“La recuperación de la Capa de Ozono es un ejemplo de que se puede hacer algo con el problema del calentamiento global, por su puesto, será caro. Se gastó dinero sin pensarlo dos veces en la pandemia por coronavirus, pero la gente no quiere gastar con un problema a largo plazo”: William D. Phillips

El simposio sobre Física Cuántica fue uno de los últimos proyectos en los que trabajó el Premio Nobel de Química 1995 y miembro de El Colegio Nacional, Mario Molina, en colaboración con el también colegiado Jaime Urrutia Fucugauchi y el físico experimental Luis A. Orozco. El objetivo era hablar de esta rama que estudia la naturaleza a escala atómica y de la interacción de la luz con las partículas y la materia.

A manera de homenaje, como parte del ciclo Universidades por la Ciencia, que coordina Jaime Urrutia, se realizó la sesión Origen de la Física Cuántica, en la que se llevó a cabo la Mesa 120 aniversario de la radiación en el cuerpo negro de Plank. Homenaje a Mario Molina, Premio Nobel de Química 1995, en ésta participaron el Premio Nobel de Física 1997, William D. Phillips, y Drew T. Schindell, de la Universidad Duke, Estados Unidos. La sesión, también coordinada por el colegiado Juan Villoro, incluyó la conferencia Ondas y partículas en la luz, que impartió Luis A. Orozco de la Universidad de Maryland, Estados Unidos.

“La naturaleza escribe en un lenguaje cuántico, conocerla requiere de acercarnos a los especialistas que hoy van a hablar. Los temas que se abordarán no sólo son relevantes para el espectador curioso, sino para salvar a la especie que está en riesgo, el planeta se puede salvar solo, pero la pervivencia de la especie humana requiere de conocimientos científicos para seguir existiendo”, aseguró Juan Villoro al iniciar este homenaje.

Agregó que Mario Molina se caracterizó por su humildad y por estar permanentemente interesado en la voz del otro. El Premio Nobel de Química entendió que el aprendizaje está en oír al otro y la sabiduría en hacer preguntas, la naturaleza es la respuesta, pero hay que saber preguntarle. “Esa actitud contagió a todo El Colegio Nacional, así como su compromiso para tratar de mejorar la situación en la que vivimos. Intervino en discusiones públicas tan importantes como la reciente en torno al uso del cubrebocas”.

Al tomar la palabra, el físico experimental Luis A. Orozco comentó que se escogió ese día para realizar la sesión por coincidir con el cumpleaños de la Física Cuántica. Mencionó que fue un 7 de octubre, día en que murió Mario Molina, en que la familia del físico Max Planck recibió a la familia del también físico Heinrich Rubens, en su casa, en Berlín, en 1900. Y en esa reunión se detonó el hallazgo de la Ley de Planck, en la que se propone que la energía viaja en paquetes, a través de lo que hoy se conoce como fotón. A la constante que relaciona la frecuencia del fotón, la luz de la radiación, con la energía, es lo que hoy se conoce como Constante de Planck, lo que significó una nueva manera de medir a la naturaleza.

Por su parte, el especialista en clima de la Universidad Duke, Estados Unidos, Drew T. Schindell, se refirió a la importancia de observar un mismo problema desde diferentes perspectivas, tal y como lo hicieron Mario Molina y Frank Sherwood Rowland, quienes compartieron el Premio Nobel de Química en 1995, y mostraron la fragilidad del planeta de la que los seres humanos no eran conscientes, al tiempo que plantearon soluciones para reducir el agujero en la Capa de Ozono.

Agregó que el trabajo del científico mexicano establece un gran ejemplo para la ciencia en general, porque, además de proponer una visión científica, climática y de salud pública, “enseñó a toda la comunidad cómo se puede combinar el trabajo cuantitativo de la más alta calidad con salir al público y abogar por el cambio. Sólo necesitas decir cuáles son los hechos, prestar atención a las implicaciones y enviar un mensaje de que el mundo será destruido por el cambio climático”.

Recordó que otra de las enseñanzas de Mario Molina fue lo que un día le dijo al respecto de lo que vale la vida de una persona, “que una persona adinerada pueda pagar más no significa que vale más que una persona pobre, y si en México el promedio de vida es menor al de los Estados Unidos, eso sólo significa que tiene menos dinero”.

Al tomar la palabra, el Premio Nobel de Física 1997, William D. Phillips, se refirió a que Mario Molina tuvo un compromiso con la voluntad de participar en políticas públicas que realmente cambiaron al mundo. Los resultados de su hallazgo, que proponía que los refrigeradores y aerosoles se descomponían en la estratosfera y estaban acabando con un filtro indispensable para mitigar los efectos dañinos de las radiaciones ultravioletas, se vieron reflejados en el notable Protocolo de Montreal, que decretó que debían eliminarse cloroflurocarbonos esenciales de la sociedad tecnológica. “Éste es probablemente el acuerdo internacional más eficaz que jamás haya existido”.

Agregó que el comprometerse con las políticas públicas debería ser un modelo de los científicos para poder participar en ellas de una manera clara y veraz, y que éstas se fijen en los datos de la ciencia. “La recuperación de la Capa de Ozono es un ejemplo de que se puede hacer algo con el problema del calentamiento global, por su puesto, será caro. Se gastó dinero sin pensarlo dos veces en la pandemia por coronavirus, pero la gente no quiere gastar con un problema a largo plazo”.

El también miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias, como lo fue Molina, hizo hincapié en que el químico mexicano tuvo una profunda influencia en las vidas de los científicos y en la sociedad. “Todos necesitamos pensar en él no sólo como alguien a quien honramos y recordamos, sino como alguien que deberíamos tratar de emular”.

Fuente: El Colegio Nacional

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