El canciller Marcelo Ebrard aseguró que otro camino para tener la vacuna es esperar a que alguien la haga y tratar de conseguir los desarrollos de otros países

México presentó cuatro proyectos de posibles vacunas contra el COVID-19 ante la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI) para tratar de conseguir financiamiento para ellos.

Los proyectos son el dirigido por la empresa veterinaria Avimex, otro del Instituto de Biotecnología de la UNAM, uno presentado por la Universidad Autónoma de Querétaro, y el cuarto de investigadores de la Universidad Autónoma de Baja California y del Tecnológico de Monterrey.

¿En qué consisten los proyectos?

El proyecto de Avimex utiliza estrategias semejantes a las usadas en aves y porcinos, y una proteína del virus SARS-Cov-2 para desarrollar una opción a corto plazo. Bernardo Lozano, director general del laboratorio, detalló que está basada en la plataforma Paramixoviurs.

Expuso que participan los investigadores Constantito López (IMSS), William Lee y Samuel Ponce de León (UNAM), y del CINVESTAV.

Consideró que tienen la infraestructura para producir 5 millones de dosis por semana y que si las pruebas clínicas son satisfactorias, podríamos tener una vacuna disponible entre noviembre y diciembre.

El proyecto de Biotecnología de la UNAM, encabezado por la doctora Laura Palomares y Tonatiuh, se basa en los fragmentos de la proteína que el virus utiliza para unirse a la célula humana e infectarla. Los investigadores esperan que el organismo humano monte una respuesta inmune contra estos segmentos que lo proteja contra el virus cuando infecte a las personas.

Palomares explicó que usan una plataforma que desarrollaron para la vacuna del Zika y dengue. Destacó que en este equipo no solo está la UNAM, sino varias organizaciones e instituciones, así como Laboratorios Liomont, con quienes ya hicieron un convenio para usar sus instalaciones para el desarrollo de la vacuna.

El desarrollo de la Universidad de Querétaro, basado en bioinformática, usa tramos con características específicas de distintas proteínas virales, los cuales unieron y formaron una proteína quimérica que induce la respuesta inmune en animales y es reconocida por sueros de pacientes infectados con SARS-CoV-2. Si la respuesta en humanos es suficientemente fuerte, se espera que neutralicen al virus cuando entre al organismo.

La rectora Teresa García Garza comentó que están solicitando 49 millones de dólares para llevar el proyecto en su totalidad. Asimismo agradeció a los más de 100 voluntarios que están participando y los donativos que han recibido para poder llevar a cabo esta propuesta.

El cuarto proyecto es de investigadores de la Universidad Autónoma de Baja California y del Tecnológico de Monterrey, el cual consiste en un nanoplásmido que es una porción minúscula de ADN, que contiene una parte pequeñísima de un gen del SARS-CoV-2, con el cual también se espera que se produzca una respuesta inmune.

Para este “ambicioso” proyecto, como lo calificó el investigador Manuel Aguilar, prevén tener hasta 20 millones de dosis mensuales, en caso de obtener el financiamiento y poder continuar con el desarrollo.

Vacuna “Made in Mexico”

Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), explicó que el presidente Andrés Manuel López Obrador instruyó que sea una prioridad la acción de México en el exterior: por un lado para equiparse frente a esta pandemia y por el otro promover que el país participe adecuadamente en la búsqueda de una posible vacuna, lo que sería sumamente “importante y estratégico”.

“Estamos involucrados en una red para que en el exterior, en esta coalición, presentemos los cuatro protocolos que hoy México tiene más avanzados, mejor integrados, para poder alcanzar el desarrollo de una vacuna en nuestro país. Consideramos que eso es estratégico, fundamental”, comentó.

Ebrard explicó que están buscando que haya una vacuna mexicana, sino el otro camino sería esperar a que alguien lo haga y el país trate de conseguir los desarrollos de otros.

“El otro camino es esperar a que alguien lo haga y que por el peso relativo de México tratemos de conseguir los desarrollos de otros países”.

El canciller señaló que habrá ocasiones en que se tenga que hacer, pero en esta ocasión en particular, buscarán que se apliquen protocolos que están ya en fase clínica.

El secretario de Salud, Jorge Alcocer, recordó que vivimos una nueva era en el desarrollo de una vacuna y la necesidad de llegar a ella en el momento de mayor desarrollo en genómica y en biología molecular.

“El desarrollo tradicional de vacunas es un proceso largo que requiere varios años para producir una vacuna autorizada. Debido al costo y las altas tasas de falla, los desarrolladores generalmente siguen una secuencia lineal de pasos, con múltiples pausas para el análisis de datos o las comprobaciones del proceso de fabricación”, aseguró.

No obstante, consideró que México cuenta con la capacidad científica y tecnológica, para impulsar el desarrollo de la investigación biomédica, farmacológica, de la genómica y proteómica, y que uno de los beneficios, de lo aprendido en esta pandemia, es que se prioriza el valor y necesidad de las vacunas.

Fuente: expansión.mx

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