El hallazgo de 'Ophionereis commutabilis', en donde participó Francisco Solís Marín, investigador de la UNAM, fue en la cueva El Aerolito de Cozumel, Quintana Roo.

Científicos descubrieron una nueva especia marina en la cueva El Aerolito de Cozumel, Quintana Roo. Ophionereis commutabilis es el nombre de una especie cavernícola de ofiuroideo, que pertenece a un grupo de animales marinos con características distintivas en su piel.

En su más reciente publicación, la Gaceta UNAM publicó parte del trabajo de investigación en la cual participó Francisco Solís Marín, investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la máxima casa de estudios.

“Tienen el cuerpo pequeño y aplanado, el cual está formado por un disco redondo y cinco brazos delgados y largos que llegan a medir entre 18 y 20 centímetros. Tales extremidades lucen como serpientes”, dijo el investigador en entrevista para la publicación.

Existen más de 2 mil especies de ofiuroideas en el mundo que estaban documentadas desde 2010, pero solo dos viven en cuevas, una en Estados Unidos y la otra en Japón. Con el nuevo descubrimiento este 2019 se sumó una tercera, y es mexicana.

Sin embargo, dicha especie está en peligro de extinción. “Y la amenaza proviene de las actividades humanas (antropogénicas), específicamente de un complejo hotelero”, informa la Gaceta UNAM.

Los ofiuros –explica el trabajo de investigación- son grupos hermanos de las estrellas de mar, aunque no son del mismo género. Tienen rasgos similares, pero morfológicamente son diferentes.

"Su mismo nombre en griego los define, pues es un equinodermo: ekhino: púa, y derma: piel. A este mismo grupo pertenecen las estrellas, los erizos, los lirios y los pepinos de mar".

Solís Marín explicó a la publicación universitaria que tienen la “hipótesis de que esta nueva especie de ofiuroideo puede ser bioluminiscente, es decir, que emite luz propia; sin embargo, aún no lo han podido demostrar”.

La investigación original se publicó en Molecular Phylogenetics and Evolution, en donde participó el científico de la UNAM, Francisco Alonso Solís-Marín, además de Guadalupe Bribiesca-Contreras, Tania Pineda-Enríquez, Francisco Márquez- Borrás, Heroen Verbruggen, Andrew F. Hugall y Timothy O’Hara.

Fuente: elfinanciero.com.mx / UNAM

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