Jorge Cáceres Martínez (CICESE)

El doctor es investigador titular en el Departamento de Acuicultura, División de Oceanología en el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Baja California, (CICESE).

Nunca como ahora, a nivel mundial hemos aprendido muchos conceptos epidemiológicos debido a la aparición del nuevo coronavirus SARS-CoV2. Hoy, todos sabemos que una pandemia es una nueva enfermedad infecciosa que afecta prácticamente a los seres humanos en todo el planeta. El origen del término proviene de un vocablo griego que, respecto a la salud humana, significa “enfermedad de todo el pueblo”.

Una pregunta natural sería saber si existen pandemias en los animales que se producen para consumo humano. La respuesta es sí, y en este caso se denominan panzootias, es decir, enfermedades que afectan a una especie animal, en la práctica, en todo el orbe.

En animales terrestres existen varios ejemplos ampliamente conocidos, entre ellos, la encefalitis equina o la influenza aviar; como en el caso de la salud humana, para combatir estas enfermedades se implementan estrategias muy parecidas a las que hemos venido conociendo para enfrentar al coronavirus.

Primero, conocer al agente infeccioso, su ciclo de vida, sus formas de transmisión y de actuación en los animales infectados, el desarrollo de métodos de diagnóstico efectivos, tratamientos específicos, fármacos, vacunas, además de establecer medidas de bioseguridad, como la higiene, desinfección de superficies, cercos sanitarios, cuarentenas, sana distancia, etcétera. Al tratarse de animales terrestres que, además, cuentan con un sistema inmune similar al nuestro, es posible implementar medidas como las ya descritas.

Sin embargo, también los animales acuáticos como los peces, camarones u ostiones, por citar algunos, se ven afectados por panzootias, y pueden tener efectos devastadores para su producción y generar crisis económicas.

El estudio y control de estas panzootias en el medio acuático se complica, debido a que si se tratan de producciones dentro del mar, lagos o ríos, en donde se usan jaulas o estructuras de cultivo instaladas dentro del agua, es imposible controlar las corrientes, mareas, y demás fenómenos oceanográficos y lacustres que son una vía idónea para dispersar agentes infecciosos.

Por otro lado, si bien en el caso de los peces que tienen un sistema inmune similar al de los vertebrados es posible generar vacunas, en lo que toca a los invertebrados como camarones y ostiones esto no es posible ya que su sistema inmune es muy simple y no tienen memoria inmune, por lo que no es posible utilizar vacunas.

En la producción acuícola encontramos varias enfermedades que pueden ser catalogadas como panzoóticas; una de ellas es el herpesvirus del ostión (OsHV-1) que afecta a la especie de ostión que se cultiva en casi todo el mundo, el ostión japonés, cuyo nombre científico es Crassostrea gigas, que en el Noroeste de nuestro país es la principal especie que se cultiva, produciendo un alimento rico en proteínas y vitaminas que se comercializa al interior de México y a Estados Unidos.

En el CICESE hemos venido estudiando esta enfermedad y conocemos ya muchas características del virus, su forma de actuar, su diagnóstico y las acciones de bioseguridad para evitar su dispersión. Como en el caso de la pandemia causada por el coronavirus SARS-CoV2, es necesaria la colaboración con científicos expertos de todo el mundo para controlar al herpesvirus del ostión (OsHV-1).

La coyuntura por la que estamos pasando nos da la oportunidad de divulgar este tipo de investigaciones científicas con el fin de que el público en general y las autoridades académicas correspondientes las conozcan y valoren su utilidad para proteger la producción de alimentos del mar. Cabe señalar que, afortunadamente, este herpesvirus no tiene ningún efecto en la salud humana; sólo afecta al ostión.

Fuente: México es Ciencia

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