Sergio Alejandro Cañedo G. (Colsan) y Flor de María Salazar M. (UASLP)

El doctor Sergio Alejandro Cañedo Gamboa es profesor investigador del Programa de Historia, en El Colegio de San Luis (Colsan). Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

La doctora Flor de María Salazar Mendoza es profesora investigadora de tiempo completo de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades (FCSyH) de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Archivo Histórico del Estado “Lic. Antonio Rocha”. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

En el panteón y el calendario cívico mexicanos se han ensalzado más a los héroes de la Independencia quienes participaron en el inicio del movimiento insurgente que aquellos que lograron su consumación en 1821; lo mismo ocurre con las conmemoraciones cívicas: la principal es el 16 de septiembre, día de la Independencia; el 27 de septiembre, pese a ser la fecha de la conmemoración de la consumación del movimiento iniciado en 1810, en la actualidad, pasa casi desapercibida.

El proceso de consumación de la Independencia no puede ser menos importante que el inicio de la gesta heroica insurgente. Sin embargo, el movimiento liberal triunfante que restauró la República en la segunda mitad del siglo XIX restó importancia a la consumación de la Independencia en el calendario cívico debido a que vio en sus componentes esenciales un dejo de conservadurismo. Sin embargo, en un análisis meticuloso al proceso de consumación se percibe que el liberalismo en su vertiente constitucional—con origen en la Constitución de 1812— rondaba en el ambiente político, era conocido y puesto en práctica tanto por los miembros del gobierno virreinal como por los independentistas.

Esa vinculación con el conservadurismo relegó a un segundo o tercer planos acontecimientos de gran importancia en las provincias como las primeras proclamas y los juramentos a la Independencia que fueron teniendo lugar en las diversas ciudades distribuidas en la geografía del Virreinato.

Tales proclamas se fueron realizando entre marzo y agosto de 1821: consistían en la entrada a las ciudades de tropas independentistas que conferenciaban con las autoridades locales, los cabildos de los ayuntamientos o las vocalías de la diputaciones provinciales; si llegaban a un acuerdo—que era lo usual—, los independentistas, también conocidos como iturbidistas, entraban a las poblaciones y hacían una proclama improvisada justo al cruzar las puertas de las ciudades; posteriormente, se reunían con los miembros del cabildo y acordaban una solemnidad en la que se formalizaría la jura y la proclama de la ciudad en favor del Imperio.

En la ciudad de San Luis Potosí, dicha conmemoración tuvo lugar hace 199 años, el 7 de julio de 1821, y la historia es como sigue.

Días antes, el 30 de junio ingresó a la ciudad, por órdenes de Agustín de Iturbide y de José Antonio Echávarri, el comandante Manuel Tovar quien en una de las entradas de la ciudad realizó una proclama improvisada. Un par de días después llegó a San Luis el General José Antonio Echávarri a quien Tovar entregó el control militar y fue nombrado por Iturbide comandante de armas de la provincia de San Luis Potosí. El 4 de julio, Echávarri se reunió con los representantes de las corporaciones civiles y eclesiásticas de la ciudad y pueblos aledaños; en esa reunión, acordaron que se realizaría la proclamación el 7 de julio y se elaboró un programa de actividades para la solemnidad. Hubo algunos inconvenientes en los preparativos y era poco el dinero que se tenía disponible.

Se solicitó al cura párroco José Antonio de la Lama celebrar en la iglesia parroquial la misa, a lo que accedió; se construyó en la Plaza de la Constitución (hoy Plaza de Armas) un tablado, el cual se adornó con cortinas, candelabros, retratos, entre otros accesorios. Asimismo, el todavía intendente de la provincia Manuel Jacinto de Acevedo distribuyó billetes de invitación, y ordenó imprimir y publicar en los parajes acostumbrados un bando en que se detallaban las funciones religiosas y civiles, y las demostraciones programadas para solemnizar el augusto acto.

El domingo 7 de julio de 1821 se dieron cita los convocados en la Plaza de la Constitución. El acto dio inicio cuando el alcalde primero de la capital Juan Antonio Gómez recibió el juramento del intendente jefe político Manuel Jacinto de Acevedo. Posteriormente, el jefe político hizo lo propio con los invitados. El ritual de juramento se realizó ante la imagen de “Cristo Señor Nuestro Crucificado y sobre los Santos Evangelios”, y se siguió la siguiente fórmula:

“¿Juráis a Dios, y por los Santos Evangelios observar sólo la religión católica, apostólica y romana? Sí juro. ¿Juráis reconocer y hacer la independencia de esta América con arreglo al plan del señor coronel don Agustín de Iturbide, primer jefe del Ejército de las Tres Garantías que establece la fidelidad al rey, la unión en todos los habitantes de esta Nueva España? Sí juro. Pues si así lo hiciereis, Dios os ayude, y si no, os lo demande”.

Después de realizado el juramento, los asistentes subieron al tablado y se leyó el plan de Iturbide; concluida la lectura, el alcalde primero hizo la proclamación siguiente: “San Luis Potosí, San Luis Potosí, San Luis Potosí por la Independencia americana. Viva la religión; viva la Independencia de esta América Septentrional; viva la unión entre los americanos y europeos, sus habitantes”. Los asistentes que llenaban la plaza respondieron a la proclama con “repetidas vivas y aclamaciones”. Entonces, la tropa presente inició un repique general de campanas y salvas de artillería y fusiles.

Los protagonistas bajaron del tablado y caminaron por la céntrica calle de la Concepción (hoy Ignacio Zaragoza) hasta llegar a la esquina con la del Mesón de San Agustín (actualmente Universidad); ahí repitieron dos veces la proclamación; pasaron luego a la plazuela de San Francisco (Jardín Vicente Guerrero) en donde volvieron a usar la fórmula; entonces, emprendieron el regreso; en una de las equinas de la Plaza de la Constitución hicieron estación e incluyeron de nuevo las salvas de artillería y fusiles. Con ello concluyó el solemne acto; para dar constancia se levantó un acta, la cual fue firmada por las autoridades asistentes.

Este acto de jura y proclama fue el inicio formal de la transición a la era independiente.

No hubo derramamiento de sangre ni escaramuzas entre las fuerzas virreinales e independentistas. El control militar se cedió pacíficamente y las instituciones constitucionales existentes en San Luis, como los ayuntamientos y la diputación provincial, continuaron sesionando de manera acostumbrada. No se alteró su membresía ni se procedió a su renovación inmediata; se respetaron los plazos constitucionales. De esta manera, se fue dando un proceso de adaptación de las instituciones virreinales a las imperiales.

Estos actos de proclamación realizados en muchas de las poblaciones del virreinato fueron preparando el escenario para que el 27 de septiembre de 1821, fecha en que ingresó el Ejército Trigarante a la Ciudad de México, todo estuviera preparado para que el Imperio pudiera funcionar apropiadamente.

Sin embargo, la historia tomó otro derrotero.

Fuente documental

Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí (AHESLP), Fondo Ayuntamiento, 1820-1823, expediente 3, “Año de 1821. Juramento de Independencia”; AHESLP, Fondo Ayuntamiento, 1821.1, Actas de Cabildo.

Imagen tomada de Primo Feliciano Velázquez, Historia de San Luis Potosí, México: Archivo Histórico del Estado “Lic. Antonio Rocha”, Academia de Historia Potosina, 1982, t. 3, p. 159.

Fuente: México es Ciencia

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