En México todavía no lo estamos haciendo bien, la ciencia nos dice qué es lo que tenemos que hacer, desafortunadamente la política no, aseveró el colegiado

Es importante darle el mensaje a la sociedad de que sí tenemos la solución, sí podemos controlar el crecimiento de contagios por coronavirus SARS-CoV-2 si usamos cubrebocas, pero necesitamos guardar distancia, porque si no lo hacemos nos vamos a tardar mucho más en resolver el problema, fueron las palabras del premio nobel de Química, Mario Molina, integrante de El Colegio Nacional, durante la conferencia Cubrebocas, aerosoles y contagio viral.

Transmitida en vivo por las plataformas digitales de El Colegio Nacional este 14 de agosto, la sesión forma parte del ciclo Viernes viral, que coordina el colegiado Antonio Lazcano Araujo.

Mario Molina, se refirió a la importancia de que exista una conexión entre la química de la atmósfera y el problema del coronavirus.

“Sabemos que en la atmósfera se acumulan partículas muy pequeñas que son las que tapan la visibilidad. Las más perceptibles son las negras que llamamos hollín, estas partículas causan muchos daños en la salud. En la zona metropolitana sabemos que su presencia causa muchas muertes”, puntualizó el ingeniero químico mexicano.

Agregó que lo interesante de estas partículas es que funcionan igual que el humo de un cigarro, son muy pequeñas, invisibles a la vista humana directa, y en niños y mujeres embarazadas tienen impactos muy caros para su salud.

“Nos hicimos la pregunta ¿Tendrá algo que ver esto con la transmisión del coronavirus? La respuesta es sí, resulta que estas partículas sí pueden acarrear al coronavirus, pero apenas se reconoció su impacto en la transmisión del COVID-19”, enfatizó Mario Molina.

Desde el punto de vista de la calidad del aire, las partículas se dividen en aquellas que tienen un tamaño superior a diez micras, las que tienen un cuerpo igual o inferior a diez micras (PM10) y las que cuentan con un tamaño inferior a 2.5 micras (PM2.5). Todas son mucho más chicas que un cabello humano.

De acuerdo con Mario Molina, las partículas PM10 son las más fáciles de analizar y se pueden identificar en el polvo de una construcción, el polen o el moho. “Pero las partículas realmente peligrosas son las que miden 2.5 micras o menos, son tan pequeñas que ingresan directamente al sistema respiratorio, al sistema pulmonar e incluso pasan directamente al sistema sanguíneo, y son aquellas partículas de combustión, compuestos orgánicos y metales. Estas partículas son lo suficientemente grandes para acarrear el coronavirus”.

El 11 de junio de 2020, Mario Molina en colaboración con un grupo de químicos de la atmósfera publicó el artículo Identifying airborne transmission as the dominant route for the spread of COVID-19 (Identificar la transmisión aérea como la ruta dominante para la propagación de COVID-19), en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, en el que establece el papel de las partículas en el contagio de coronavirus.

“Los expertos en epidemiología del coronavirus tienen otra nomenclatura, entonces a las partículas menores de cinco micras les llaman aerosoles. Si hablamos de coronavirus la pregunta es ¿Hay transmisión efectiva del coronavirus por aerosoles o no?”

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció que hay dos tipos de transmisión de coronavirus, al tocar superficies contaminadas por las gotas emitidas por una persona al toser o estornudar y al respirar directamente estas gotas si se está muy cerca de la persona contagiada.

“En semanas recientes se ha aceptado que efectivamente hay una transmisión muy importante de coronavirus por estos aerosoles y por eso necesitamos usar máscaras, cubrebocas”, enfatizó el químico reconocido también con el Premio Campeones de la Tierra de la ONU 2014.

“Lo que hacemos en este artículo es identificar precisamente a las partículas muy pequeñas con un funcionamiento muy importante para transmitir el virus. Usamos mediciones hechas a nivel internacional por la OMS, escogimos tres países, China, Italia y Estados Unidos. Al principio hay un crecimiento exponencial de contagios, pero, por ejemplo, en una semana ese crecimiento se convirtió en línea recta en el Norte de Italia y eso se debió a que el gobierno decidió que fuera obligatorio del uso de cubrebocas”.

El científico mexicano aseguró que está claro que el uso de cubrebocas cambia las estadísticas de contagio. “Nosotros concluimos en el artículo que sí hay una transmisión muy importante de coronavirus que se puede evitar por el uso de máscaras.

Agregó que lo sorprendente es que las partículas tan pequeñas puedan ser obstruidas por los cubrebocas más comunes, “sabemos por el estudio de la química de las partículas que frente a un cubrebocas éstas no viajan en línea recta, aunque muchos cubrebocas sean relativamente sencillos, los que tienen, por lo menos, dos capas filtran el 70%, 80% o hasta el 90% de estas partículas.

“Nosotros no hicimos experimentos, pero otras personas sí, los han hecho y han medido la presencia de coronavirus en estas partículas muy pequeñas. Hay experimentos que estudian la distancia de traslado, la lejanía que alcanzan y los factores que pueden intervenir como la circulación del viento, todo eso lo citamos”.

El colegiado hizo énfasis en la importancia del uso de cubrebocas para evitar el aumento de contagios a consecuencia de estas partículas, también hizo un llamado a no olvidar las medidas que los gobiernos deben tomar como el distanciamiento social para disminuir el número de contagios y de muertes.

“En México todavía no lo estamos haciendo bien, la ciencia nos dice qué es lo que tenemos que hacer, desafortunadamente la política no. Es importantísimo que las personas de alto nivel que están en el gobierno usen cubrebocas para proteger a la población. Sabemos que los presidentes en Estados Unidos y en México no usan y eso es por falta de información científica. Incluso obligar al uso de cubrebocas puede ayudar a aplanar la curva de contagios”, aseveró.

Fuente: El Colegio Nacional

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