“La gran paradoja de la Comuna de París es que siendo un revuelta popular que tuvo 72 días de duración, su impacto y trascendencia se prolonga hasta el día de hoy”, afirmó el historiador italiano Enzo Traverso

Como parte del ciclo 150 años de la Comuna de París, coordinado por el crítico literario mexicano Christopher Domínguez Michael, integrante de El Colegio Nacional, se realizó este jueves 27 de junio, a través de las plataformas digitales de la institución, la conferencia Pasado y presente de la Comuna de París, a cargo del historiador italiano Enzo Traverso, catedrático de la Universidad de Cornell en Estados Unidos.

En la última conferencia del ciclo, el colegiado se refirió a Enzo Traverso como uno de los grandes historiadores contemporáneos, cuyos estudios de los fenómenos de la violencia política, los totalitarismos, el holocausto judío y los movimientos sociales de izquierda en el siglo XX se reconocen internacionalmente, y cuya influencia en el mundo historiográfico del presente es mayor.

Autor de una vasta obra de la cual buena parte se ha traducido al español, Christopher Domínguez destacó los volúmenes: La violencia nazi. Una genealogía europea, La historia como campo de batalla: interpretar las violencias del siglo XX y Melancolía de izquierda. Marxismo, historia y memoria, publicados en México por el Fondo de Cultura Económica.

Al referirse a la Comuna de París, Enzo Traverso destacó la paradoja que prevalece al momento de estudiarla. Por un parte, la condición efímera y fugaz del movimiento, que abarcó apenas 72 días en la Francia de 1871, y, por otra, el prolongado impacto y la influencia que esta revuelta popular ha tenido para la conciencia histórica y el imaginario revolucionario mundial a lo largo de siglo y medio.

Explicó que históricamente las revoluciones se han analizado a partir de una doble dimensión: por un lado, su carácter repentino, de ruptura súbita del orden social y político previos, una suerte de explosión social que funda su esperanza de cambio radical en la creación de un futuro posible; y por el otro, las revoluciones como procesos históricos de mayor duración, que pasan de la ilusión al desencanto, y de la rebeldía utópica a la aparición de poderes autoritarios, guerras civiles y violencia.

De acuerdo con el profesor italiano, la Comuna de París es un caso excepcional de una revolución que sólo se verificó en la primera de las dos dimensiones antes referidas, es decir, tuvo un periodo de duración tan corto, menor a tres meses, que fue imposible que derivase en lo ocurrido con otras experiencias revolucionarias posteriores, especialmente en el siglo XX a partir de la Revolución soviética de 1917.

¿Cómo explicar la paradoja de una revolución que duró 72 días pero cuyo impacto y presencia se prolongan hasta nuestros días? Para Traverso, la respuesta se encuentra en la dimensión simbólica que tuvo este acontecimiento, por el cual todas las corrientes de izquierda a lo largo del siglo XX se han identificado con ella: “lo mismo movimientos anarquistas, socialistas, o comunistas, e incluso movimientos de nuevo cuño como el feminista o el anticolonialista han encontrado en la experiencia de la Comuna de París un referente de identidad.”

Comentó que, sin embargo, la revolución bolchevique en Rusia monopolizó la herencia simbólica de la Comuna de París hasta desvirtuarla. De la lectura marxista de este acontecimiento, y de la interpretación de los errores cometidos por los comuneros de París, se desprendió, por ejemplo, la idea de la dictadura del proletario y de la necesidad de fundar un nuevo orden por medio de la fuerza, la centralización vertical del poder, e incluso del terror.

Frente a esta mitología bolchevique y marxista de la Comuna de París, el historiador italiano explicó que se trató de una experiencia muy distinta a los movimientos revolucionarios que le sucedieron en todo el mundo, toda vez que no tenía un programa previamente establecido, no proclamó la abolición de la propiedad privada, creía en la horizontalidad democrática de las decisiones, en la autogestión, y en suma aspiraba a una suerte de utopía comunitaria sin un modelo preestablecido ni teleológico.

Por otra parte, comentó que las reformas que impulsó la Comuna de París estarán presentes en las agendas de transformación política y social de las décadas siguientes. “La abolición de las deudas de los trabajadores, la representación sindical, la lucha por un salario digno, la separación de la iglesia y el Estado, la secularización de la educación pública fueron, entre otras, aspiraciones de los comuneros de París que habrían de ser retomadas por los movimientos políticos posteriores.”

La ausencia de un liderazgo fuerte y centralizado, al estilo del papel que jugaron personajes como Robespierre en Francia, Lenin en Rusia, Mao Tse Tung en China, o Fidel Castro en Cuba, es otra de las características de ese experimento de democracia horizontal que fue la Comuna de París, y por lo tanto una de las causa de su rápida derrota, comentó.

Señaló además que la brutal represión a la que fue sometida la Comuna representa un antecedente perturbador de los fenómenos genocidas que habría de atestiguar el siglo XX. La concepción del movimiento comunero como una patología social, como un germen que infecta al cuerpo social y que requiere ser exterminado por completo para que sane, se traduciría décadas después en los discursos y las prácticas genocidas en el planeta.

Enzo Traverso concluyó su conferencia señalando que muchos de los movimientos sociales que hemos visto en el siglo XXI llevan la impronta de la Comuna de París, lo mismo las revueltas populares en la ciudad mexicana de Oaxaca en 2011, o bien la Primavera Árabe en Túnez y Egipto, el movimiento de ocupas en Nueva York, o las movilizaciones sociales en Francia y en Madrid, entre muchas otras, son reinterpretaciones de la Comuna de París.

De acuerdo con el profesor Traverso, la juventud rebelde del siglo XXI, con una agenda tan diversa que va del feminismo, el activismo LGBT, la defensa del medioambiente, o los movimientos indígenas y anticolonialistas, se identifican con los comuneros de París y le dotan por lo tanto de plena vigencia y actualidad a la hora de estudiar los fenómenos sociales contemporáneos.

Fuente: El Colegio Nacional

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