En palabras del colegiado José Sarukhán, “los países no están cumpliendo con la responsabilidad ética de hacer sensible a la población del tamaño del problema que enfrentamos, de los retos y de la dimensión de los cambios que tienen que darse de manera adecuada en materia ambiental”

Uno de los instrumentos más importantes para la conservación de la biodiversidad son las áreas naturales protegidas, aseguró la bióloga Julia Carabias, integrante de El Colegio Nacional, al iniciar la mesa redonda Conservación de la biodiversidad: las áreas naturales protegidas, transmitida en vivo el 24 de mayo, a través de las plataformas digitales de la institución.

La sesión fue coordinada y moderada por la colegiada y contó con la participación de Víctor Sánchez Cordero, investigador del Instituto de Biología de la UNAM; Luis Fueyo, excomisionado Nacional de Áreas Naturales Protegidas; Roberto de la Maza Hernández, experto en gestión ambiental, y el colegiado José Sarukhán.

En palabras de la doctora Julia Carabias, existen dos cambios globales que se deben atender con urgencia, uno de ellos es el cambio climático y el otro, la pérdida de biodiversidad. Ésta última es importante conservarla por su valor intrínseco, es decir, porque es producto de la historia evolutiva. “El funcionamiento de la naturaleza es esencial para el bienestar humano, dependemos de ella y somos parte de ella.”

Por su parte, el biólogo Víctor Sánchez Cordero se refirió a tres retos concretos que enfrentan las áreas naturales protegidas, en México y en el mundo. El primero de ellos está relacionado con la conservación del fenómeno migratorio de la mariposa monarca; el segundo, la baja cobertura de áreas naturales protegidas en regiones como Oaxaca, en contraste con Chiapas, y el tercer reto es la conservación del jaguar, el mayor depredador no tropical, y el tapir, una de las mayores presas que existen en el neotrópico mexicano.

Aseguró que una de las tendencias que ha llamado la atención internacional es el decremento poblacional de la mariposa monarca en las zonas de hibernación, y una de las principales razones es por la pérdida de hábitat del bosque de oyamel, ubicado en el núcleo de la reserva de la biósfera de esta especie. También se debe al uso indiscriminado de herbicidas y al cambio climático.

Recordó que un artículo publicado en la revista Science atribuyó este decremento poblacional de la mariposa monarca a la tala ilegal, en las zonas núcleo de la reserva natural. Sin embargo, el especialista en colaboración con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) realizó un estudio que refutó esa hipótesis y planteó que, si sólo se apuesta a la conservación del fenómeno migratorio, a la conservación de los bosques de oyamel, es probable que no se conserve de manera adecuada este proceso natural de la mariposa.

Agregó que “se necesita un modelo más incluyente, integral, que garantice esta conservación de las áreas prioritarias de la ruta migratoria. Una de las maneras para hacerlo es modelar la distribución de espacio temporal de la ruta migratoria de la mariposa monarca de tal manera que se pueda predecir en qué lugares esperamos a las poblaciones de esta especie, que migran dependiendo del mes del año; además es importante estudiar los registros de georreferenciación de las plantas que usan para alimentarse”.

Para el segundo reto, el contraste de áreas naturales protegidas Chiapas-Oaxaca, el especialista afirmó que ambos estados tienen una riqueza de especies impresionante, en ellos habitan aproximadamente el 40% de los vertebrados terrestres; sin embargo, Chiapas tiene decretadas 18 áreas naturales protegidas federales, de las cuales siete son reservas de la Biósfera, en tanto que Oaxaca tiene sólo ocho áreas naturales protegidas federales con una sola reserva de la Biósfera. “Las áreas naturales protegidas de Oaxaca conservan menos del 2% de la riqueza de especies de todos los vertebrados de la región.”

Con relación a las estrategias de conservación de los mamíferos jaguar y tapir, el especialista aseguró que se necesitan modelar áreas adecuadas de hábitat. “Me parece que es necesario establecer redes de áreas de conservación que conecten áreas naturales protegidas y áreas prioritarias adicionales de conservación como fue el caso de la mariposa monarca. También es muy importante apoyar a las áreas naturales protegidas para evitar su deforestación, como está ocurriendo con Chiapas. Si nos quedamos solamente con las áreas naturales protegidas, no vamos a conservar toda la biodiversidad.”

Al tomar la palabra, Luis Fueyo recordó que en enero de 1988 se publicó en México la primera Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, que ameritó una reforma constitucional al artículo 73, y en 1994 surgió la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), con la que se sentaron las bases para crear un presupuesto estructurado y focalizado a las tareas ambientales importantes.

Después de estas modificaciones y creaciones surgió una serie de instrumentos fundamentales para la conservación y el desarrollo sostenible. “Sin embargo, desde 2015 y hasta 2021 hubo un recorte presupuestal que ha debilitado institucionalmente los instrumentos operativos para la protección del ambiente y el manejo del equilibrio ecológico.”

Enfatizó que “las áreas protegidas nos aportan integración, bienestar, resiliencia, cohesión social, capital natural e instrumentos para erradicar la pobreza”. El especialista explicó que la Ley tiene en lista las categorías con base en las cuales se pueden decretar territorios como áreas naturales protegidas, siete de ellas son federales y dos estatales y municipales. Además, las leyes estatales incluyen en su legislación la reserva de la Biósfera, que puede encontrarse en parques nacionales, monumentos naturales, áreas de protección de flora y fauna, y en santuarios.

“Una de las categorías más importantes son las áreas destinadas voluntariamente a la conservación que, a diferencia de las otras, que son decretadas por el titular del Ejecutivo Federal o por el titular de la entidad federativa, éstas son la muestra de la voluntad colectiva de los propietarios de la tierra. Ellos deciden destinar su tierra a la conservación.”

Por su parte, Roberto de la Maza Hernández comentó que las áreas naturales protegidas atienden al derecho a un ambiente sano y al mandato de que el desarrollo debe ser integral y sustentable. Por lo tanto, el que el Estado, a través de sus diferentes órganos, mantenga las áreas naturales protegidas es su deber y si no lo hace incumple la Constitución.

El maestro en Derecho Ambiental agregó que estas áreas contribuyen simultáneamente a la adaptación y mitigación de los efectos adversos del cambio climático, motivo por el cual se tienen que atender desde la política nacional del cambio climático. “La federación no puede hacerse cargo de todo y yo creo que ya van tarde los estados y los municipios en asumir sus responsabilidades en materia ambiental.”

Explicó que las áreas naturales se han diversificado y flexibilizado para adaptarse a las necesidades de cada lugar y momento, buscan ofrecer oportunidades de desarrollo involucrando otros sectores. Afirmó que México superó la meta de conservar el 10% de zonas marinas y costeras, pero todavía no alcanza la meta del 17% de las zonas terrestres. “Para alcanzar esta meta se deben reforzar las iniciativas voluntarias de áreas destinadas a la protección y otras modalidades de conservación. Se debe fortalecer su efectividad de manejo y la aplicación de su régimen especial, así como garantizar recursos para cuidado.”

Entre las propuestas que hizo el especialista se encontraron la prohibición a la exploración y explotación minera en áreas naturales protegidas; establecer prelación de instrumentos para otorgar autorizaciones, licencias o permisos; incentivar a propietarios dentro de estas áreas y sustituir “sello de sustentabilidad” por “sello de las áreas naturales protegidas”.

En la sesión también estuvo presente el biólogo José Sarukhán, integrante de El Colegio Nacional, quien afirmó que no hay manera de comunicarle a la sociedad, a los políticos y a los tomadores de decisiones, la absoluta importancia que tiene el convivir con la naturaleza en armonía. “Lo anterior no es poesía, es algo profundo. Convivir con la naturaleza en armonía tiene que ver con la educación, pero también con las emisiones de gases de efecto invernadero. Deberíamos tener más esfuerzos claros de los gobiernos responsables del mundo.”

Puntualizó en que, así como se hizo conciencia con la pandemia, algo semejante debería hacerse para transmitir la importancia de la conservación del sistema ambiental en el planeta. “Los países no están cumpliendo con la responsabilidad ética de hacer sensible a la población del tamaño del problema que enfrentamos, de los retos y de la dimensión de los cambios que tienen que darse de manera adecuada en materia ambiental.”

“Si los países no lo toman en serio, no lo transmiten con información no sesgada, no ideologizada, no habrá manera de que ocurra un cambio. Hay formas de ayudar a la gente que vive en y con los ecosistemas de tal manera que guarden la conservación y se mantengan económicamente, pero no existen políticas públicas para hacerlo de manera general.”

Fuente: El Colegio Nacional

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