“La visión equivocada que hay que combatir es la de la conquista estilo mural de Diego Rivera, en la cual los españoles le están dando de latigazos a los indígenas para que trabajen”, a decir del investigador del INAH

“Una cosa buena de las conmemoraciones es que animan a la gente a reflexionar sobre un acontecimiento importante de nuestro pasado común y, en el caso de la conmemoración del quinto centenario de la conquista de México, no cabe duda de que se trata de una reflexión oportuna y necesaria”, aseguró el historiador Rodrigo Martínez Baracs al dictar la conferencia inaugural del ciclo ¿Qué ocurrió después de 1521? Gramática, cultura oral y cultura escrita en México, coordinado por Concepción Company Company, miembro de El Colegio Nacional.

Con la cátedra ¿Qué ocurrió en 1521?, transmitida en línea a través de las plataformas digitales de la institución este miércoles 7 de abril, el doctor en Historia y Etnohistoria por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) enfatizó que la trascendencia de la mirada no sólo es por la Conquista misma, una de las más importantes revoluciones en la historia de México, sino por la posición incómoda que ha ocupado en la conciencia de los mexicanos, “cargada de derrotismo, victimismo, odio y resentimiento”.

“Una de las visiones equivocadas que hay que combatir es la de la Conquista estilo mural de Diego Rivera, en la cual los españoles le están dando de latigazos a los indígenas para que trabajen: de esa labor se encargaron las propias autoridades de los indios a la hora de organizar el trabajo para los españoles.”

Desde el comienzo, Hernán Cortés tiene la intención de defender estas unidades políticas locales, prohibiendo que en México el tributo incluya trabajo en las minas, porque se trataba de proteger a los indígenas para explotarla y para cristianizar, ejemplificó Martínez Baracs al ofrecer un panorama de las diferentes formas en que se asumió la llegada de los españoles.

En ese sentido, el especialista recordó que no se dio la idea de una imposición lingüística, de una imposición del español, más allá de que casi todo el mundo acepte como algo natural que la Conquista implicó un tipo de imposición lingüística a los indios, “lo que sabemos no sucedió”.

“Eso lo entendieron los primeros franciscanos que llegaron a México, quienes sabían que los indígenas tienen una Babel lenguas, por lo que no tenía caso enseñarles español, sino aprender sus lenguas. es algo que me parece sumamente importante, en especial por la producción de una enorme cantidad de vocabularios y de gramáticas y de obras religiosas, históricas, escritos en sus lenguas y en la lengua más importante, que era la náhuatl o mexicana.”

Las conmemoraciones

Antes de abordar algunos elementos de lo que sucedió en 1521, Rodrigo Martínez Baracs aseguró que las actividades conmemorativas en México debieron empezar en 2017, en el quinto centenario del descubrimiento de Yucatán, o en 2018, con el quinto centenario del descubrimiento por Juan de Grijalva de la Isla de Cozumel.

En los ámbitos académicos, las conmemoraciones comenzaron más en forma en 2019, cuando se rememoró la organización en Cuba de la armada de Hernando Cortés o Fernando, “pero jamás Hernán”; el rescate del náufrago Jerónimo de Aguilar en Cozumel, la batalla de Centla en Tabasco, la entrega de 20 mujeres esclavas a los españoles vencedores, entre ellos doña Marina, la llegada de Cortés a San Juan de Ulúa o la fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz.

Aun cuando las conmemoraciones académicas continuaron en 2020, algunos coloquios internacionales sobre la conquista se tuvieron que cancelar por los inicios de la pandemia, cuya llegada “nos hizo sentir de manera profunda, en extraña sincronicidad, lo que vivieron los habitantes de la ciudad de México y otros pueblos mesoamericanos hace 500 años, con la llegada de la mortífera viruela en abril de 1520”.

“Después de la caída de Tenochtitlan continuó la alianza de todos los señoríos contra los mexicas, sencillamente por expandirse. Son intereses particulares de los pueblos que se obtienen sometiéndose a los españoles, siendo una peculiaridad del discurso indígena novohispano: jamás es indigenista y siempre es hispanista, siempre van a decir ‘nosotros apoyamos a los españoles en la conquista, nosotros nos sometimos, aceptamos la ley cristiana’.”

“En este año, 2021, la conmemoración académica múltiple se ve complementada por un intento de conmemoración estatal, de raigambre patriotera, al estilo de la historia de bronce e infantil, de buenos y malos: la conmemoración del quinto centenario de la conquista se ha visto acompañada por la adición de otros centenarios, particularmente el bicentenario de la independencia.”

Si bien ya lo había hecho en otros espacios de discusión, Martínez Baracs volvió a colocar en la mesa de debate la intención de actual gobierno de agregar un séptimo centenario de la fundación de Tenochtitlan, “lo cual es una falacia, porque no hay fuente alguna que mencione la fecha de 1321 como el de la fundación. La mayor parte de las fuentes mencionan 1325 y otros años”.

Al margen de todo, el quinto centenario de la conquista de México define la necesidad de reflexionar entre todos sobre qué pasó en 1521. En ese aspecto, destacó que mucho de lo que consideramos los grandes efectos de la Conquista, como gran acontecimiento histórico, no son consecuencia de la conquista, de la derrota militar, de la victoria militar de los españoles contra los mexicas.

“En realidad, los cambios más importantes de la Conquista de México, como gran acontecimiento histórico, no se derivaron de la conquista militar misma, sino del conjunto de transformaciones que trajo el encuentro de dos mundos, para retomar la expresión acuñada por Miguel León Portilla, como las enfermedades que trajeron los españoles”, si bien para Hernán Cortés y sus hombres resultaba fundamental que la conquista de México evitara la destrucción total de la población indígena, como había sucedido en las Antillas.

“En realidad no hubo conquista de México: por el hecho de que participaron muchos indios en la conquista de México. No olvidemos que Tlaxcala fue decisiva como aliada de los españoles en la conquista y, si bien, recibió el privilegio de no tener un encomendero, no dejó de pagar tributo a lo largo del periodo colonial. El pago del tributo se mantuvo hasta que lo abolió el virrey Francisco Xavier Venegas, en 1810.”

Para Rodrigo Martínez Baracs existe una pregunta obligada, que será necesario plantear dentro del ciclo organizado por la doctora Concepción Company Company: si el nivel de explotación y de vida de los indios novohispanos fue realmente peor que el de los ciegos y campesinos hombres del viejo mundo, un tipo de pregunta incómoda que los historiadores no han querido formular.

“Son muchos los cambios que trajo la conquista, pero también son igualmente importantes los elementos de continuidad que, además son vitales, para poder entender cómo se pudo realizar este conjunto de transformaciones, sin que la población desapareciera.”

Así, la importancia de la conquista espiritual se acepta cada vez más, aunque prevalece la idea de que la cristianización de México fue lenta, “que no nos dejamos, que resistimos y que nuestra religión es orgullosamente sincrética”, pero en nuestro asumido “guadalupanismo”, aseveró el historiador, debe recordarse que todas las religiones son sincréticas y que, comparado con otros procesos religioso mundiales, “la aceptación por parte de los mesoamericanos del cristianismo fue bastante rápida y, además profunda”.

De esta manera se inauguró el ciclo ¿Qué ocurrió después de 1521? Gramática, cultura oral y cultura escrita en México, coordinado por Concepción Company Company, cuya primera conferencia, ¿Qué ocurrió en 1521?, a cargo de Rodrigo Martínez Baracs, se encuentra disponible en el Canal de YouTube de la institución: elcolegionacionalmx

Fuente: El Colegio Nacional

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