Rectora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, aseguró que ejercer la autoridad como mujer en un mundo donde las representaciones de poder son fundamentalmente masculinas es un reto importante

Se llevó a cabo la mesa redonda Mujeres rectoras, transmitida en vivo el 29 de mayo por las plataformas digitales de El Colegio Nacional, como parte del ciclo La Enseñanza: reto para el siglo XXI, que se organiza en el marco del centenario de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y que coordina el colegiado Javier Garciadiego.

Esta sesión especial contó con la participación de Silvia E. Giorguli, presidenta de El Colegio de México, Gloria Del Castillo, directora general de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) México; María Guadalupe Ibarra, ex rectora de la Universidad Autónoma Indígena de México (UAIM), Sinaloa; Sara Ladrón de Guevara, Rectora de la Universidad Veracruzana (UV); y Tania Rodríguez Mora, Rectora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM)

“Una de las cosas que llama la atención en México es que, a pesar del gran avance y la cobertura en términos de educación universitaria, inclusive en términos de mujeres entre el estudiantado, la participación de éstas en liderazgo, en puestos de gestión académica, es muy poca”, afirmó la colegiada Silvia E. Giorguli, al iniciar la sesión.

Giorguli, primera mujer presidente de El Colegio de México, comentó que cuando se habla del espacio de la mujer al frente de la gestión universitaria como rectora, es un reconocimiento académico, pero también un reconocimiento al liderazgo y los buenos resultados que pueden tener las instituciones.

“La dimensión de género en el ámbito universitario tiene varios aspectos, podemos hablar de las disparidades en ciertas disciplinas, por ejemplo, el rol de las mujeres en las llamadas ciencias duras o en las ingenierías, pero también está la trayectoria académica que se ve reflejada en la participación en los niveles más altos del Sistema Nacional de Investigadores. Lo que nos convoca hoy es la poca participación, en México, de la población femenina en gestión universitaria. Y otros elementos relacionados como la violencia de género y el acoso sexual en estos espacios.”

La colegiada enfatizó que el espacio universitario es innovador y lleva al cambio, “cuanto más avance la discusión de la violencia de género en este lugar, la reflexión permeará otras áreas de la sociedad. Lo que he aprendido en la Universidad y en el Colegio es que el protocolo de género es el inicio de nuevas formas de convivencia”.

Gloria Del Castillo, directora general FLACSO México

Al tomar la palabra, Gloria Del Castillo, directora general de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, México, aseguró que se han tenido avances importantes en materia de perspectiva de género en FLACSO. “En el último año y medio, la institución comenzó a construir su protocolo de violencia de género y cuenta con un comité de ética que aborda el tema.”

Inspirados en dependencias como El Colegio de México, la Universidad Autónoma Metropolitana y otros centros de investigación, impulsaron una agenda y crearon una comisión de expertas dedicadas al estudio y la perspectiva de género. “Una de mis principales preocupaciones como directora general de FLACSO es la construcción de un protocolo de género, que no signifiqué fragmentación ni ruptura. El punto de partida fue la prevención, no fue a raíz de un caso particular o de alguna denuncia, y eso genera un contexto de confianza y favorable para su construcción.”

Del Castillo explicó que para realizar este protocolo primero construyeron un diagnóstico, un punto de partida en común enfocado en los integrantes de la dependencia como una comunidad que rechaza la violencia de género, “que no estamos de acuerdo con los roles tradicionales asignados socialmente”.

“Somos una institución en donde el 61% de trabajadoras somos mujeres, nuestro consejo académico también tiene una participación muy importante con un 63% de mujeres; y el 55% de la planta académica somos mujeres, lo que significa que en la toma de decisiones la mayoría somos población femenina, de tal manera, que lo que tenemos que hacer es construir un equilibrio y generar las condiciones en donde los hombres no se sientan excluidos.”

María Guadalupe Ibarra, ex rectora UAIM Sinaloa

Por su parte, María Guadalupe Ibarra, ex rectora de la Universidad Autónoma Indígena de México, Sinaloa, se refirió a su labor al frente de esta institución. Aseguró que hubo un avance en cuanto al incremento de mujeres en la matrícula escolar, en un 25%, sobre todo, de zonas rurales o indígenas, madres solteras o jefas de familia. “Hay un considerable incremento de mujeres en las carreras de ingeniería y tecnologías, donde predominaban los hombres. En lo que se refiere a inclusión hemos mejorado.”

“Pero en cuanto a seguridad no hay avance ni mejora significativa, pues se siguen presentando muchos casos de acoso y violencia en contra de mujeres universitarias, no sólo en estudiantes, también en trabajadoras, docentes y administrativas. Yo, como rectora al frente de la UAIM, puedo decir de manera contundente y sincera que he sido víctima de la violencia política, violencia de género, acoso y hostigamiento de violencia sexista por parte de funcionarios de gobierno, periodistas, sindicatos y compañeros de trabajo.”

María Guadalupe Ibarra fue la primera mujer electa por la comunidad para dirigir la UAIM y no impuesta por el gobernador en turno del estado. Aseguró que “en el área laboral la inclusión de las mujeres en los puestos de mando superior ha avanzado muy poco, así como en la equidad con respecto a las condiciones salariales, ya que no se cuenta con un tabulador de sueldos registrados de manera oficial ante la Junta de Conciliación y Arbitraje”.

Recordó que, durante su gestión, otorgó seguridad social a todos los trabajadores, lo que benefició a mujeres universitarias, trabajadoras con hijos, porque ya podían contar con licencia por maternidad, 15 días de aguinaldo y vacaciones pagadas. Además, integró a la UAIM a la Red Nacional de Igualdad en las Instituciones de Educación Superior.

“Nos hemos presentado a alzar la voz en algunos eventos nacionales e internacionales, el hecho de contar con esta agenda de igualdad, estar en la plataforma nacional y haber integrado un Centro de Estudios de Género y luchado por defender la autonomía en el Congreso del estado es un gran avance. Tendremos un Centro de Estudios de Género marcado por nuestra ley, aunado a los planes de estudio que cuentan con cuatro ejes de formación, donde se incluyen asignaturas de mujeres indígenas, igualdad y perspectiva de género.”

Sara Ladrón de Guevara, Rectora de la Universidad Veracruzana

La rectora de la Universidad Veracruzana, Sandra Ladrón de Guevara, precisó que hoy por hoy la mujeres ocupan un lugar en la academia tan importante como el de los varones, y se puede observar demográficamente, “si somos más mujeres en el mundo, somos más estudiantes en las universidades, eso ya pasa en México, pero también por temas demográficos deberíamos ser más académicas universitarias que varones, en el país, eso ya no pasa así, es dramático el descenso de mujeres que ocupamos espacios de toma de decisión”.

Explicó que lo anterior puede ocurrir porque hay una valoración simbólica del poder que se asocia con los varones. “El rol de las mujeres rompe esquemas simbólicos y esos no hemos logrado abatirlos, la mayoría de nosotras somos la primera mujer en ocupar la oficina que tenemos ahora. Lo que podemos modificar con políticas de género. No es suficiente la anécdota de ser las primeras, tenemos que establecer políticas que vayan modificando los esquemas.”

Ladrón de Guevara enfatizó en que los reconocimientos más altos como los Doctorados Honoris Causa recaen en varones. “A lo largo de mi rectorado yo he procurado distinguir con el máximo reconocimiento que esta universidad puede dar a mujeres honestas y que tratan temas de género para hacer visible estas políticas y posicionarlas en la universidad.”

“Sugiero que busquemos que en las universidades se den este tipo de reconocimiento a mujeres que lo ameriten, no como cuota, sino porque hay muchas que tienen todo para ser reconocidas. Que nombremos aulas, auditorios, premios, medallas con mujeres. Porque simbólicamente nuestro ámbito sigue siendo establecido como el del hogar. Me parece que las universidades podemos hacer mucho en transformar esos esquemas y visibilizar la capacidad de las mujeres en todos los ámbitos del desarrollo científico, tecnológico, de innovación, humanístico, artístico y social.”

Tania Rodríguez Mora, rectora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México

Por su parte, Tania Rodríguez Mora, rectora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, aseguró que ejercer la autoridad como mujer en un mundo donde las representaciones de poder son fundamentalmente masculinas es un reto importante. “Las mujeres nos hemos incorporado primero a las aulas, luego como profesoras, una profesión feminizada, hay que decirlo, en muchos sentidos. Estamos en los distintos campos de conocimiento y actuando en los espacios comunitarios e institucionales, ya estamos ahí, los campos son nuestros, el tema es cómo los habitamos y si esa manera de habitarlos representa aún desigualdades.”

La titular de la UACM afirmó que el papel de las universidades y su avance y sus agendas en relación con la lucha de género tiene gran importancia en la lucha de las mujeres en la calle, en la opinión pública y en el movimiento feminista. “El feminismo llega a las aulas en buena medida por la formación de feministas que vienen de otros lugares como estudiantes y profesoras, y luego se abre espacios, a través de la institucionalización de programas. Esa agenda una vez instalada, permite a la sociedad reflexionar sobre diversos ámbitos y hay una sinergia importante en la labor de las universitarias, estudiantes y profesoras.”

En palabras de Tania Rodríguez Mora, hay dos elementos en el contexto contemporáneo que impulsan las discusiones: por un lado, las estudiantes que han visibilizado la histórica violencia en los campos universitarios; y las instancias y los protocolos de atención a la violencia, que logran colocar comunitariamente reglas de forma de relación sin acoso.

“En el consejo Universitario de la UACM se aprobó en 2020 el “Protocolo para prevenir y erradicar la discriminación, la violencia contra las mujeres, el acoso y el hostigamiento sexual”, lo que nos importa es construir políticas de prevención y erradicación, es decir transformar las prácticas y las formas de relación en los espacios universitarios como una capacidad de incidencia básica.”

Agregó que se ha realizado la transversalización de la vida, lo que se traduce en la construcción de políticas que atraviesan el aula, el campus y la bibliografía, y que son inclusivas en materia de becas, salario y seguridad. “Las universidades tenemos mucha más capacidad para enunciar el problema y pensar políticas integrales. La política de género en las universidades tiene otro elemento importante que es nombrar con mayor facilidad o problematizar el tema del cuidado, la importancia del cuidado que se ha feminizado.”

Fuente: El Colegio Nacional

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