El especialista en evolución tectónica explicó que la Patagonia es un lugar muy extenso y tiene dos grandes núcleos de rocas antiguas, el llamado Macizo Norpatagónico y el Macizo del Deseado

“Fue un déficit eliminar a la Patagonia de las reconstrucciones geológicas del planeta debido a que no se sabía dónde se encontraba. Tenemos que intentar poner algo de certeza en la incertidumbre de su ubicación”, aseguró el geólogo Augusto Rapalini, de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, al dictar la conferencia La Patagonia. El origen ¿un debate sin fin?, transmitida en vivo el 16 de marzo por El Colegio Nacional.

La sesión formó parte del ciclo Universidades por la ciencia, coordinado por el colegiado Jaime Urrutia Fucugauchi y un destacado grupo de científicos. En presencia de Juan F. Vilas, de la Universidad de Buenos Aires, y Mónica López de Luchi, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina, Rapalini explicó que, en un esquema geológico muy simplificado, la Patagonia es un lugar muy extenso y tiene dos grandes núcleos de rocas antiguas, el llamado Macizo Norpatagónico y el Macizo del Deseado.

El especialista en evolución tectónica se refirió a los dos investigadores pioneros de la geología argentina, los alemanes Juan Keidel y Anselmo Windhausen, este último autor del artículo El nacimiento de la Patagonia publicado en 1924, en el que mencionó la fragmentación de grandes súper continentes que dieron lugar a la formación del Océano Atlántico e Índico. Propuso que la Patagonia y la Antártida formaron una unidad continental diferente de Gondwana, bloque continental meridional que existió hace más de 200 millones de años.

Para 1980, el francés Claude Martínez propuso por primera vez en su tesis doctoral el carácter alóctono de la Patagonia para el Paleozoico, es decir que la Patagonia emergió de otro suelo. Para explicar la formación del lugar y los hallazgos realizados, a partir de su investigación, el también integrante del Consejo Nacional de Investigación Científica en Argentina se refirió a los aspectos geológicos de la Sierra de la Ventana, ubicada en la Península de Buenos Aires.

Agregó que en este sitio habitan rocas empujadas hacia el noreste, se trata de una deformación que sucedió en el Pérmico, hace aproximadamente 299 millones de años. “En otro espacio cercano como el Cerro de Los Viejos encontramos granitoides deformados similares a los de la Sierra de la Ventana y su edad también corresponde al Pérmico tardío, lo que significa que ambos se vieron afectados por la misma deformación y al mismo tiempo.”

El científico centró su charla en el núcleo de rocas antiguas de la Patagonia conocido como Macizo Norpatagónico, en el que los granitoides encontrados tenían una deformación parecida a los sitios atrás mencionados, pero empujados hacia el otro lado, el sureste. “Estamos en presencia de un gran cinturón producto de una fase de deformación muy importante, convergencias hacia el noreste en un lado y del otro al sureste”.

En un trabajo realizado en 2021, en Argentina, se estudió la evolución del magmatismo del Pérmico tardío al Triásico temprano a partir de datos geocronológicos, geoquímicos, análisis microestructurales y determinaciones termobarométricas, es decir de las temperaturas y profundidades en las que se formaron todos los cuerpos de este periodo. Hasta ahora se sabe que la altiplanicie el Macizo Norpatagónico tiene un área de 100 mil kilómetros cuadrados y con el paso del tiempo se elevó sobre la superficie del nivel del mar.

“Tenemos un ascenso de nueve kilómetros en 5 millones de años, no conocemos otro mecanismo apto para entender esto que no sea un colapso orogénico de una corteza engrosada, y una manera de engrosar esta corteza es a través de una colisión entre dos masas continentales”. En otras palabras, el gran ascenso de la planicie patagónica pudo deberse al choque de dos continentes.

La pregunta es: ¿si Patagonia colisionó es un terreno alóctono, emergió de otro suelo? “Podríamos definirlo con el paleomagnetismo, porque recuperando las remanencias magnéticas, podíamos ver con rocas del Paleozoico si la Patagonia estaba lejos o cerca del continente Gondwana. Eso intentamos hacer a lo largo de todos estos años.”

Agregó que los datos paleomagnéticos arrojan que la Patagonia o, por lo menos, el Macizo Norpatagónico estaba unido a la Gondwana inferior, “pero tiene incertezas la resolución del método del paleomagnetismo y lo que tenemos hasta el momento no permite afinar mucho. Sí, permite decir que, para el periodo Devónico, hace 417 millones de años, el Macizo Norpatagónico no estaba muy alejado, no estaba del otro lado del planeta, posiblemente estaba a 2 mil kilómetros del margen del Gondwana, tal vez era parte del margen”.

El científico enfatizó que se tiene una paleogeografía todavía por definir, “lo que creo que ha quedado claro, hasta una próxima evidencia, es que hay una fase de deformación muy importante que generó convergencias opuestas en la Sierra de la Ventana y en el Macizo Norpatagónico, dañó la cuenca profunda de Claromeco, en Buenos Aires, y generó un levantamiento abrupto del margen norte de la Patagonia, todo esto en el Pérmico muy tardío, así que la única manera sencilla de explicarlo es a través de un tipo de colisión entre dos continentes. Es necesario esperar nuevas investigaciones”.

Fuente: El Colegio Nacional

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