“Concluimos que el patógeno Bd es la especie invasiva que ha tenido el efecto más grave en la biodiversidad del mundo. Las regiones más afectadas son Mesoamérica y Sudamérica porque tienen mayor diversidad de anfibios”: Patricia Burrowes

“El problema grande es que los anfibios, las ranas, sobre todo, están desapareciendo en todo el mundo, la tasa de mortandad es sumamente acelerada, especialmente en las últimas tres décadas, al punto que se considera esta desaparición como la sexta extinción masiva de la biodiversidad del planeta”, aseguró la bióloga Patricia Burrowes al impartir la conferencia En el tiempo de la pandemia: las enfermedades detrás del exterminio de los anfibios.

La sesión formó parte del ciclo Universidades por la ciencia, que coordina el colegiado Jaime Urrutia Fucugauchi y se transmitió en vivo el 24 de noviembre, a través de las plataformas digitales de El Colegio Nacional. Durante su participación, la profesora de biología de la Universidad de Puerto Rico hizo un paralelismo entre la enfermedad que está exterminando a los anfibios a nivel mundial y la que está matando a la humanidad en este momento con la pandemia.

Agregó que entre las causas de la desaparición de los anfibios, como la de cualquier otro miembro de la biodiversidad, se encuentran las acciones que los seres humanos han realizado para atropellar al planeta como la fragmentación de hábitat, la degradación, la deforestación y la contaminación; además, el calentamiento global, porque los anfibios dependen del agua para reproducirse, y los agentes infecciosos emergentes causados por hongos quitridos y ranavirus tienen un gran impacto en estas especies.

La científica de origen estadounidense centró su charla en el hongo quitrido Batrachochytrium dendrobatidis, actualmente responsable del declive de más de 500 especies de anfibios. Se trata de un organismo acuático conocido también como Bd, que provoca la enfermedad denominada quitridiomicosis, es decir causa un desbalance de electrolitos que engruesa la piel de los anfibios y acaba matándolos por un ataque cardiaco. El patógeno es capaz de afectar tanto a ranas acuáticas como terrestres.

Explicó que en 2018 se publicó en la revista Science un estudio, a partir de la información genética del hongo Bd, demostró el origen de esta cepa en el sureste de Asia. El dato relevante es que el patógeno no causa ningún daño a las especies de este continente y se dispersa por todo el mundo debido al comercio de mascotas. Su efectividad se debe a que es generalista en cuanto a su hospedero, es decir no le importa a qué anfibio infectar y afectar, puede ser desde una rana hasta una salamandra.

En 2019 el australiano Bean C. Scheele invitó a un gran número de herpetólogos de todo el mundo para colaborar con datos empíricos que permitieran cuantificar las especies de anfibios que habían declinado o muerto por el Bd, el resultado del proyecto, en el que también colaboró la doctora Burrowes, arrojó que 501 especies declinaron por esta cepa y 90 especies se creen extintas a consecuencia de ésta.

“En este trabajo concluimos que Bd es la especie invasiva que ha tenido el efecto más grave en la biodiversidad del mundo. Las regiones más afectadas son Mesoamérica y Sudamérica porque tienen mayor diversidad de anfibios. La otra huella que deja este patógeno es que no afecta a todas las especies por igual, hay algunas más dañadas que otras, este es otro paralelismo con el SARS-CoV-2.”

En palabras de la experta, los paralelismos entre el Bd y el SARS-CoV-2 es que ambos son organismos que están causando una pandemia, una en anfibios y otra en humanos; además, ambos evolucionaron en Asia y es precisamente en ese lugar donde sus hospederos no parecen ser tan susceptibles; también son patógenos expandidos rápidamente a causa de la globalización y son generalistas, porque no les importa ni el tamaño, la raza o la edad de los anfibios o humanos.

Los anfibios son vertebrados que tienen una piel glandulosa que se puede deshidratar si hace mucho calor. De acuerdo con las investigaciones realizadas por la bióloga en Puerto Rico, el Bd es también dependiente de la temperatura y de la humedad, crece mejor si se encuentra entre los 17°C y 23°C, es por ello que en esta isla los anfibios más afectados son los de montaña. Aseguró que los cambios estacionales pueden influir en el contagio de este patógeno, a mayor sequía mayor probabilidad de infección y mortandad.

Enfatizó que hay esperanzas para los anfibios porque ella los puede curar en su laboratorio gracias a un fungicida, el problema es que este tratamiento no se puede utilizar de manera masiva en la biodiversidad. Por ello es necesario hacer más estudios del microbioma para ayudar a las ranas a combatir este patógeno.

Entre los proyectos nuevos de la especialista en la dinámica de poblaciones de anfibios se encuentra un estudio de comparación espacio-tiempo que busca conocer cómo han respondido estas especies al calentamiento global en los últimos 34 años, sobre todo, en Colombia. Resaltó que “la esperanza frente a las pandémicas nos la da la investigación científica, la ciencia es una maravilla y tenemos que apoyarla en todo sentido, porque sólo con la investigación científica podemos encontrar respuestas que son basadas en datos, no son inventos, y que nos van a llevar a soluciones potenciales.”

Fuente: El Colegio Nacional

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