La experta en genómica evolutiva aseguró que secuenciar genomas de especies de mamíferos excepcionales en su longevidad podría ayudar a entender mejor qué aspectos moleculares funcionarían para extender la vida

“Los problemas de la vejez tienen efecto en nuestra calidad de vida. Hay toda una industria alrededor de la longevidad, cirugías, cosméticos y personas abocadas a la medicina y otras áreas de la ciencia que están tratando de alargar el periodo de juventud y reducir el periodo de vejez”, comentó Araxi Urrutia Odabachian, investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM, al impartir la conferencia Secretos de la eterna juventud, como parte del ciclo Los viernes de la evolución, coordinado por los colegiados Antonio Lazcano y José Sarukhán.

La experta en genómica evolutiva y funcional aseguró que la edad está relacionada con la prevalencia de enfermedades como el cáncer, diabetes tipo 2, Alzheimer, Parkinson y padecimientos cardiovasculares y crónicos pulmonares. Por ejemplo, la edad es el principal factor de riesgo en instancias de hospitalización y muertes por COVID-19.

Agregó que las enfermedades asociadas a la vejez no sólo reducen la calidad de vida en esa etapa, sino que se han convertido en la principal causa de muerte a nivel global. En 2016 se registraron 32.3% muertes por enfermedades cardiovasculares, 16.3% por cáncer y 5.8% por diabetes. “Si comparamos lo anterior con datos de hace 100 años, en 1900 vemos un panorama completamente distinto, las enfermedades infecciosas fueron las principales causas de los decesos”.

“Actualmente morimos por enfermedades asociadas a la vejez y una de las principales explicaciones es porque ahora llegamos a esa etapa de la vida, cien años atrás eso no era posible. Vivimos más porque tenemos acceso a mejores condiciones sanitarias, a servicios como el agua, alimentos y servicios médicos. Pero hay mucha disparidad, los países que son más pobres también tienen una expectativa de vida más baja”.

De acuerdo con la científica, entre los elementos que tienen un efecto en la expectativa de vida se encuentran los relacionados con el estilo de vida, el más conocido es fumar, porque puede provocar una diferencia de hasta 10 años entre los fumadores de los no fumadores. El sobrepeso y la inactividad también afectan debido a que reducen hasta 7 años la expectativa de vida en personas con sobrepeso desarrollado. Además, los alimentos procesados están asociados a más alta mortalidad.

“La expectativa de vida sana y lo más larga posible es interés de todos. Creo que todos los científicos coinciden en que no hay vida sana que nos pudiera llevar a detener completamente ese proceso de deterioro y de senescencia”, puntualizó Urrutia, quien también forma parte del Consorcio de Universidades por la Ciencia.

Explicó que la probabilidad de continuar con vida más allá de los 95 años ha variado muy poco. “Para romper la barrera de la longevidad extrema no basta la vida sana, aquí es donde vienen los avances científicos que son la única esperanza. Los estudios en humanos y otros animales nos han ayudado a entender mejor el envejecimiento y ahora comprendemos los procesos que ocurren en el interior de nuestros cuerpos”.

En palabras de la científica, los seres humanos envejecen porque las células comienzan a envejecer y la capacidad de eliminar esas células senescentes se reduce. También el sistema inmune disminuye su eficacia para luchar contra las infecciones y con el tiempo se acumulan daños en el ADN. Además, se genera estrés oxidativo que está ligado al uso de energía en el interior de las células. Finalmente se genera un proceso de inflamación asociado con el envejecimiento.

Los procesos anteriores se aceleran si las personas tienen una dieta deficiente, padecen sobrepeso, tienen consumo de alcohol excesivo o fuman. Lo que podemos hacer para detener estos aspectos celulares del interior del cuerpo que llevan al envejecimiento, el único aspecto que se ha podido manipular básicamente en todos los modelos animales y que tiene un efecto de extender nuestra expectativa de vida y extender el periodo de vida sana es la restricción calórica.

De acuerdo con la especialista, la restricción calórica se refiere a reducir el consumo de calorías, eso es básicamente comer menos, sin caer en una desnutrición, es decir se debe asegurar el acceso a los minerales, vitaminas y demás nutrientes que se requieren para una vida sana. “La restricción calórica tiene un efecto positivo en todos los aspectos asociados dentro del cuerpo con el envejecimiento”.

Parte de las investigaciones de la doctora Araxi Urrutia se centran en estudiar cómo la longevidad en los mamíferos ha cambiado a lo largo de la evolución. “Estas especies pueden ayudarnos a entender las diferencias en el envejecimiento. La esperanza es desarrollar mejores diagnósticos y tratamientos que pudieran extender nuestra expectativa de vida y el periodo de vida sana”.

Explicó que en los mamíferos existe la relación entre longevidad y tamaño corporal, a mayor tamaño corporal mayor longevidad. También hay una relación con el cerebro, aquellos organismos más longevos suelen tener cerebros más grandes. Sin embargo, hay excepciones como la rata topo desnuda que tiene una vida muy larga, desproporcionada con su tamaño.

“La rata topo desnuda tiene una longevidad muy alta y una resistencia al cáncer, después de secuenciar su genoma, lo que encontramos es que tiene familias de genes únicos, a diferencia de los ratones y humanos, relacionados con la reparación del ADN, con la reducción de estos daños por estrés oxidativo y con una resistencia al estrés”.

La doctora Urrutia aseguró que secuenciar genomas de especies de mamíferos excepcionales en su longevidad podría ayudar a entender mejor qué aspectos moleculares funcionarían para extender la vida.

Fuente: El Colegio Nacional

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