En palabras de Benilde García Cabrero, la parte afectiva siempre ha estado presente en la educación. “Si las emociones son las correctas, nos hacen pensar mucho mejor, aprender mucho mejor y estar motivados, entonces nosotros hemos acuñado esta frase: pienso más, siento, igual a coexisto

“Lo que pretende la enseñanza de la psicología es formar especialistas capaces de mejorar la calidad de vida de las personas y de comunidades enteras. Tiene un conjunto rico de áreas de especialidad que evalúan la interacción entre el cerebro, la persona, su conducta y el medio ambiente”, afirmó la colegiada María Elena Medina-Mora al participar en la mesa redonda La enseñanza de la psicología.

La sesión formó parte del ciclo La Enseñanza: reto para el siglo XXI, coordinado por Javier Garciadiego, miembro de El Colegio Nacional, y se transmitió en vivo el 8 de mayo por las plataformas digitales de la institución. Medina-Mora dictó la ponencia “La psicología en tiempos de crisis” en la que se refirió al contexto actual de los profesores y alumnos que se vieron desconectados por la pandemia. “Se transitó de un mundo real a uno virtual y no había en todos los escenarios un dominio de la tecnología, ni de la pedagogía que orienta esta forma de educar. Lo que trajo como consecuencia ansiedad, trastornos de estrés y un desgaste importante en los trabajadores y estudiantes.”

La coordinadora de la sesión recordó a los fundadores de El Colegio Nacional, Ezequiel Chávez y Antonio Caso, figuras definitivas en la formación de la psicología como disciplina. Ambos desarrollaron el primer plan de estudios de la carrera, establecida oficialmente como licenciatura en 1974.

Enfatizó que el cierre de las escuelas tuvo un impacto en el aprendizaje que se pudo observar en la caída de las inscripciones, asistencia y logros. “El INEGI plantea, a partir de una encuesta telefónica realizada en julio de 2020, que los lugares se empobrecieron, lo que implicó dejar la escuela. El 30.4% de los encuestados perdió el trabajo y el 65.1% disminuyó su ingreso. De acuerdo con la UNAM, hay 16 millones más pobres y la violencia de género aumentó, esto generó más depresión y ansiedad.”

La psicóloga agregó que en la educación hubo un cambio importante, de 33.3 millones de personas, de entre 3 a 29 años, inscritas en 2019, a 32.9 millones de alumnos que se inscribieron entre 2020 y 2021, lo que representó una baja del 2%. Los motivos que manifestaron los no inscritos fueron: 26.6% consideraron que las clases a distancia eran poco funcionales; 25.3% porque padres o tutores se quedaron sin trabajo, y el 21.9% porque no tenían computadora o conexión, pero sí la disponibilidad para clases presenciales. “Esto nos habla del gran reto que tendremos que hacer para darles esas habilidades que se perdieron durante el largo confinamiento.”

En palabras de la especialista, las acciones para mitigar las pérdidas en materia de educación pueden ir desde enseñar a distancia, realizar transferencias económicas, atender la violencia y el malestar emocional, hasta la oportunidad para re-imaginar la educación. “Necesitamos reconocer el miedo, asumirlo como una respuesta esperada. Es importante atender esta preocupación por la dificultad en el aprendizaje, por el cuestionamiento que tienen los alumnos de su propio desempeño, darles las habilidades, establecer talleres de programas remediales que ayuden a dotarlos de recursos de autoestima, así como estrategias de enfrentamiento de la pandemia.”

Aportaciones de la sicología educativa a la comprensión de las dimensiones afectivas de la enseñanza y el aprendizaje

Al tomar la palabra Benilde García, experta en psicología educativa, quien impartió la conferencia “Aportaciones de la psicología educativa a la comprensión de las dimensiones afectivas de la enseñanza y el aprendizaje” explicó que la psicología educativa estudia los procesos sociales, emocionales y cognitivos involucrados en el aprendizaje para optimizarlos y mejorar los procesos de enseñanza.

También analiza las dificultades para aprender o los déficits que se presentan en habilidades socio-emocionales. “Esto lo hace bajo los principios que estudian el aprendizaje como un proceso que ocurre a lo largo de la vida y no solamente dentro de las escuelas. No existe un enfoque de aprendizaje único que funcione para todos.”

En palabras de la científica, la frase “pienso, luego existo”, plantea que el cuerpo está separado de la mente y ha sido sustituido en la psicología, porque en realidad las personas piensan con emociones. “Si las emociones son las correctas, nos hacen pensar mucho mejor, nos hacen aprender mucho mejor, nos hacen estar motivados, entonces nosotros hemos acuñado esta frase: ‘pienso más, siento, igual a coexisto’. La idea es que la psicología pueda contribuir a que coexistamos.”

De acuerdo con la psicóloga, la parte afectiva siempre ha estado presente en la educación. “Se aprende jugando, entonces, el cerebro está relajado, los niños son esponjas y las maestras tratan a los niños afectivamente, de ahí que el nivel preescolar es de los mejores que hay en nuestro país; sin embargo, en los siguientes niveles se empiezan a generar expectativas. Inicia la escolarización, aumenta la exigencia, disminuye el nivel afectivo debido a las demandas que plantea el sistema escolarizado y también empieza a aumentar el aburrimiento, emoción que bloquea la memoria a corto plazo.”

Explicó que las habilidades socioemocionales permiten el autoconocimiento, la autorregulación, tener una conciencia social, colaborar y tomar decisiones. Existen diferentes tipos de emociones, por ejemplo, las emociones de logro se relacionan con actividades de éxito y fracaso, como la esperanza o el orgullo, pero también con la ansiedad y vergüenza. Las emociones sociales se relacionan con maestros y compañeros y tienen que ver con los principios éticos. También están las emociones tópicas que pueden referirse a una obra de arte o a la música.

“Hay cosas que nos desactivan, como el aburrimiento, la desesperación o la tristeza, y otras que nos activan como la alegría que puede pasar antes de una actividad, el orgullo después de que lo hicimos bien y la gratitud. Lo que queremos es eso, que los estudiantes sigan disfrutando, sigan siendo orgullosos de lo que hacen y que se eliminen las que se han llamado negativas.”

La formación de los profesores de bachillerato

Por su parte, Hilda Paredes Dávila, de la maestría en docencia para la Educación Media Superior (MADEMS), impartió la conferencia “La formación de los profesores de bachillerato”. Aseguró que los problemas que enfrenta la Educación Media Superior, de acuerdo con el Sistema de Información de Estadística Educativa de la SEP, es que para el 2019-2020 hubo un 10.2% de abandono escolar y un 12.8% de reprobación. Lo que implica que se llega a tener una eficiencia terminal únicamente del 66.1% y la tasa neta de escolarización es del 63.2%.

“Durante la pandemia, en la UNAM, alrededor de 762 alumnos del bachillerato decidieron poner una pausa a sus estudios, esto implica que la deserción escolar, tanto del bachillerato como la licenciatura de la Universidad, aumentó un 229% respecto a los primeros 11 meses del 2019.”

La especialista participó en la elaboración de un estudio que analizó los regímenes académicos, es decir el conjunto de regulaciones sobre la organización de las actividades de los alumnos y sobre las exigencias a las que éstos deben responder. En la investigación se abordaron cuatro componentes de análisis: el reglamento escolar, la promoción de los cursos, las características de las mallas curriculares y los programas de apoyos institucionales.

“Este tipo de estudios es importante porque permite conocer las situaciones a las que se enfrentan los estudiantes para incidir en ellas. Encontramos que alumnos y docentes consideran los reglamentos como instrumentos disciplinarios, coercitivos y sancionadores. En lo que corresponde a promociones de cursos, ambos señalan que hay una carencia en los sistemas de evaluación para fortalecer el aprendizaje; en las mallas curriculares, alumnos y maestros piensan que no perciben una conexión entre las asignaturas y sus contenidos entre semestres y años. Además, los apoyos institucionales se ven como apoyos complementarios y alternativas para “salvar” la acreditación de las asignaturas.”

Paredes Dávila también hizo hincapié en la implementación de la asignatura de psicología en el sistema de bachillerato de la UNAM, con la que se pretende atender el desarrollo psicológico y emocional de los alumnos para aplicar habilidades de resiliencia en situaciones como la vida actualmente. En este sentido el docente es un promotor, coordinador, guía, investigador y agente directo del proceso educativo.

Retos actuales en los espacios de trabajo derivados del COVID-19, y las habilidades que las nuevas generaciones requieren para hacerles frente

Por su parte, Erika Villavicencio Ayub, experta en psicología organizacional, dictó la ponencia “Retos actuales en los espacios de trabajo derivados del COVID-19, y las habilidades que las nuevas generaciones requieren para hacerles frente”, en la que recordó el reto que se enfrenta en los espacios de trabajo, en organizaciones públicas y privadas, con la emergencia sanitaria.

“Hay una creencia que promueve que el psicólogo dentro de las organizaciones se dedica sólo a reclutar y capacitar personal, pero realmente la función de este especialista es más estratégica, porque la razón de ser de la psicología es estudiar la conducta humana en diferentes espacios. La función estratégica que tienen los psicólogos en las organizaciones es la de la gestión de los recursos humanos. Los especialistas están inmersos en áreas de atracción de talento, de evaluación de desempeño, de capacitación y desarrollo, de planes de carrera, de formación y detección de líderes, así como de desarrollo organizacional donde se fomentan culturas de salud y bienestar del personal.”

De acuerdo con la investigadora, la formación de psicólogos para organizaciones requiere de cuatro etapas: diagnóstico, planificación, implementación y evaluación, que tienen que desarrollar los alumnos en las aulas. “El reto es tal que se tienen que atender las reformas de la Ley Federal del Trabajo, hay obligaciones que traen modificaciones al interior de la estructura organizacional. Además, están las variables derivadas por la pandemia de COVID-19.”

“Las afectaciones en el ámbito laboral son cuantiosas. Incrementos de ausencias, trastornos mentales, conflictos en equipos de trabajo, se recrudecen los factores de riesgo psicosocial. Los conflictos se pueden ocultar ante el patrón, pero la persona los está viviendo, porque dentro de los espacios de trabajo no hay una cultura donde estos conflictos se traten de manera preventiva. Por lo que habrá una fuerza de trabajo distraída, ausente, enferma y todo afecta significativamente en la productividad.”

En palabras de la coordinadora de psicología organizacional, de la Facultad de Psicología de la UNAM, ahora es más que necesario que los psicólogos organizacionales tengan un papel protagónico y estratégico, un proyecto sustentable con compromisos hacia el manejo de recursos y trato con los demás. “A nuestros alumnos hay que enseñarles a colaborar a distancia o a un trabajo mixto. Las buenas prácticas nos recuerdan la relevancia de detectar y formar líderes positivos. Recordemos que el 80% de los trabajadores renuncian a la organización por el jefe, entonces el liderazgo sigue siendo central.”

Es relevante que las organizaciones cuiden la cultura de bienestar y salud de los trabajadores. “Si tengo una empresa sana es porque tengo a mis trabajadores sanos. El llamado es a la formación en la práctica.”

El trabajo a distancia en salud mental: ajustes indispensables en la formación

Juan José Sánchez Sosa, experto en psicología de la salud, en su intervención se refirió al método de trabajo de educación a distancia que se realiza en nueve hospitales de la Ciudad de México. Su ponencia “El trabajo a distancia en salud mental: ajustes indispensables en la formación” se refirió a los retos de formar psicólogos que observen los mecanismos regulatorios del comportamiento en situación de pandemia y confinamiento.

“Hay seis puntos que no debemos dejar a un lado: existe un daño a la salud, sufrimiento psicológico, deterioro interpersonal, manejo eficaz del riesgo, manejo de estrés y adaptación de los recursos más escasos. Qué es lo que tenemos que hacer cuando estamos hablando de salud en estas condiciones tan peculiares, necesitamos que ocurran cuatro cosas impulsadas por los psicólogos entre las que se encuentran la mejoría notoria y significativa y que los psicólogos demuestren esas mejorías.”

En palabras del experto, los criterios mínimos para adaptación de intervenciones psicológicas a distancia en salud son: el fundamento en la investigación científica, la evidencia clínica, la viabilidad tecnológica mínima, la supervisión de la calidad del psicólogo, así como cumplir con la Ley de salud mental.

“El trabajo a distancia del psicólogo en el área de la salud atiende a las personas que tienen los siguientes problemas: cefaleas primarias, diabetes mellitus, trastornos de ansiedad generalizadas, insuficiencia cardiaca, cuidadores de pacientes terminales, obesidad, dolor crónico, conducta sexual de riesgo y manejo de estrés en el personal de salud, este último con un interés especial por todo lo que ha pasado en la pandemia.”

“Es indispensable que pongamos a disposición de quienes entrena psicólogos, de quienes los forma y de los propios psicólogos que van a trabajar en estos contextos, estos recursos. Pueden visitar la página www.healthnet.unam.mx, son recursos gratuitos, todos ellos se pueden capturar, bajar y usar. Están orientados precisamente a entrenar al psicólogo a distancia.”

La importancia de la psicología y la educación con perspectiva de género feminista

Con la conferencia “La importancia de la psicología y la educación con perspectiva de género feminista”, Gabriela Delgado Ballesteros, del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad, recordó que los orígenes de la psicología y la educación están en la filosofía del positivismo. Ésta se centra en la ciencia, en los hechos reales, observables y factibles de experimentación, sustituyendo a la imaginación.

Comentó que las personas son únicas e irrepetibles, la identidad y condiciones de género, y los contextos socioculturales son infinitamente diferentes para lograr el rigor del positivismo. Y aseguró que “la psicología está en todo acto de la humanidad, especialmente en la educación. La belleza de la psicología y la educación es que logran vincular la ciencia con el arte, basta conocer las narrativas que surgen de los deseos y la imaginación de la infancia y la adolescencia, que no son observables, como lo demanda el positivismo. La formación de quienes se dediquen a la psicología y a la docencia requiere una visión amplia, contextual, situacional y cultural”.

Agregó que la Organización de Naciones Unidas señaló en el año 2020 que la igualdad entre los géneros no solo es un derecho humano fundamental, sino la base necesaria para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible. “Las feministas crearon la categoría de género. Por medio de él se construyen las identidades y las subjetividades, temas de gran relevancia de la psicología y cualquier aula escolar.”

“La formación de profesionales con perspectiva de género requieren de planes y programas de estudio a favor del bienestar, la justicia y la sostenibilidad, los cuales no deben ser pensados en el aquí y el ahora, sino con una visión prospectiva que permita vislumbrar los aconteceres del futuro. Esto tiene que ser con una ética en beneficio de la humanidad y de la Madre Tierra, desarrollando estrategias educativas y pedagógicas críticas para lograr la igualdad sustantiva para la mujeres y hombres, erradicando el trato diferencial que existe.”

Fuente: El Colegio Nacional

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