Los organismos transgénicos o recombinantes son seres vivos como nosotros que forman parte de la naturaleza; se están adoptando en diversos lugares debido a sus beneficios importantes y reales en diversos sectores, y nos acercan a tener un planeta sustentable, saludable, con alimentos y ambiente sanos

Durante la primera sesión del ciclo de conferencias Biotecnología: organismos transgénicos y las nuevas variedades genéticamente editadas, transmitida en vivo el 20 de abril, Francisco G. Bolívar Zapata, integrante de El Colegio Nacional, destacó los beneficios de los organismos genéticamente modificados, OGM, en la conservación del medio ambiente, en la producción de alimentos y sobre todo de medicinas.

Subrayó que las plantas transgénicas que se utilizan en el campo, representan una tecnología perfeccionada y avanzada que ha permitido reducir los tiempos y la incertidumbre en la creación de nuevos cultivares, son inocuos, benefician la salud, la sustentabilidad del medio ambiente y de la sociedad.

Dicho enunciado es parte de la declaración a favor de la agricultura de precisión de los organismos genéticamente modificados (OGM), construida por ingeniería genética y biotecnología, firmada por 152 premios Nóbel, a la que el investigador hizo referencia, información contenida en el libro Transgénicos. Grandes beneficios y ausencia de mitos, publicado por el Comité de Biotecnología de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).

El especialista recordó al químico y también colegiado Mario Molina, fallecido el año pasado, quien alertó del abuso de ciertos productos químicos contaminantes atmosféricos que destruyen la capa de ozono. Molina fue uno de los Premios Nobel que firmaron el documento mencionado anteriormente.

Al mencionar que entre los propósitos del uso de los organismos transgénicos se encuentra atender demandas presentes y futuras de la humanidad y del medio ambiente, Bolívar Zapata precisó que los organismos transgénicos construidos por técnicas de ingeniaría genética se elaboran responsablemente con el fin de generar nuevas propiedades, características importantes y precisas en el organismo receptor, proveniente de otro organismo vivo, que reside en el material genético, es decir el ADN, transferido del gen llamado transgén o transgenes.

Bolívar Zapata enfatizó que si se cuenta con los conocimientos a nivel molecular y celular sobre los organismos vivos, y se utilizan responsable e inteligentemente las técnicas de la ingeniería genética y los componentes naturales como genes y proteínas, presentes en todo los seres vivos, los biólogos moleculares pueden diseñar y construir organismos vivos con nuevas e importantes propiedades predecibles, precisas y sin efectos secundarios negativos residentes en los trasngenes.

Entre los beneficios reales de los organismos transgénicos, el colegiado mencionó medicamentos modernos e irremplazables de origen transgénico-biotecnológico, que incluyen insulina, interferones, activadores de plasminógeno (que disuelve coágulos) y vacunas contra ciertos virus para atender problemas de salud como enfermedades infecciosas en seres humanos y animales.

“Sin los OGM construidos por las técnicas de ingeniería genética (también conocidas como ADN recombinante), no existirán ni podrían producirse comercialmente estos extraordinarios y avanzados medicamentos y seríamos presa de graves problemáticas clínicas, metabólicas e infecciosas”, afirmó Bolívar Zapata.

En esta sesión se destacaron los importantes beneficios de los transgénicos; en el área de la medicina, por ejemplo, tenemos más de 100 medicamentos de origen transgénico o recombinante en las farmacias, para contender con enfermedades como la diabetes o infecciosas como las causadas por los virus, entre ellos el de la influenza y recientemente el Covid-19. Esto se ha hecho por más de 35 años sin evidencia de riesgo a la salud ni al medio ambiente.

Productos de medicamentos genéricos basados en proteína recombinantes de origen transgénico, idénticas a las humanas, de una compañía mexicana, a la venta en farmacias, han sido boicoteadas por transnacionales para impedir su comercialización debido a razones de “pesos”, alertó el biólogo molecular.

Señaló que sectores como el alimentario y del medio ambiente han sido beneficiados desde hace muchos años por el uso de proteínas de origen transgénico con actividades enzimáticas con los que se han elaborado alimentos sanos e inocuos para la producción de quesos, jugos, aceites de pescado, jarabes y cerveza, sin que se haya reportado daño alguno por su consumo.

Agregó que mediante el uso de plantas transgénicas de primera y segunda generación, construidas por ingeniería genética, que llevan genes que confieren propiedades importantes y precisas como la resistencia a plagas de insectos y tolerancia al herbicida glifosato, hay cultivares libres de los dañinos insecticidas químicos con los que nos alimentamos cientos de millones de seres humanos y miles de millones de animales en decenas de países de Europa y en México, sin evidencia de daño por más de dos décadas.

La importación de maíz y soya transgénicos, principalmente de Estados Unidos, se procesa y consume en nuestro país con importantes beneficios como la producción sustentable de alimentos sanos, cuyos cientos de productos procesados existen en los supermercados.

La importación del maíz transgénico de Estados Unidos a México se debe a que desde el año 2015, de manera injusta y sin sustento científico, en México está prohibida la siembra de maíz transgénico. Lo anterior provoca que se sigan utilizando los dañinos insecticidas químicos, algunos cancerígenos, para cultivar el maíz convencional.

El investigador de la UNAM subrayó que en México, por medio del trabajo de Luis Herrera y su grupo, se han desarrollado plantas transgénicas de tercera generación que utilizan el fosfito como fertilizante en lugar del contaminante fosfato. “Estas plantas no pertenecen a las compañías transnacionales por lo que representan una gran oportunidad para la salud, la producción sustentable de alimentos libres de herbicidas químicos y el avance en la defensa del ambiente. Aquí están las alternativas poderosas, biológicas y no químicas, para terminar la contaminación ambiental y la sostenibilidad alimentaria.”

A diferencia del uso de insecticidas químicos, cuyo abuso contamina tierras, mares y lagos, que producen lirio y sargazo, el control biológico de las plantas mexicanas ha permitido incrementar indirectamente el control de las cosechas, destacó el colegiado como ejemplo de sustentabilidad.

Fuente: El Colegio Nacional

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