Después de repetirse la fecha del movimiento telúrico de la noche del 7 de septiembre de este año con el de hace cuatro, las coincidencias empiezan a disiparse

Las coincidencias entre la frecuencia de sismos en la Ciudad de México puede tener una explicación, más allá de la fecha y el mes de septiembre, que es considerado ahora como el de temporada de temblores por la frecuencia con la que estos movimientos aparecen en esta parte del año.

Incluso el antedecente se retoma desde aquel 19 de septiembre de 1985, con el terremoto devastador que vino a la memoria en 2017, justo cuando se conmemoraban los 32 años de aquel fatal episodio en la historia de la Ciudad de México.

La noche del martes 7 de septiembre, pasadas las 20:47 horas, un movimiento se dejó sentir en la CDMX con magnitud confirmada de 7.1 grados en la escala de richter, con epicentro a 11 kilómetros del sureste de Acapulco, Guerrero. Otra vez en el mismo día, casi dos horas antes de aquel que fuera preámbulo del que 12 días más tarde sacudiría a la capital en 2017.

Las coincidencias, en este caso, parecen tener una explicación, según una investigación reciente.

¿Tienen relación los sismos de 2017 con el de septiembre de 2021?

En 2020, el el sismólogo mexicano Víctor Manuel Cruz Atienza, doctor en Sismología por la Universidad de Niza Sophia Antipolis (Francia), encontró una conexión entre los movimientos telúricos de hace cuatro años, con el del pasado mes de septiembre de 2020, y que puede tener una relación incluso con el del pasado martes 7 de septiembre de 2021.

Los movimientos del 7 y 19 de septiembre de 2017, de magnitud 8,2 y 7,1, que sacudieron el estado de Oaxaca (sur) y la Ciudad de México, respectivamente, están relacionados con el del 16 de febrero de 2018, de magnitud 7,2 y del 23 de junio de 2020, en un vínculo fruto de los llamados sismos lentos con los terremotos devastadores.

El sismólogo mexicano se ha dedicado a investigar esta posible relación, dada la cantidad de información que generaron los terremotos, y ha encontrado datos que así lo sugieren.

El científico relató que antes del 8 de septiembre de 2017 estaban ocurriendo dos sismos lentos simultáneamente, uno en el estado de Guerrero y otro en Oaxaca. Explicó que el análisis de la deformación del continente registrada por los GPS y de la sismicidad les dejó información importante.

¿Qué son los sismos lentos y cuál es su interacción?

Cruz Atienza y su equipo descubrieron que en los últimos 30 años en Guerrero “todos los sismos lentos habían ocurrido de manera bastante periódica cada cuatro años”. Pero después del sismo lento de 2017 en Guerrero “ocurrieron otros dos sismos lentos en menos de año y medio, una cosa anómala completamente”, indicó el experto.

Señaló que la relación entre los sismos lentos y devastadores terremotos y, sobre todo, “en un lapso tan breve a nivel regional, es algo que se ha visto poco en el mundo”.

El académico dijo que si bien la posibilidad de que un sismo lento dispare otro terremoto se ha estudiado ya en varios países, su investigación y el artículo académico dan “evidencias que sugieren que ocurre todo el intercambio de efectos llamados bidireccionales”.

Según el investigador los últimos cuatro terremotos de gran magnitud en México fueron predecidos por sismos lentos, según deja dicho en su más reciente trabajo de investigación, publicado en abril de 2021 publicado en la revistas Nature Communications (completo en este link).

El terremoto de magnitud 8,2 con epicentro en Chiapas (sureste) del 7 de septiembre de 2017 dejó 98 víctimas mortales; 78 de ellas en Oaxaca, 16 en Chiapas y cuatro en Tabasco. Mientras que el terremoto del 19 de septiembre, de magnitud 7,1 y con epicentro entre Puebla y Morelos (centro), dejó 369 muertos, 228 de ellas en Ciudad de México.

El sismo de este martes 7 de septiembre de 2021, puede formar parte del mismo fenómeno que refiere el investigador en su investigación, tomando en cuenta que México se encuentra en una zona activa de sismos recurrentes. Habrá que hacer recuentos y estudios a fondo para considerar esta relación con el reciente movimiento, el cual, incluso, puede ser un llamado a un futuro sismo siguiendo la lógica del investigador de la UNAM.

Fuente: heraldo.com.mx

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