Los investigadores del INAH hallaron los restos de un pecio enredados entre el coral, un barco al que nadie ha reclamado ni del que nadie sabe absolutamente nada

Un equipo de investigadores mexicanos ha conseguido encontrar un misterioso naufragio en la barrera de coral en las aguas de Quintana Roo. Situado en la reserva de la biosfera del Banco Chinchorro, los investigadores han conseguido sumergirse en la zona para acceder a lo que queda de un barco que quedó encallado allí hace más de 200 años, pero del que poco o nada más se sabe que peleó por tratar de escapar y que podría ser de nacionalidad inglesa.

La zona de Banco Chinchorro es una zona muy transitada por pescadores, donde navegan diariamente por las aguas del Caribe en busca de peces, langostas o conchas que posteriormente venden. Por ello, suele ser un lugar en el que suelen encontrarse naves históricas hundidas, al estar muy bien peinado por los trabajadores locales. Fue en la década de los años noventa del pasado siglo cuando un hombre llamado Manuel Polanco dio aviso de que ahí podía haber algo.

Sin embargo, no ha sido hasta hace un par de meses cuando los investigadores el Instituto Nacional de Antropología e Historia han conseguido sumergirse en esa zona y, efectivamente, han encontrado los restos de un barco naufragado. Se trata de un lugar de poca profundidad, de no más de 3 metros, y donde las corrientes son realmente fuertes, por lo que los restos que se han encontrado no solo son pocos, sino que no se encuentran en mal estado de conservación, salvo aquellos que quedaron protegidos y cubiertos por el coral.

Los expertos tan solo han conseguido encontrar los elementos sólidos que quedaron incrustados en el arrecife, entre los que destacan una serie de lingotes de hierro fundido usados como lastre, algunos tubos, un cañón de 2,5 metros de largo y un ancla, que fue utilizada en ese mismo lugar. Por desgracia, no queda prácticamente nada del casco de madera, pues el material orgánico de la estructura se desintegró con el paso de los siglos. Estos escasos vestigios sugieren que podría ser una embarcación británica, aunque el INAH airma que aún habría que corroborar esa hipótesis.

Los expertos sí creen que el ancla fue utilizada, dada la ubicación en la que le encontraron. En su opinión, el barco quedó encallado sobre el arrecife de coral y, tras intentar varias maniobras a la desesperada, trataron de llevar a cabo una última solución: lanzar el ancla y que quedará enganchada con el objetivo de utilizar el sistema de recogida y conseguir desatascar el barco. No fue posible, pero esta acción permitió que el ancla se haya conservado prácticamente intacta, en perfecto estado.

La zona de Banco Chinchorro es, posiblemente, una de las de más difícil acceso durante los siglos pasados, donde el importante arrecife de coral y la fuerza oceánica complicaban la travesía. No en vano, con el descubrimiento de este nuevo hundimiento, los investigadores ya contabilizan un total de 70 naufragios en la misma zona. En este caso en concreto, los escasos elementos encontrados sugieren que se trata de un barco inglés de hace más de 200 años, pero del que se desconoce su nombre, ni qué pasó con la tripulación, ni qué tipo de carga llevaba.

Después de las dos inmersiones iniciales, en las que consiguieron encontrar el naufragio, datarlo y enumerar todos los elementos que han conseguido recuperar, los expertos anuncian que una vez pase la pandemia del covid-19, volverán a sumergirse por tercera vez. El objetivo no es otro más que tratar de desentrañar todos los misterios que rodean a este enigmático hundimiento, un barco del que no se tenía conocimiento y del que nunca se supo qué trataba de hacer cuando quedó atrapado en Banco Chinchorro.

Fuente: elconfidencial.com

Pin It

Comentarios potenciados por CComment