Pedro Márquez Joaquín (Colmich)

El doctor es investigador en el Centro de Estudios de las Tradiciones en El Colegio de Michoacán A.C (Colmich). Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

El ser humano desde la juventud se pregunta: ¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte? ¿Por qué yo nací? ¿Cuándo muera, que será de mí? Son preguntas difíciles de responder con satisfacción; quedan en la memoria para reflexionar cada vez que nace un nuevo ser en el seno de la familia o cuando muere algún ser querido; estos dos momentos son para hacer reflexiones sobre la vida y la muerte. Cada sociedad ha desarrollado sus propias respuestas e interpretaciones.

En el presente artículo pretendo dar pistas sobre los orígenes de la celebración de la venida de los espíritus conocida como “Noche de muertos” en la región purépecha.

Para los antiguos pobladores de Michoacán (conocidos también como tarascos o purépechas) hasta la época actual se cree que los muertos están vivos. [1] Los purépecha tratan a los muertos como otro ser humano, sólo que sin cuerpo, algo así como si estuvieran presentes con los vivos; a los muertos se les habla y, aunque no responden, se les ofrece las cosas que les gustaba. Por ejemplo, cuando en familia la gente está comiendo al recién muerto se le ofrece y sirve en un plato aparte; esta comida se le deja en el altar o en parhankua (o fogata de tres piedras) para que los muertos los aprovechen. Cuando los humanos actúan y practican cosas fuera de la normatividad moral, los muertos les llaman la atención, ya sea a través de sueños o a través de hacer sentir su presencia. He escuchado testimonios de cómo los hombres vivos consultan a los muertos para aprender aspectos que la vida no aprendieron. [2] Los espíritus de los muertos deambulan en el entorno donde se vive; los espíritus hacen que las cosas se muevan para manifestarse que están presentes. Quizás por eso Corona Núñez afirma que entre los purépecha no existe la muerte.

Estas son algunas de las razones para que las familias y las comunidades esperen que el espíritu de los antepasados regrese a este nivel del mundo para estar con los viven el echerendo.

No voy a describir las distintas formas que los purépecha llevan a cabo esta ceremonia y celebración, los artículos que describen y narran lo suficientemente en varios artículos periodísticos. Veo una ausencia sobre los orígenes de esta tradición, por eso sí interesa apuntalar las bases que dieron origen a la tradición de ofrendar. Y revelar que “Noche de Muertos” es de uso mercantil.

La cosmovisión mesoamericana

La cosmovisión mesoamericana sobre el mundo y la vida se divide en cuatro puntos cardinales y tres niveles: los puntos cardinales es el septentrional o lugar de los vientos, o también conocido como “la mano derecha”. Al sur se asocia al agua y es conocido como “la mano izquierda”. Al oriente se dirige al fuego, por donde se aparece Curicaveri (dios principal entre los Uacusecha). Al poniente se encamina a Xaratanga, región donde el sol es comido por cuerauaperi.

Los niveles son: awandaro (en el cielo); echerendo (en la tierra) y cumienchiquaro (en el inframundo); esto da lugar a pensar que la visión que tenían los antiguos sobre la tierra y el mundo es plano, reflejado en la palabra parhaquahpeni en forma antigua. Sólo estando parado en un sitio plano parhaquahpeni es posible visualizar el awanda (cielo) y el cumienchuquaro inframundo lugar donde habitan los muertos.

Por tanto, cuando en la vida cotidiana los humanos se “mueren”, es decir dejan de respirar, consideraban que en realidad no se morían sino que pasaban del mundo de los humanos al cumienchuquaro (inframundo) que pertenece a otro nivel, pero como el inframundo (el mundo de los muertos) es también parte del este mundo nuestro, por tanto, los muertos no se mueren sino que pasan a otro nivel.

La idea de que los nobles gobernantes muertos pasan a otro nivel al mundo de los dioses, al awanda, pero dejamos para otra ocasión el desarrollo de este ámbito.

En otro trabajo anterior abordé la relación que los humanos tenían con los dioses y cómo los dioses se comunican con los humanos. Encontré que existe la mutua necesidad de comunicarse, o sea que había una especie de acuerdo común, ya que los dioses para mantener su existencia necesitan del trabajo de adoración y veneración por parte de los humanos, y viceversa, los humanos necesitan de la existencia de los dioses para mantener su existencia en la fase terrenal.

De la mutua necesidad entre humanos y dioses me surgen otras preguntas. ¿Existe la necesidad de que los humanos se comuniquen con los muertos? ¿O existe la necesidad de que los muertos se comuniquen con los humanos?

El mundo terrenal y la relación con el mundo de los muertos

Obvio que sí existe necesidad de este tipo de comunicación, sobre todo, si consideramos que el mundo era concebido en los tres niveles. De otro modo no tendría sentido hablar del pensamiento mesoamericano. Por ello sostenemos que los antiguos pobladores de Michoacán creían que los muertos regresan; más claramente, se quiere decir que los espíritus de los muertos familiares vuelven al mundo de los vivos; por eso hay que recibirlos porque se hacen presentes en la vida.

La base de esta creencia ya estaba entre los purépecha y las antiguas tradiciones de ofrendar a los muertos. Esta tradición no fue creada cuando llegaron los españoles a la América y a Michoacán. Ésta práctica ya estaba practicándose entre los humanos purépecha desde mucho antes de la llegada de los españoles. Ahora bien, si ya se ejercía entonces tenemos un pedazo de historia para hacer la afirmación de que los antiguos son profundamente religiosos. Esta afirmación la han dado casi todos los estudiosos del tema. Como colofón, diremos algo sobre las prácticas en otras comunidades.

La ofrenda en comunidades serranas

Es cierto que en las comunidades de la rivera del Lago de Pátzcuaro es el más y mejor conocido. Sólo que la tradición nativa ha sido aprovechada por propios y extraños a la cultura; son otros intereses ajenos a la nuestra forma de vivir, tales intereses son económicos, es decir, tanto empresas privadas con el apoyo o colusión de las dependencias del gobierno promueven el turismo como una manera de generar los ingresos económicos, de tal suerte que las empresas hoteleras y restaurantes utilizan esta tradición antigua que practican la gente de las comunidades para aprovechar su propia promoción. En muchos casos también los lugareños admiten, voluntaria o involuntariamente, acceden a presentar esas tradiciones milenarias a los ojos y vista del turista promovida por las empresas. De ahí en nombre de “Noche de Muertos” porque en la región la tradición es de noche. En otras comunidades se practica durante el día. Esta venida de los espíritus al mundo de los vivos se aprovecha para presentar eventos adicionales para los inquietantes ojos del turista.

Notas

[1] Permítaseme aclarar que me refiero a las creencias nativas y no a las creencias influenciadas por la religión judeo-cristiana donde impera la idea de gloria o reino de Dios y el infierno, lugar de eterno castigo para los delincuentes y malhechores.

[2] Juan Cerano fue un escultor único, originario de Zacán, Michoacán, pero vivió y murió en mi comunidad natal; me comentó que había aprendido la escultura a través de sueños con sus padres; que les preguntaba, y al día siguiente practicaba lo que había soñado. Poco a poco fue mejorando su técnica. Era muy querido por los sacerdotes que con frecuencia mandaban reparar o hacer imágenes religiosas.

Fuente: México es Ciencia

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