“Nos han descubierto a autoras que no se encuentran en la nómina de los programas de estudios y es allí donde también tenemos que incidir”, a decir de Socorro Venegas

Durante dos días, escritoras e investigadoras de distintas nacionalidades reflexionaron en torno a la importancia de la literatura escrita por mujeres, todo alrededor de un proyecto como Vindictas, impulsado desde Cultura UNAM, pero también en el marco del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora el próximo 8 de marzo, con la firme intención de convocar a los lectores para “que tengan un panorama de la literatura latinoamericana.”

“Gracias a todo lo que aportan las escritoras, a lo que hemos escuchado hoy y lo que escuchamos ayer, nos damos cuenta que es más rica y más diversa de lo que se nos ha dicho, y conocer a estas escritoras sólo puede volvernos lectores más críticos”, en palabras de Socorro Venegas, directora general de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM.

En la segunda sesión del ciclo El cuento sin orillas. Creación y recreación de las cuentistas latinoamericanas, coordinado por la escritora y por Vicente Quirarte, miembro de El Colegio Nacional, transmitida en vivo el 3 de marzo, se coincidió en la necesidad de seguir reconociendo a muchas de las escritoras que se aparecieron en los dos días de charla, aun cuando “en algunos casos la palabra exhumación en sus lugares de origen no sea la expresión más exacta.”

“Para quienes no las conocemos; incluso, para quienes hemos dedicado tiempos y trayectorias a la literatura nos han descubierto a autoras que no se encuentran en la nómina de los programas de estudios y es allí donde también tenemos que incidir, buscar esta mayor presencia que cambia nuestras posibilidades como lectores”, enfatizó Socorro Venegas.

Las conferencias tuvieron como eje el libro Vindictas. Cuentistas latinoamericanas, editado por Juan Casamayor y Socorro Venegas, donde se encuentran algunas de las escritoras sobre las que hablaron la ecuatoriana Gabriela Alemán, la boliviana Liliana Colanzi y la mexicana Beatriz Espejo, con la moderación del editor de Páginas de Espuma, Juan Casamayor.

Un panorama diverso

Sin dejar de reconocer la importancia del rescate propiciado en el volumen, la escritora y traductora Gabriela Alemán, recordó las dificultades que se pueden encontrar en un país como Ecuador para la publicación del libro, al grado de que la inmensa mayoría de los autores canónicos ecuatorianos del siglo XIX, hasta bien entrado el siglo XX, se autoeditaron.

“Alfaguara se fue de Ecuador hace algunos años y Planeta también lo hizo; además, no existe una institución cultural que edite los clásicos. Por eso, se entiende que en las búsquedas de autoras para esta antología algunos nombres fueran difíciles de encontrar, pero eso no significa que sean autoras olvidadas, sólo hay que revisar las biografías incluidas al final de Vindictas, donde se señala que un buen número de las autoras han recibido premios nacionales y reconocimientos, aunque muchos años después del tiempo en que debieron llegar.”

Ello, a pesar de que hay ciertas autoras que terminaron por ser un tanto incómodas debido al discurso que manejaban, como fue el caso de la escritora Laura Pérez, de quien se ha querido publicar dentro de Ecuador el que es considerado el primer libro que se refirió al aborto en aquel país: Sangre en las manos.

“Un libro de más de 600 páginas, tiene ciertos pasajes de prosa poética, pero es una novela donde la voz narrativa de los distintos personajes está en contra del aborto y hay un momento en que la autora derrumba su propio discurso y cede ante la presión de no aceptar el aborto como una necesidad”.

La narradora boliviana Liliana Colanzi recordó un caso similar, el de María Virginia Estenssoro, quien hacia 1937 publicara El occiso, un volumen integrado por tres relatos en donde se escribe acerca del aborto, pero tampoco en un sentido “celebratorio, el personaje femenino está sufriendo por el hecho de tomar esta decisión, pero el que sea escrito por una autora mujer marcó una ruptura en el medio literario boliviano.”

El libro de Estenssoro causó una gran sensación en la sociedad boliviana, incluso, se agotó el tiraje, pero no precisamente por razones literarias, sino por el escándalo que produjo el tema del aborto o la historia de una mujer que tiene una relación fuera del matrimonio.

“El libro aparece en los años de la posguerra, de la guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay, la cual genera que muchos de los hombres que estaban ocupando cargos públicos sean llevados a la guerra y hay un vacío llenado por mujeres, un periodo en el que aparecen escritoras muy importantes, como Yolanda Bedregal o Hilda Mundy, quienes van a renovar el panorama literario boliviano, van a introducir quiebres estéticos de la sensibilidad y que, en su momento obtuvieron atención, pero no siempre por razones literarias.”

En su recorrido, Liliana Colanzi destacó la importancia de un sector que logró introducir la perspectiva de la mujer en espacios masculinos, como el rural, por lo general asociado al sentimiento de lo patriótico; en ese sentido, la mirada de las mujeres es fundamental por lo que traen a ese tipo de literatura.

“En Sara Gallardo, en el cuento ‘Enero’ hay una jovencita que es violada en el campo y queda embarazada, pero el hecho está narrado de una forma diferente a la manera en que otros autores habían contado la violación.”

Destacó también la presencia de la mexicana Amparo Dávila y su exploración de lo extraño, del horror, desde los espacios domésticos: mujeres que son perseguidas por el rumor de las ratas y las paredes en la casa, “un paralelismo con la maledicencia que la mujer está sufriendo en el espacio laboral.”

El ciclo El cuento sin orillas. Creación y recreación de las cuentistas latinoamericanas sirvió para el reconocimiento de autoras que han contribuido al estado de cosas de la literatura escrita por mujeres, más allá del canon, a decir de Beatriz Espejo, quien ha dedicado buena parte de sus esfuerzos a la publicación de antologías de escritoras que la precedieron, como Rosario Castellanos, Elena Garro o Amparo Dávila, con una perspectiva netamente literaria.

“Nunca me he detenido en buscar textos escandalosos, sino que tuvieran una prosa muy cuidada. Una de las cosas magníficas de la revolución mexicana fue que abrió puertas en la universidad y casi todas las escritoras fueron muy ilustradas, como Luis Josefina Hernández, una escritora olvidada, lo mismo que María del Carmen Millán.”

Una de las cosas más interesantes, a decir de la escritora mexicana, es que la mayor parte de estas autoras han sabido emplear muy bien sus estructuras literarias, “han manejado su genialidad literaria, aunque su vida haya sido un desastre”, lograron fraguar una obra gracias a la libertad que tuvieron para promoverse y la libertad de estudio, en palabras de Beatriz Espejo.

“Estas mujeres notables me nutrieron de muchas formas, no sólo con su literatura, sino con su presencia y su destino, casi siempre desdichado. Una de las cosas que me inquieta mucho es que casi todas las escritoras que me interesaron tuvieron una vida bastante triste.”

A partir del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, las conferencias van a estar disponibles en el sitio electrónico de Vindictas, donde todas las actividades se han llevado a cabo alrededor de este proyecto.

Fuente: El Colegio Nacional

Pin It

Comentarios potenciados por CComment