que muestra su equivalencia en composición a los convencionales. Por ejemplo, el maíz modificado genéticamente sólo lleva dos genes adicionales a sus más de 20 mil genes naturales, lo que evita generar daño por su consumo.

En palabras del colegiado, entre los organismos transgénicos se encuentran los de primera generación, que tienen resistencia a las plagas de insectos; los de segunda generación, que son tolerantes al herbicida glifosato; y los de tercera generación, desarrollados en México, en el CINVESTAV, que buscan evitar el uso de insecticidas y herbicidas a la par.

Enfatizó que la Organización de las Naciones Unidas fijó una agenda para el 2030 con 17 metas importantes, una de ellas la producción y consumo sustentable; así como la creación acciones para evitar el cambio climático y cuidar la vida submarina. Por ello se debe contribuir a cambiar patrones de producción y consumo.

“Seguiré solicitando al presidente un espacio, a través de mis presentaciones, para mostrar la evidencia científica y técnica amplia y contundente. Es nuestra obligación y responsabilidad señalar todas estas consideraciones a la sociedad mexicana, independientemente de que haya o no respuesta a estos señalamientos.”

Fuente: El Colegio Nacional

Pin It

Comentarios potenciados por CComment