Los proyectos están enfocados a explorar proteínas y ácidos nucleicos que podrían servir para neutralizar el virus

Son diversos los esfuerzos en los que se trabajan en el mundo en la búsqueda de una vacuna contra COVID-19. En México, los centros de investigación públicos y privados también han enfocado sus esfuerzos para dicho fin desde marzo.

Son cuatro proyectos mexicanos los que buscarán apoyo en la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI, por su sigla en inglés).

Fue en mayo que México anunció su incorporación al CEPI y se convirtió en la única nación de latinoamericana en ser parte de ésta, a causa de una invitación de Erna Solberg, primera ministra de Noruega.

Dicha nación lidera un fondo multidonante en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para asistir a países en vías de desarrollo con debilidades en su sistema de salud para hacer frente a la crisis de coronavirus, indicó la Secretaría de Relaciones Exteriores en un comunicado de prensa.

La CEPI fue establecida en 2017 (Noruega es la nación fundadora del mismo) y agrupa proyectos en los que se desarrollan vacunas contra seis de los 9 virus que considerados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con potencial pandémico. Y agrupa a más de 20 naciones las que participan, además del Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates.

Por ahora, los esfuerzos se concentran en la vacuna de COVID-19, además de lograr que el acceso a ésta sea justo y equitativo en el mundo.

Son cuatro proyectos que se trabajan en México, los cuales se enfocan en explorar proteínas y ácidos nucleicos que podrían servir para neutralizar el virus, explicó Esther Orozco,coordinadora de la Red de Científicos Innovadores para la producción de la vacuna anti SARS-CoV-2 (la Red), para El País.

1. Iniciativa Jonás Salk, encabezada por el biólogo José Manuel Aguilar Yañez, en el que están involucrados investigadores del Tecnológico de Monterrey y la Universidad Autónoma de Baja California.

Diseñaron una vacuna que se conforma de fragmentos de material genético del virus para inducir una respuesta inmune protectora a nivel celular y molecular contra los patógenos, de acuerdo con información de Milenio.

El estudio clínico Fase 1 se realizará en septiembre, lo que implica que aplicarán la dosis a un grupo de personas y la segunda 15 días después, esperan que un mes después tengan los resultados.

2. Instituto de Biotecnología de la UNAM, liderado de la doctora Laura Palomares. En dicho proyecto se enfoca en las proteínas que le sirven al virus para alojarse en la garganta.

Laura Palomares explicó al mismo medio: “Lo que hicimos fue analizar cuidadosamente la secuencia de la proteína S, alinearla con otras secuencias de la proteína S de otros coronavirus. Esto es importante para encontrar regiones altamente conservadas, que sea poco probable que pueda haber mutaciones y haga que la vacuna deje de funcionar”.

3. Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), a cargo de Juan Joel Mosqueda. En un comunicado de prensa, se informó lo siguiente sobre el proyecto: “Se buscar utilizar las partes del virus como vacuna para generar los anticuerpos y si una persona porta el virus se pegue a las células y no las infecte”.

4. Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que dirige el doctor Constantino López, jefe de la Unidad de Investigación Médica en Inmunoquímica. El estudio identificó los fragmentos del virus que reconoce el sistema inmune y pueden usarse como vacuna. Es un proyecto que se encuentra en fase de producción de los antígenos para los ensayos preclínicos en ratones y, posteriormente, de la pruebas de laboratorio se produciría para su distribución.

Fuente: infobae.com

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