Turner encontró que los ratones híbridos machos suelen ser menos fértiles que los no híbridos, lo que representa una barrera para el éxito reproductivo que ayuda a mantener la separación entre las dos subespecies

“Mi motivación a lo largo de mi carrera ha sido entender cómo obtenemos la diversidad de vida que vemos hoy en el planeta. Me interesan los cambios genéticos que ocurren debajo del proceso de especiación”, con estas palabras la bióloga Leslie Turner inició la conferencia What do wild mice hybrids tell us about speciation? (¿Qué nos dicen los híbridos de ratones salvajes sobre la especiación?), como parte del ciclo Universidades por la ciencia.

La sesión se transmitió en vivo el 8 de diciembre, a través de las plataformas digitales de El Colegio Nacional, y contó con la participación del colegiado Jaime Urrutia Fucugauchi, Dionisio Meade García de León, de Fundación UNAM, y Araxi Urrutia, de la Universidad Nacional Autónoma de México, quienes son coordinadores del ciclo.

La investigadora del Centro Milner para la Evolución, de la Universidad de Bath, Reino Unido, explicó que en biología las especies son consideradas grupos de organismos que están aislados reproductivamente de otros grupos. Y se refirió a los estudios genéticos de la especiación que se han realizado para comprender los patrones de la diversidad. “Hay dos aproximaciones fundamentales en la genética de la especiación, por un lado, la que se realiza a través de modelos generados en el laboratorio y, por el otro, la que busca zonas donde la hibridación sucede de manera natural.”

Agregó que parte de su investigación se centra en la base hologenómica de la especiación, estudia a los ratones llamados Mus musculus musculus y M. m. Domesticus, tanto en la zona que habitan, en Europa Central, como en los híbridos generados en el laboratorio.

Mus musculus musculus y M. m. Domesticus son dos especies de roedores que viven una junto a la otra en una región de Europa Central, y son de los pocos mamíferos que pueden aparearse entre ellos y producir descendencia híbrida. Con ayuda de su colega Betinna Harr, Turner capturó ratones híbridos salvajes, los crió en el laboratorio y estudió a sus crías, análisis que le permitió medir la fertilidad en ratones tanto capturados como de laboratorio.

Encontró que los ratones híbridos machos suelen ser menos fértiles que los no híbridos, lo que representa una barrera para el éxito reproductivo que ayuda a mantener la separación entre las dos subespecies. La investigadora de la Universidad de Bath, realizó un mapeo de los determinantes genéticos del peso de los testículos y su expresión genética utilizando descendencia de las especies Mus musculus musculus y M. m. Domesticus e identificó interacciones complejas en una variante genética de la esterilidad, lo que sugiere múltiples incompatibilidades entre ambos ratones.

Lo anterior puede explicar la barrera que mantiene a las especies separadas. Es decir, a pesar de que los ratones han evolucionado a partir de un ancestro común, para convertirse en especies distintas, debieron haberse aislado unos de otros en algún momento de su historia, lo que les impidió aparearse y reproducirse. Es por ello que cualquier descendencia híbrida que se reproduzca puede tener dificultades para sobrevivir.

Sus análisis sobre esterilidad masculina híbrida, requieren de una combinación de enfoques experimentales entre los que se encuentran los bioinformáticos, es decir la aplicación de tecnologías computacionales y la estadística en sintonía con la biología. Vincula el genotipo al fenotipo de la especie para conocer la aptitud que desarrolla en la naturaleza.

En palabras de la científica, los ratones domésticos presentan una combinación de sofisticadas herramientas genéticas, son un sistema modelo prometedor para el mapeo genético en poblaciones naturales, que permite entender la especiación. “Lo que queremos hacer es un estudio de asociación de genoma completo, en el que la lista de resultados tenga marcadores genéticos que permitan reconocer regiones similares entre sí.”

Sus estudios también sugieren que los animales y sus conjuntos de microbios asociados, particularmente los que habitan en el intestino, representan el resultado de millones de años de coevolución. Los ratones híbridos, además de tener fertilidad reducida muestran una mayor carga de parásitos en el intestino, aunque aún se cuestiona esta posibilidad.

Fuente: El Colegio Nacional

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