“Después de todos los intentos por encontrar el sentido de los virus y ante una falta de consenso, la broma de Jean y Peter Madawar sigue vigente al considerar que los virus en realidad son una mala noticia envuelta en una capa de proteína”: César Hernández Rodríguez

“Donde quiera que se encuentren organismos celulares hay virus, es decir donde habita la vida asociada a células hallaremos virus. Si los virus florecieran iluminarían el planeta, porque en la mayoría de los ambientes se encuentran”, aseguró el microbiólogo César Hernánez Rodríguez al impartir la conferencia La virusfera: un acercamiento a la diversidad viral.

La sesión formó parte del ciclo Viernes viral, que coordina el colegiado Antonio Lazcano y se transmitió en vivo el 6 de noviembre a través de las plataformas digitales de El Colegio Nacional. El investigador de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional (IPN), inició su ponencia con un recorrido histórico de la virología. Aseguró que resulta sorprendente la intuición que tuvieron científicos como Jenner y Pasteur al desarrollar vacunas contra los virus de la viruela y de la rabia, en los Siglos XVIII y XIX respectivamente, incluso antes de que estas entidades se descubrieran o pudieran observarse.

Agregó que llama la atención que el descubrimiento de los virus ocurriera en la planta del tabaco y no en los humanos. En 1886 el químico agrícola alemán Adolf E. Mayer, describió la enfermedad del mosaico del tabaco y se percató que podía transmitirse de una planta enferma a una sana a través de la savia. Posteriormente el biólogo ruso Dimitri Ivanovski y el naturalista neerlandés Martinus Willem Beijerinck, descubrieron que una entidad biológica más pequeña era la causante del padecimiento, fue entonces cuando Beijerinck denominó a esta entidad virus, palabra relacionada con el término veneno.

“El descubrimiento de los primeros virus humanos tuvo varios protagonistas y episodios dignos de una novela; por ejemplo, el médico cubano Carlos Finlay propuso la hipótesis de que los mosquitos de una especie particular eran el vector y transmisor de la fiebre amarilla, llevando el patógeno de la sangre de las personas enfermas a las sanas. Fueron Walter Reed y James Carroll de la Armada de los Estados Unidos quienes confirmaron la hipótesis y asociaron, por primera vez, al mosquito como un vector para transmitir otros padecimientos que ahora conocemos como el dengue o el chikungunya.”

Los anteriores descubrimientos tempranos fueron la primera evidencia de que los virus podían infectar amplios grupos de organismos celulares, desde bacterias, plantas y animales hasta el ser humano. “Mucho se ha avanzado para entender a los virus desde su descubrimiento, cada uno tiene particularidades en su ciclo replicativo.”

En palabras del experto en microorganismos de la rizosfera y endófitos del maíz explicó que se pueden reconocer tres estados en el ciclo viral, el primero es el virión extracelular, que algunos investigadores han equiparado con una especie de fase de latencia en la que el virus se encuentra inactiva; el estado de profago, es decir cuando el virus se encuentra insertado en el genoma de la célula huésped donde puede permanecer oculto; y el estado vegetativo, que responde a los eventos en los que el virus se replica y ensambla a costa de la célula huésped.

Agregó que a casi 128 años del descubrimiento de estos microorganismos, el concepto mínimo de estas entidades biológicas, continúa en debate, sobre cuál es la esencia que los define. “Después de todos los intentos por encontrar el sentido de los virus y ante una falta de consenso de los virólogos, la broma de Jean y Peter Madawar sigue vigente al considerar que los virus en realidad son una mala noticia envuelta en una capa de proteína.”

Explicó que entre las características más difíciles que poseen está el tamaño y para imaginarlo se puede tomar como referencia la imagen de un alfiler rodeada por un conjunto de eucariotes unicelulares del grupo de los protistas, por ejemplo, un total de 700 células de la bacteria escherichia coli, cabrían formadas a lo largo del diámetro de la cabeza del alfiler.

“Si bien es cierto que ningún virus se acerca al tamaño de las bacterias más grandes conocidas como aquellas que miden de largo hasta 600 mil nanómetros y de ancho 80 mil nanómetros, sí hay virus que tienen el tamaño de algunas células como el que mide 800 nanómetros.”

En palabras del científico, los virus habitan en todos los ambientes de la Tierra incluso duplican o triplican a las bacterias. “Se estima que, por ejemplo, en los océanos existe un total de 10 a 30 partículas de virus, pero tan sólo de 10 a 28 de bacterias. De ahí que los investigadores utilicen el término virusfera para referirse a la porción de la Tierra en la que se encuentran los virus, en un intento en reconocer su importancia a nivel planetario o como un complemento del concepto de biósfera.”

Puntualizó que “lo que queda claro es que el papel de los virus va mucho más allá de ser simples patógenos. No sólo son la entidad biológica más numerosa, también es la más numerosa en términos de riqueza de especies, en los océanos los virus probablemente infectan desde bacterias hasta mamíferos como las ballenas. Este tipo de entidades se encuentran en el resto de los hábitats del planeta, incluso en ambientes que calificamos extremos, como manantiales ácidos que tienen temperaturas por arriba de los 87ºC.”

El investigador hizo énfasis en que la importancia de los virus en términos ecológicos es muy amplia, son patógenos habituales y emergentes de prácticamente todas las especies biológicas, incluso son la causa de mortalidad de la mayor parte de las bacterias o de los organismos celulares como los marinos. Pero lo más importante que reflejan los métodos de secuenciación masiva es que los virus son los reservorios de la mayor diversidad de genes existentes en la naturaleza, es decir, hay más genes funcionales en los virus de los que se pensaba, esto genera un impulso a la evolución biológica.

“Algunas personas nos preguntamos quiénes eran los especialistas nacionales en coronavirus, para nuestra sorpresa nadie en el país tenía como modelo de estudio a esta familia de virus, desde luego que los científicos han tenido una respuesta espectacular ante esta pandemia, pero lo que es un hecho grave es que no hay científicos especializados en este tipo de virus, a pesar de las continuas advertencias de la comunidad científica internacional.”

Fuente: El Colegio Nacional

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