El proyecto es un nuevo detector de partículas para el Gran Colisionador de Hadrones que ayudará a comprender mejor lo que ocurrió justo después del Big Bang

Los doctores Arturo Menchaca Rocha y Varlen Grabsky del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), presentaron el desarrollo de un nuevo detector de partículas llamado V0+, que mejora una versión ya presentada anteriormente en base al mismo proyecto.

Este proyecto no es otro que el experimento “A Large Ion Collider Experiment” (ALICE), uno de los grandes planes que se establecieron en favor del Gran Colisionador de Hadrones que se encuentra en la sede del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN), situado en el punto intermedio de los límites entre Suiza y Francia. La idea es que el instrumento de la UNAM sea instalado en el plazo de un año en el mencionado colisionador y que así se pueda comprender mucho mejor lo que ocurrió justo después del Big Bang.

El acelerador realiza las funciones de colisionador de partículas, provocando por medio de colisiones de iones pesados que se pueda estudiar lo que ocurre con la materia en condiciones extremas de temperatura y densidad. Así lo afirmaron los dos conferenciantes, que destacaron ALICE como un experimento muy importante para comprender el plasma de quarks y gluones. Este plasma es un estado de la materia que se dio justo después del Big Bang y al que se le conoce popularmente como “sopa primigenia”, ya que a partir de ella derivó toda la materia que conocemos hoy en día.

Según la física teórica, este fenómeno hizo que el Universo elevara exponencialmente su temperatura y de esa forma era imposible que los componentes básicos tomaran forma. Una vez que hubo un enfriamiento, los quarks y los gluones comenzaron a unirse y a construir protones y neutrones, que posteriormente se constituirían en núcleos de átomos. El proyecto ALICE ha conseguido acelerar las partículas y que mediante el choque entre ellas se pueda descifrar el contenido de este plasma inicial y así entender un poco mejor el funcionamiento del Universo. Por eso ha tomado tanta importancia a nivel científico.

Con el nuevo detector presentado por los doctores aztecas se intentará averiguar la colisión de las partículas cuando chocan y la distancia que hay entre la zona central de ellas. Un artilugio en forma de disco plástico de 1,5 metros de diámetro del que brotan unas 50.000 fibras ópticas y que proporcionará al CERN una gran precisión temporal sobre la colisión de las partículas. Uniendo todo ello se podría entender si el choque que dio origen al Big Bang fue frontal o periférico, algo que por el momento desconcierta a la comunidad y ha dado lugar a cantidad de variadas teorías.

Menchaca y Grabsky hicieron una buena presentación en la que detallaron todo el proyecto, aunque afirmaron que todavía queda que se acople al anillo antes de empezar a trabajar con datos. Lo que está claro es que no es la primera vez que científicos mexicanos contribuyen en favor de ALICE, ya que anteriormente ya habían desarrollado la versión V0 de este detector, también con el apoyo de la UNAM. En este caso no quiso quedarse al margen el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México. Este paso es importante para la República y el apoyo de las instituciones se nota.

Y es que el propio Menchaca destacó que este descubrimiento sitúa a México en una escala mucho más alta en lo que a niveles de tecnología se refiere. La creación de un primer acelerador de partículas ya abrió el camino a un nuevo escenario científico en la República y ahora este hecho le sigue los pasos. Además, esto tendrá un gran impacto en el sistema educativo y en las posibilidades de los futuros estudiantes que se están formando, ya que algunos de ellos han podido participar en la invención del detector. Los dos científicos al mando del mismo se convierten así en un ejemplo para la sociedad mexicana, no solo a nivel científico, sino también en el lingüístico.

Grabsky y Menchaca hicieron toda su conferencia en inglés, como bien mandan los cánones de la ciencia que lo sitúa como idioma oficial, y eso también es muy importante. El país azteca siempre anda revuelto con el idioma anglosajón, como indica el último índice EPI donde ha perdido puestos. Aun así, ambos doctores se expresaron a la perfección, por lo que representan una esperanza para aquellos que con la enseñanza básica de las escuelas no les alcanza y tienen que acudir a nuevas plataformas para estudiar inglés.

Invenciones como las de este detector ayudan también a otros doctores del territorio mexicano como Cecilia Uribe o Alfredo Castañeda, que también están envueltos en investigaciones que tienen que ver con el CERN. Un camino a seguir para las nuevas sociedades en todos los aspectos.

Este el gran descubrimiento realizado en favor de la ciencia y del origen del Universo, fue presentado en una conferencia de prensa en la Ciudad de México que se llevó a cabo hace unos meses.

Fuente: bajopalabra.com.mx

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