En palabras del colegiado José Sarukhán, la sociedad nunca se acaba de enterar cabalmente de quiénes son específicamente los responsables, qué metas hay que cumplir y cómo hay que exigir que esto ocurra

Como parte de la presentación del informe Hacer las paces con la naturaleza: un plan científico para abordar la triple emergencia del clima, la biodiversidad y la contaminación, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), El Colegio Nacional transmitió en vivo el 1 de junio, a través de sus plataformas digitales, la sesión La transformación de la relación de la humanidad con la naturaleza es la clave para alcanzar un futuro sostenible, coordinada por la colegiada Julia Carabias.

La mesa contó con la participación del biólogo José Sarukhán, miembro de El Colegio Nacional; Cristián Samper, director ejecutivo de Wildlife Conservation Society; Hesiquio Benítez, director general de Cooperación Internacional e Implementación CONABIO; la geógrafa María Jesús Iraola; y Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

Al tomar la palabra, el colegiado José Sarukhán afirmó que se tiene mucha más información empírica o científica que la que se usa en el mundo. En el contexto del informe de PNUMA agregó que “la solución a estos problemas casi imposibles de atender está en una sociedad civil bien informada, instruida con claridad, que exige a los gobernantes y a sí misma la responsabilidad de actuar diferente. La reflexión más importante de la pandemia es asumir que todos somos responsables de lo que está ocurriendo”.

El coordinador de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), enfatizó que es necesario abordar las emergencias ambientales de manera integrada. “El tema ambiental es un tema de todos. No se puede reforestar sólo con plantas, sino con especies nativas, tenemos que restaurar ecosistemas no lugares con árboles.”

Aseguró que costará mucho trabajo cumplir con estas metas fijadas internacionalmente, “se habla en el reporte demasiado de cambio climático, cuando no hay manera de decir que el cambio climático es más importante que la pérdida de ecosistemas y biodiversidad, los dos están profundamente ligados. Nuestro bienestar cuelga del hilo de los ecosistemas y esto no está claramente expresado, ni ejemplificado adecuadamente”.

Agregó que se tienen que establecer metas definidas para cada uno de los países y que “la sociedad nunca se acaba de enterar cabalmente de quiénes son específicamente los responsables, qué metas hay que cumplir y cómo hay que exigir que esto ocurra. A diferencia del cambio climático que castiga, los efectos de pérdidas de ecosistemas no se notan, la gente no conoce lo que pasa cuando se pierden decenas de miles de bosques hasta que llega una pandemia, que es resultado de la ignorancia de la pérdida de ecosistemas en el planeta”.

En palabras del biólogo mexicano, el responsable central de esta situación está en los gobiernos. “En México, no hay políticas públicas adecuadas en el régimen de propiedad de los ecosistemas, se tiene la idea de que la gente que vive en el campo sólo puede hacerlo de la agricultura, eso es un enorme error, México no es agrícola, es forestal. Se requiere de apoyos muy claros a quienes ya conocen esos ecosistemas para hacerlos funcionar de manera armónica.”

Aseguró que una de las mejores maneras de hacer la paz con el ambiente mundial es que la sociedad sepa cómo alimentarse de forma saludable para ella y sana para el ambiente. “La agroecología se antoja como un camino de desarrollo científico. Este reporte se presta para un ejercicio real de llevarlo a la práctica y a la vida diaria. Necesitamos un esfuerzo de sensibilización social, profundo, adecuado y eficaz.”

Una sola salud y las perspectivas de las políticas ambientales

Por su parte, Cristián Samper, director ejecutivo de Wildlife Conservation Society (Sociedad de Conservación de la Vida Silvestre), comentó que uno de los objetivos del informe fue integrar el conocimiento que aparecía de manera segregada a nivel mundial y que el énfasis central fue la interrelación entre problemas y soluciones.

El también autor de Hacer las paces con la naturaleza, se refirió al concepto One Health o Una Salud, que hace referencia a la relación de la salud del ser humano con la salud de los ecosistemas y la salud de la vida silvestre. Enfoque que se impulsó en el 2004. “Uno de los ejemplos que se profundizan en el informe es el tema de biodiversidad y pandemia, es decir de las enfermedades zoonóticas. Que parte de reconocer que nosotros habitamos el planeta con millones de especies, muchas de ellas microbios y virus que forman parte del ecosistema.”

Puntualizó que aproximadamente el 70% de todas las enfermedades emergentes que impactan al ser humano tienen su origen en animales silvestres y principalmente en murciélagos. “Una de las conclusiones principales del informe es que reducir las tasas de deterioro ambiental actuales es una de las mejores medidas que podemos tomar como sociedad para prevenir nuevas pandemias. El reporte plantea que en los últimos 25 años hemos tenido más de 10 tipos de enfermedades similares o que han provocado brotes pandémicos.”

De acuerdo con el especialista, entre los puntos clave a mirar es que prevenir es mejor que lamentar. “Se calculaba que el costo anual de la pandemia era más de 11 trillones de dólares a nivel mundial, pero si se hubiera prevenido el costo sería de 26 mil millones de dólares a nivel global”. Explicó que para encontrar soluciones se requiere entender mucho más el proceso de contacto e interacción entre especies. “Es claro que tenemos que combatir temas ligados con el tráfico de vida silvestre, con el consumo de vida silvestre, la deforestación y todas son medidas integrales para reducir la presencia de un COVID-25.”

Participación: gobiernos, sociedad civil y sector privado

Por su parte, Hesiquio Benítez, director general de Cooperación Internacional e Implementación de CONABIO, centró su ponencia en la participación de los gobiernos, la sociedad y civil y el sector privado para atender este reporte. Aseguró que “la síntesis de Hacer las paces con la naturaleza es clara en que estamos perdiendo biodiversidad y calidad de vida de manera sin precedentes desde que el ser humano habita el planeta. La biodiversidad bajo las condiciones actuales de pérdida compromete el futuro de la humanidad. Estamos rompiendo umbrales donde la naturaleza no podrá recuperarse. La extinción es para siempre y eso nos tiene que quedar muy claro”.

El especialista enfatizó que los principales promotores de pérdida de biodiversidad siguen vigentes con niveles y tendencias más graves, y con un modelo de desarrollo completamente extractivista y egoísta. Recordó que a nivel internacional está en negociación el Marco Mundial para la Biodiversidad post 2020, que será adoptado a finales de año en la COP15, en China, que será el marco de referencia para la próxima década en los tratados y organizaciones sobre biodiversidad y se basará en la mejor evidencia científica para una mejor toma de decisiones.

Entre las limitantes que Benítez observa para atender la problemática ambiental se encuentra que los ministerios y las secretarías de medio ambiente, puntos focales del convenio, son los menos favorecidos en presupuesto en todos los países, por lo tanto, su capacidad de injerencia en los gabinetes es limitada. “Veo con preocupación actores que continúan con un comportamiento que subyuga lo técnico científico para mantener los tratados comerciales por encima de los ambientales, que defienden esquemas productivos obsoletos que contaminan y degradan la naturaleza. Lo que compromete, entre otras cuestiones, la seguridad alimentaria.”

Explicó que actualmente tres cuartas partes de la superficie terrestre están profundamente impactadas, así como dos tercios de los mares y un millón de especies en peligro de extinción, en todo el planeta. “La síntesis es clara en la necesidad de un cambio de fondo en los esquemas alimentarios hacia la agroecología. Hoy día los acuerdos multilaterales ambientales “modernos” toman decisiones por consenso y no por votación y no tienen mecanismos de cumplimiento con sanciones, esto nos ha llevado a un mínimo común denominador de compromiso con resultados mínimos.”

“Se necesita aumentar en órdenes de magnitud el financiamiento, la transferencia de tecnología y la creación de capacidades. La diplomacia ambiental debe evolucionar. Se necesita hacer equipo y no rivalizar. No es posible hacer conservación extrema sin uso sustentable de la biodiversidad que ofrezca oportunidades claras a las comunidades indígenas y pueblos rurales. Se debe trabajar en equipo con los dueños de la tierra.”

Durante su ponencia, la geógrafa María Jesús Iraola también se refirió a este tema. Comentó que el informe propone que la única forma de alcanzar las transformaciones necesarias planteadas es a través de la colaboración entre todos los actores: el sector público, el sector privado y la sociedad civil. “En el centro de esto debemos tener sistemas de gobernanza política que sean participativos, que todos tengamos una voz, los pueblos indígenas, los jóvenes, y para lograr lo anterior también se requiere de la coordinación y participación de todos los agentes que no hayan participado hasta ahora.”

De acuerdo con la especialista, hay opciones para trasnformar la condición actual ambiental actual como el cambio de dieta, los hábitos de transporte y el evitar desperdicios. “Tenemos que comprender la importancia de ejercer nuestros derechos de sufragio y cívicos, y exigir a las autoridades públicas y también al sector privado que rindan cuentas de sus actos para fomentar normas y comportamientos que incorporen los principios de sostenibilidad. Tenemos que estar ahí para revisar y comentar políticas locales, políticas nacionales, cuando hay una audiencia pública y tenemos que participar.”

Puntualizó que es urgente promover la planificación urbana sostenible, así como una infraestructura verde y la participación en actividades comunitarias de limpieza de espacios públicos, todo está relacionado con el concepto de salud. Además, se debe exigir el reciclaje de materiales y la correcta eliminación de los residuos, acción que comienza en casa.

“Podemos apoyar la producción de alimentos locales y sanos. Que sean formas de producción agroecológicas, orgánicas, que no utiliza pesticidas, ni fertilizantes químicos de manera intensiva. La sociedad civil tiene mucho poder, nosotros somos el consumidor, entonces hay productos que se pueden dejar de demandar. Tenemos el poder de transformar, de guiar un poco y de transformar para que haya un cambio y hay que usarlo.”

La perspectiva económica de la sustentabilidad

Al tomar la palabra, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), aseguró que debido a la pandemia se están sacrificando los presupuestos dedicados a la política ambiental y no se debe permitir que eso siga sucediendo. “Es una década perdida lo que estamos viviendo hoy en día en lo económico y en lo social, y también hay una gran exclusión, por ejemplo, digital con 46 millones de hogares sin conexión a internet. Hay un retroceso de 12 años en pobreza y 20 años en pobreza extrema.”

Explicó que existen tres crisis estructurales agudizadas por la pandemia que hacen insostenible el estilo de desarrollo dominante: la económica, porque está asociada con una tasa declinante de crecimiento de la producción y del comercio; la social, porque está vinculada a una elevada desigualdad con graves consecuencias; y la ambiental, porque está generando un deterioro, en muchos casos irreversible, con consecuencias potencialmente desastrosas para el planeta.

“En CEPAL estamos intentando desarrollar un modelo que logre que una sola tasa de crecimiento se reconcilie con las tres dimensiones, económica, social y ecológica. Proponemos una tasa mínima de crecimiento de 4%, pero necesita estar acompañada simultáneamente de una redistribución muy fuerte, el 1% más rico tiene que transferir recursos al 1% más pobre, y eso sólo se logra a través de políticas fiscales.”

En palabras de la especialista, en segundo lugar, tiene que haber un cambio estructural en el equilibrio externo. “Hoy los que nos están manteniendo con divisas, en México y Centroamérica, son los migrantes pobres, en la región entran 24 mil millones de dólares de remesas. La única forma de llegar al 4% del crecimiento es a través de la descarbonización, es la forma de producir más a nivel regional y eso solo se va a lograr con progreso técnico.”

Aseguró que el llamado es a impulsar “la transición energética hacia renovables, la electromovilidad sostenible, la inclusión digital para la sostenibilidad, la industria manufacturera de la salud, la agroecología, la restauración de ecosistemas terrestres y marinos, así como la economía circular y el turismo sostenible”.

Fuente: El Colegio Nacional

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