El país participa en varias iniciativas e impulsa otras para garantizar que, cuando haya una vacuna, se pueda distribuir de manera equitativa sin importar condiciones económicas

Siendo la vacuna la única esperanza para volver a la "normalidad" que se tenía antes de la emergencia sanitaria por COVID-19, muchos países se han lanzado a la carrera de encontrar el fármaco más rápido de lo que dicta la experiencia. México no es la excepción, y está sumando esfuerzos para lograrlo desde diferentes frentes.

Con inversiones millonarias, el impulso de proyectos mexicanos, iniciativas ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), así como alianzas con organismos y farmacéuticas, el país busca garantizar el acceso a dosis vacunas.

Martha Delgado, subsecretaria de Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), explicó que están trabajando con la Coalición para la Innovación en Preparación Epidemias (CEPI), la Alianza de Vacunas (GAVI), la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como la Universidad de Oxford —que tiene el prototipo de vacuna más avanzado—, en iniciativas de China y con las farmaceúticas AstraZeneca, Moderna y CureVac, además de otros entes públicos y privados involucrados en esta misión.

“Todos los países están desarrollando estrategias diferentes, nosotros estamos trabajando en todas las vías posibles a nivel multilateral también estamos vinculados con países en relación bilateral y con farmacéuticas en lo particular", señala en entrevista.

“Estamos hablando con iniciativa de China, con Moderna, con Curevac, no solamente en vacunas, también en tratamientos, estamos explorando soluciones de medicina alternativa que todavía no se concretan”, detalla.

Pero, ¿por qué se está haciendo todo desde la Cancillería? La encargada de la tarea multilateral, explica que su tarea es conducir la búsqueda en el exterior, y una vez que encuentren las soluciones o accedan a determinadas negociaciones, pasarán la estafeta a la Secretaría de Salud, para que sea ella la que determine, autorice y diseñe la estrategia de implementación.

“La SRE hace la búsqueda y cualquier hallazgo que encuentre o propuesta que se tenga disponible, lo transfiere a la autoridad de Salud y ella decide si compra, si no compra, si distribuye; la autoridad de Salud es la que ejecuta cualquiera de las estrategias que se tengan”, asegura.

Las vacunas en avanzada

El investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM, Fernando Ramos, explica que todos los programas proyectos diseñados a generar vacunas son a muy largo plazo porque como es un reactivo que se va a usar en personas tiene que cumplir ciertas normas de eficiencia y seguridad, los cuales que requieren tiempo y ensayos clínicos en diferentes grupos de población.

El académico reconoce que hay una urgencia por la necesidad de tener una vacuna, pero advierte que puede ser contraproducente que por hacerlo rápido no se cumplan con todas las medidas que se requieren.

“La parte de investigación aparentemente es lo más sencillo (…) ya para hacer una vacuna e implementarlo en personas, tienen que ver que la sustancia sea inocua, no es lo mismo ponerla en un cultivo de células que aplicarla a un organismo, a un animal o a una persona”, comenta.

Actualmente hay más de 135 proyectos de vacuna a nivel mundial, de acuerdo con la OMS, de las cuales, al menos, 13 están en las etapas más avanzadas. Entre éstas se encuentra la ChAdOx1, desarrollada en la Universidad de Oxford, Inglaterra, el cual ya está en fase de ensayos clínicos con ciudadanos ingleses, en brasileños y en africanos.

La compañía AstraZeneca, con el apoyo de CEPI, se comprometió a fabricar 300 millones de dosis, en caso de que la vacuna sea segura y efectiva, las cuales podrían estar disponibles a fines de 2020.

Sobre este prototipo, la subsecretaria Delgado comenta que la vacuna está dentro del espectro del acuerdo equitativo de la CEPI, no obstante señala ya tienen comunicación con la Universidad y la farmacéutica para ver cómo están revisando sus protocolos clínicos en la fase 3, para que –al igual que Brasil– puedan hacerse en México.

“Podemos tener preferencias en las negociaciones y estamos en pláticas. Estamos haciendo todas las exploraciones, la respuesta no se puede dar ahorita porque estamos en pláticas con todos”, responde al preguntar si México ya tiene garantizado el acceso.

A su vez, el gobierno federal destinó 1 millón de euros para el desarrollo de una vacuna a la Unión Europa y está impulsando la ciencia y tecnología local para que haya una fármaco hecho en el país, por lo que presentó cuatro proyectos ante la CEPI en busca de financiamiento, cuyos resultados se podrían presentar en alrededor de un mes.

El reto de la manufactura

Una vez que se tenga una vacuna aprobada y estén disponibles, el reto será la manufactura, producción y distribución. Ahí dependerá la capacidad de cada país o los acuerdos a los que haya llegado para ello.

“Hay que pasar a la manufactura y la distribución, que son retos igualmente complejos, ahí también vamos a tener que fortalecer las capacidades de Birmex (…) ahí el canciller (Marcelo) Ebrard tiene intenciones de jalar cooperación internacional para Birmex”, dice Delgado al comentar que todo dependerá de quién la comercialice, la descubra, y, de acuerdo con eso, será el modelo que se tendrá.

El investigador de la UNAM enfatiza que la parte de investigar es, aparentemente, la más sencilla, y México está en una buena posición para hacerlo, ya que tiene muchos grupos de investigadores que se dedican al estudio de agentes infecciosos, pero el siguiente reto es el escalamiento de los procesos, porque no es lo mismo producir en laboratorio y en pequeña escala, a producir en grandes cantidades.

“Para hacer eso se tienen que diseñar, generar una infraestructura para que funcione, ahí es donde México ha dejado o ha abandonado un poco lo relacionado a las vacunas. Hace más de 30 años, México producía una gran cantidad de vacunas, pero dejó de invertir en investigación e infraestructura”, comenta respecto a Birmex, Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México, que durante los años 80 fue un ícono en la producción de estos fármacos.

Por ello, el país está rezagado en ese campo, y aunque la cobertura está a buen nivel, esto se debe a que se consiguen las vacunas, no porque México las produzca. “En general, ha funcionado, lo malo es que se compran y no se ha generado la infraestructura para producirlas (…) generalmente establecen convenios con ciertas farmacéuticas, ciertos laboratorios, que son los que producen”, señala.

Un acuerdo por el acceso mundial a la vacuna

Al reconocer que no todos los países tienen las capacidades para desarrollar y producir una vacuna, se han hecho convenios e impulsan iniciativas globales para que todos, en especial, los de bajos recursos puedan tener acceso a una eventual vacuna.

La jefa de científicos de la OMS, Soumya Swaminathan, aseguró que hacerle llegar estas vacunas a quienes lo necesiten, depende de que los apoyen e inviertan en el Fondo de Acceso Global para Vacunas COVID-19, conocido como COVAX, un mecanismo propuesto por la alianza GAVI y la OMS, como parte de su iniciativa de aceleración de vacunas y tratamientos contra la nueva cepa del coronavirus.

La experta aseguró que se pueden conseguir las licencias si todos se ponen de acuerdo, pero que el verdadero problema será tener la capacidad física de fabricar las inmunizaciones al nivel que se necesita, así como repartirlas justamente.

Por su parte, Médicos Sin Fronteras urgió a que las farmacéuticas abran sus libros para que se pueda ver cuánto costará producir en realidad las vacunas contra la COVID-19 y se establezca un precio fijo. De acuerdo con la organización, los gobiernos y las filantropías han otorgado más de 4,400 millones de dólares a corporaciones farmacéuticas para investigación y desarrollo de vacunas, pero no se han incluido condiciones sobre el acceso o asequibilidad como condición previa para ninguno de esos fondos.

"Todos parecen estar de acuerdo en que no podemos aplicar los principios habituales de negocios aquí, un principio en el que los mejores postores pueden proteger a su gente de esta enfermedad primero, mientras que el resto del mundo se queda atrás", refirió Kate Elder, responsable sobre Políticas de Vacunas para la Campaña de Acceso de MSF.

La OMS está trabajando en un acuerdo para que las vacunas sean accesibles para todos ya que fue considerado un bien público de salud, en al 73 Asamblea Mundial de la Salud. Esta resolución alcanzada fue impulsada por México.

La propuesta, copatrocinada por más de 130 países, fue adoptada por consenso y exige la intensificación de los esfuerzos para controlar la pandemia y el acceso equitativo y la distribución justa de todas las tecnologías y productos de salud esenciales para combatir el virus. El texto aboga por que las vacunas del COVID-19 sean clasificadas como un bien público de la salud mundial.

Por su parte, AztraZeneca, la compañía inglesa que trabaja junto con Oxford, alcanzó un acuerdo con GAVI y CEPI para suministrar 2,000 millones de dosis a países de bajos recursos. La empresa también alcanzó un acuerdo de licencia con Serum del Instituto de la India para suministrar 1,000 millones de dosis para países de bajos y medianos ingresos.

En el caso de Latinoamérica, el subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Jarbas Barbosa, advierte que la fase de ensayos clínicos es muy importante para que los países empiecen a prepararse para la vacuna.

Detalló a Expansión Política que desde el organismo, están trabajando para informar a las autoridades regulatorias de la región cómo se deben preparar para una futura vacuna de COVID-19, cómo se puede tener más países de la región participando de ensayos clínicos, y qué se está haciendo.

También están participando activamente en el Mecanismo Global de Acceso a Vacunas de COVID-19 y con otros socios, como la OMS y GAVI, para proponer que sea posible que la OPS pueda participar como bloque de la región de manera que cada uno de los países pueda tener acceso a una futura vacuna.

Fuente: expansión.mx

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