“La detección de fosfano no es evidencia de vida en Venus. Hay muchos problemas con la idea de que exista vida en este cuerpo celeste. Hemos descartado bastantes rutas”: Lizette Guzmán Ramírez

“Sería difícil detectar vida en el sistema solar, todo está enfocado a la vida como la conocemos en la Tierra y ésta depende del agua en estado líquido”, afirmó la astrofísica Lizette Guzmán Ramírez al impartir la conferencia ¿Vida en Venus?, como parte del ciclo Noticias del cosmos, coordinado por los colegiados Susana Lizano y Luis Felipe Rodríguez Jorge.

En una conferencia virtual transmitida en vivo el 3 de mayo a través de las plataformas digitales de El Colegio Nacional, la investigadora del Observatorio de Leiden, en Holanda, hizo un recorrido por los planetas del sistema solar, entre ellos Venus, que ocupa el segundo puesto en este sistema, mide casi lo mismo que la Tierra, con un radio de poco más de 6 mil 51 kilómetros; su temperatura es más caliente que Mercurio, es decir su superficie es de 464°C, y no tiene lunas, ni anillos.

Agregó que para estudiar la vida en Venus es importante tener en cuenta la llamada zona de habitabilidad, donde el agua es líquida. “Esto depende de la temperatura del Sol, si el agua está muy cerca de la estrella, se evapora; si está muy lejos, se condensa, se hace hielo. En esta zona se encuentran la Tierra y Marte.”

En palabras de la científica, el Sol está evolucionando y cuando se convierta en gigante rojo, la zona de habitabilidad se moverá hacia Júpiter y Saturno. Lo anterior significa que la idea de que la vida sólo puede existir en la Tierra depende en un 98% de la estrella del sistema solar. “La zona de habitabilidad cambia y lo más probable es que haya estado en diferente lugar antes y estará en uno distinto después.”

Enfatizó que desde hace varios años prevalece la duda de la existencia de vida en Venus, planeta rocoso como la Tierra al que se han enviado más de 40 naves espaciales para explorar sus características. “En los 90, la misión Magellan hizo un mapa de la superficie de Venus y el satélite Akatsuki, lanzado el 21 de mayo de 2010, está en estos momentos orbitándolo. Sus temperaturas extremas y nubes de ácido sulfúrico hacen que la vida como la conocemos sea poco probable.”

“Lo que sabemos es que la mayoría de las naves espaciales que se mandaron no sobrevivieron, porque el ácido sulfúrico acabó con ellas. Si el ácido sulfúrico acabó con las naves, que fueron hechas de teflón por los rusos, que la vida sobreviva es muy difícil.”

De acuerdo con la también ejecutiva de manejo de datos en los Países Bajos, en la Tierra, la atmósfera protege a los habitantes de los meteoritos que se desintegran antes de tocar la superficie. La capa de gas del cuerpo celeste está constituida de nitrógeno en un 78%, 21% de oxígeno, y el 1% de otros ingredientes, lo que permite el balance perfecto para respirar y vivir en el planeta.

El ácido sulfúrico de Venus es una condición que hace muy difícil la presencia de vida, pero existen teorías que plantean que el cuerpo rocoso tuvo condiciones que permitieron producirla en el pasado, sobre todo, por las nubes que lo rodean. “De hecho, hay un video de Carl Sagan titulado Nubes en Venus en el que describe, en 1963, que la atmósfera de Venus es demasiado densa y bastante grande, de altitud alta.”

En septiembre de 2020, la física británica Jane Greaves, del Reino Unido, anunció el hallazgo de fosfano en Venus, molécula que relacionó con la existencia de vida microbiana. Lo anterior fue posible gracias a las observaciones de dos telescopios, el James Maxwell Clark, en Hawái, y ALMA, en Chile. Sin embargo, la investigación fue debatida y revisada por profesionales, como Lizette Guzmán Ramírez, debido a que se consideró errónea.

“El fosfano es una molécula hecha de fósforo y tres hidrógenos. Es un gas incoloro, inflamable, que explota a temperatura ambiente y cuando explota huela a ajo. Se produce en pequeñas cantidades provenientes de la degradación de materia orgánica. Sin embargo, hay otras maneras de producir fosfano y es lo que queremos mostrar. Una de las más comunes es por reacciones fotoquímicas, esto quiere decir que diferentes elementos vienen de una reacción química.”

Guzmán Ramírez explicó que las erupciones volcánicas también producen fosfano. Así como las tormentas con rayos y los meteoritos, pero también puede ser producto biológico, porque las bacterias también generan este elemento. “De acuerdo con el análisis de la formación de fosfano en Venus, publicado en septiembre de 2020, lo más probable es por la vida, a través de las bacterias. La atmósfera de Venus alcanza una temperatura de 120°C y si sube un poco, la temperatura baja a -100 °C. Se tiene que mantener en una zona media de 60°C aproximadamente para que las bacterias sobrevivan y evolucionen ahí.”

“La detección de fosfano no es evidencia de vida en Venus. Hay muchos problemas con la idea de que exista vida en este cuerpo celeste. Hemos descartado bastantes rutas de la formación de fosfano. Para entender los procesos que lo forman o determinar si hay vida en el segundo planeta del sistema solar, son necesarios mejores modelos y experimentos. Una solución podría ser volver a visitar Venus para tomar mediciones in-situ o que un satélite tome muestras de aerosoles. La moraleja es que hasta ahora no sabemos si hay vida en Venus y necesitamos más datos.”

Fuente: El Colegio Nacional

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