Johana Ojeda

Presidenta de la Asociación Vida y Células Madre bancosdecelulasmadre.org

A raíz de la aparición del coronavirus SARS-CoV-2 y su impacto en la salud de millones de personas en 185 países y regiones, investigadores de diferentes partes del mundo trabajan contrarreloj, explorando todos los campos conocidos de la ciencia, para hallar un tratamiento efectivo contra el virus y lograr salvar millones de vidas.

Encontrar un medicamento o una vacuna en el corto plazo sería una noticia alentadora para el mundo. Científicos de China, Israel y Estados Unidos (EE.UU.) evalúan con ensayos clínicos el efecto que tienen las células mesenquimales estromales en pacientes con complicaciones graves por COVID-19.

Las células mesenquimales estromales son un tipo de células troncales que se encuentran en el cordón umbilical, médula ósea y en la pulpa de los dientes.

Estas células son estudiadas para diversas enfermedades autoinmunes, pues, modulan la actividad de las defensas en nuestro cuerpo.

Hasta ahora los resultados han sido favorables, la evidencia científica ha destacado que en China siete pacientes con un cuadro clínico grave por neumonía mejoraron[1]; mientras tanto en Israel, de seis pacientes en estado crítico, cuatro tuvieron mejorías en parámetros respiratorios.[2]

A inicios de abril, la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó en dicha nación el uso compasivo de células estromales, con el fin de identificar posibles casos en que los pacientes se pudieran ver beneficiados con este tratamiento.[3]

Función pulmonar y células mesenquimales estromales

De acuerdo con la revista científica European Respiratory Journal [4], cuando a las personas contagiadas por el COVID-19 se les administran células mesenquimales estromales (vía intravenosa), los pulmones las secuestran al censar la inflamación y daño pulmonar. Las células mesenquimales pueden modular la actividad inflamatoria de los mismos mediante la secreción de ciertos factores y así combatir la inflamación y fibrosis que se genera por el virus.

Así bien, el sistema inmunológico se sobre activa para atacar al virus, provocando un desequilibro en el cuerpo que se añade al daño previo por el COVID-19, esto empeora las condiciones en diferentes órganos, impide la correcta oxigenación e incluso puede generar lesiones en el corazón del paciente.

[1] http://www.aginganddisease.org/EN/10.14336/AD.2020.0228

[2] https://www.pluristem.com/news-and-events/pluristem-reports-preliminary-data-covid-19-compassionate-use-program-treating-seven-patients-acute-respiratory-failure/

[3] https://www.clinicaltrialsarena.com/news/hope-biosciences-thrid-covid-19-trial/

[4] https://erj.ersjournals.com/content/erj/early/2020/04/01/13993003.00858-2020.full.pdf

Fuente: Agencias

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