Crisalejandra Rivera-Pérez, María de los Angeles Mendoza-Becerril

Unidad de Educación a Distancia, CONACYT-Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR), La Paz, Baja California Sur, México

Autor de correspondencia: Crisalejandra Rivera Pérez

La Educación a Distancia en México y en el mundo, dio un giro de 360 grados, y esto debido al brote de coronavirus SARS-Cov-2, o mejor conocido como COVID-19, el cual se transmite a través de las gotas de saliva que se generan cuando una persona infectada tose o estornuda, lo que ha dado origen a estrategias de contención del virus, principalmente mediante el distanciamiento social. Si bien la Educación a Distancia tenía una tendencia a la alza en el mundo, el brote de coronavirus ha venido a acelerar su implementación en el sistema educativo de las diferentes dependencias escolares del mundo, e incluso ha generado que muchas de las labores de escritorio se realicen desde casa, a lo que se conoce como homeoffice.

Sin embargo, México es uno de los países donde la Educación a Distancia es difícil de implementar, principalmente porque de acuerdo a la Encuesta sobre la Disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2019 hay 80.6 millones de usuarios de internet, que representan el 70.1% de la población de seis años o más. Estos usuarios sólo representan el 71.2% de las zonas urbanas, mientras que sólo un 47.7% representa a las zonas rurales1. Aunado a esto, la proporción de hogares que disponen de computadora es de 44.3% al 20191, lo que sugiere que no todos tienen el mismo acceso a los recursos tecnológicos para poder tener acceso a la educación virtual. Con la finalidad de compensar esta falta de conectividad entre la población y la Educación, y subsanar el ciclo escolar 2020-2021 que se puso en riesgo debido al COVID-19, el gobierno Mexicano implementó una estrategia para hacer llegar la educación básica a las comunidades urbanas y rurales que carecen de internet en agosto del 2020, que fue transmitir las clases mediante televisión y radio, además del internet2. Ya que de acuerdo a ENDUTIH, el 92.5% de los hogares cuenta con al menos un televisor1. Esto ha llevado a la capacitación masiva del personal educativo para implementar herramientas tecnológicas que permitan preparar un nuevo diseño instruccional apto para las condiciones educativas actuales. Si bien, no ha sido considerada la mejor estrategia de enseñanza para los estudiantes de educación básica, al menos permite dar seguimiento a los estudiantes durante la contingencia, que no promete ser de corta duración, y evitar la deserción escolar, la cual de acuerdo al informe 2019 del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación en México (INEE) fue de 15.2%3 en condiciones normales (sin pandemia).

En el caso de estudios superiores, como universidad y posgrado, pasamos de tener un 11.6% de la matrícula de Educación a Distancia4 al 100% en sólo siete meses. Esto ha propiciado que tanto las Instituciones de Educación Superior (IES) como los Centros Públicos de Investigación (CPIs), migren sus clases a plataformas como Moodle, Edmodo, Schoology, Google classroom, entre otras, o bien den sus clases vía remota usando Zoom o BlueJeans. Si bien, estos cambios no son de carácter formal, es decir no están decretadas las clases como clases virtuales ante la Secretaría de Educación Pública, hace un llamado de alerta a todas las instituciones de educación superior y de posgrado sobre las contingencias que puede sufrir la población y las estrategias que se deben de tomar para evitar la deserción escolar a este nivel, ya que de acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD), solo el 22% accede a la educación superior5. Sin embargo, aunque pareciera que todas las IES han logrado hacer la migración a educación virtual, la realidad es que de las 116 universidades e instituciones de educación superior públicas y privadas, el 58% de las instituciones tienen carencias de equipo o internet y el 55% de los alumnos y maestros carecen de capacidades en el uso y manejo de las plataformas tecnológicas6.

Este cambio repentino de didáctica educativa ha propiciado que el personal de las IES y profesores investigadores de los CPIs se capaciten de manera inmediata, y migren su estrategia de enseñanza-aprendizaje a un diseño instruccional más estructurado para una clase asincrónica o sincrónica, según el caso, para poder lograr los objetivos de las asignaturas. Si bien, pareciera sencillo, hay una serie de limitantes que lo acompañan, que incluyen una brecha generacional y tecnológica dentro de los CPIs, esto dado que la edad promedio de los investigadores oscila entre los 55 y 65 años, y esto limita la transición de las clases presenciales a las virtuales, por otro lado, no todas las plataformas para educación a distancia son amigables y no todos los profesores están dispuestos a dedicarles tiempo a la capacitación. Sin embargo, no todo ha sido negativo, obviamente muchas CPIs han tomado el problema a su favor, y han tomado medidas en el asunto.

Si bien pareciera que las CPIs han logrado contener el problema de las clases en línea, no hay que olvidar que la mayoría de los posgrados, al menos en ciencias biológicas, además de tomar clases presenciales (ahora en línea), deben realizar un trabajo de tesis, que en muchos casos requiere de trabajo experimental, y que por la contingencia no se les permite ingresar a la institución donde realizan su posgrado. Estos estudiantes, han tenido en muchos casos que modificar su plan de trabajo de investigación, sus estancias nacionales e internacionales, cancelado trabajo de campo y la participación en congresos (mismos que en su mayoría cancelaron), etc., de manera que les permita cumplir los lineamientos institucionales de las CPIs al cual están suscritos, para obtener el grado, y ante el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), ya que éste último es el que emite la beca para sus estudios, y tiene una vigencia de dos años para maestría y cuatro años para doctorado.

Es claro que la Educación en México, y en el mundo, están sufriendo un déficit educativo, sin embargo a pesar de las vicisitudes que se están presentando, México ha logrado darle vuelta a la situación, implementando estrategias para hacer llegar la educación a comunidades rurales y/o comunidades que carecen de internet, en el caso de la educación básica. Y las IES y CPIs han logrado adaptarse a la situación de una manera rápida, logrando la Educación a Distancia (en línea y remota) al 100% para sus estudiantes de posgrado. Sin embargo, tendremos que esperar para saber si la estrategia además de rápida, es eficaz y de calidad, y como repercute en la formación de los recursos humanos en México, y en el mundo.

  1. INEGI, 2019. ENDUTIH. Comunicado de Prensa Núm. 103/20.
  2. SEP, 2020. Boletin No. 223. https://www.gob.mx/sep/articulos/boletin-no-223-presenta-sep-programacion-y-horarios-del-programa-de-educacion-a-distancia-aprende-en-casa-ii?idiom=es
  3. INEE, 2019. La educación obligatoria en México: Informe 2019. Capítulo 1. 1.3 Permanencia y conclusión en la educación obligatoria. https://www.inee.edu.mx/medios/informe2019/stage_01/cap_0103.html
  4. Mendoza-Becerril M.A., Campos-Cruz, Héctor, Rivera-Pérez, C. 2020. Educación a Distancia en México: Centros Públicos de Invesitgación. NotiCyTI. https://noticyti.com/opinion/963-educaci%C3%B3n-a-distancia-en-m%C3%A9xico-centros-p%C3%BAblicos-de-investigaci%C3%B3n.html
  5. OCDE. (2017). México, último en acceso a universidad. Recuperado de: http://www.eluniversal.com.mx/nacion/sociedad/educacion-superior-mexico-ultimo-lugar-en-dar-acceso-ocde.
  6. José Antonio Román (2020) “Prevén aumento de deserción escolar por migración a educación virtual”, La Jornada, 1 de junio, https://www.jornada.com.mx/ultimas/sociedad/2020/06/01/preven-aumento-de-desercion-escolar-por-migracion-a-educacion-virtual-2139.html

Fuente: Cibnor

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