“Una descendencia expuesta a insuficiencia endocrina placentaria exhibe una mayor ansiedad, causa síntomas depresivos, déficits en la cognición y comportamiento social atípico”: Rosalind John

“Los genes en la placenta del útero pueden influir en la forma en que la madre se comporta con su decendencia”, aseguró Rosalind John, investigadora de la Universidad de Cardiff, Reino Unido, al participar en el ciclo de conferencias Universidades por la ciencia, el 6 de octubre.

La directora de la División de Biomedicina de la Facultad de Biociencias de Cardiff impartió la ponencia Maternal brain: from placentas to caregiving behaviour (Cerebro materno: de las placentas al comportamiento del cuidador) en la que se refirió a las funciones placentarias y como éstas intervienen en el comportamiento materno.

Acompañada por el colegiado Jaime Urrutia Fucugauchi; Dionisio Meade García de León, presidente del Consejo Directivo de Fundación UNAM; y Araxi Urrutia, investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM, la también profesora de epigenética del desarrollo comentó que la pérdida de la función de tres genes impresos en la madre provoca deficiencias en el cuidado materno.

Agregó que la impronta genética, que se refiere a los genes impresos en el organismo heredados de la madre y del padre, es una señal de origen parental y se expresa según el sexo del progenitor que lo haya transmitido. “En un embarazo mamífero, la madre proporciona recursos en el útero para el desarrollo de su descendencia, el padre proporciona el esperma único, los recursos de la madre son mucho mayores que los proporcionados por el padre”.

Explicó que las funciones placentarias están relacionadas con el transporte de nutrientes al feto, la eliminación de sus desechos, con la inmunosupresión, que tiene que ver con la respuesta inmunológica de la descendencia; la hematopoyesis, es decir la generación de células sanguíneas; el desarrollo mamario; la alteración de glucosa en el metabolismo y el crecimiento fetal.

“Por supuesto, no se puede tener un feto más grande sin apoyar a ese feto con nutrientes maternos, densos nutrientes que la placenta le proporciona, por lo que la placenta es un órgano realmente importante del embarazo”.

La hipótesis de la investigación de la doctora Rosalind John plantea la idea de que los genes impresos regulan el número de células que expresan el lactógeno placentario, es decir favorecen a la hormona que se desarrolla durante el embarazo para ayudar a alimentar al feto en crecimiento.

En palabras de la científica, los lactógenos placentarios tienen la función de preparar el cerebro materno para el cuidado, lo que significa que estas unidades de información expresadas en la placenta influyen en el comportamiento materno.

Enfatizó que el cerebro de la madre cambia durante el embarazo, una característica que aún no se reconoce. Por ejemplo “Los genes impresos regulan la cantidad de células endocrinas en la placenta”, este tipo de hormonas tiene, entre otras funciones, la de controlar el estado de ánimo, el crecimiento y desarrollo del organismo, así como el metabolismo y la reproducción.

Agregó que en estudios realizados en el laboratorio con roedores encontraron que la ganancia en la expresión del gen Phlda2, generalmente expresado por la madre, o la pérdida de la función del gen Peg3, expresado por el padre, da como resultado menos células endocrinas en la placenta lo que provoca que las crías nazcan con bajo peso al nacer.

Las madres agresivas de roedores muestran alteraciones en su comportamiento con un menor enfoque en la crianza, derivado de la ganancia del gen Phlda2, o una mayor ansiedad, provocada por la ausencia del gen Peg3.

La doctora Rosalind John explicó que estos genes son los encargados de regular las hormonas placentarias en los embarazos humanos, y al igual que en los roedores influyen en el peso del bebé al nacer y en el estado de ánimo de la madre. Incluso la alteración de estas moléculas de la herencia puede estar relacionada con la depresión prenatal materna.

“Entonces, sólo para resumir lo que les dije, los genes impresos regulan la cantidad de células endocrinas en la placenta; la expresión del gen Phlda2 o la baja expresión del gen Peg3 da como resultado menos células endocrinas placentarias y menor expresión de hormonas placentarias”.

La profesora de Cardiff hizo énfasis en que “la impronta genómica puede haber jugado un papel importante en la evolución del comportamiento materno de los mamíferos”. Y que una descendencia expuesta a insuficiencia endocrina placentaria exhibe una mayor ansiedad, causa síntomas depresivos, déficits en la cognición y un comportamiento social atípico.

Fuente: El Colegio Nacional

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